Himnario Adventista 1962
Himno 544
Fiestas de Bienaventuranza
1
Presento al Cordero
por todo mi mal.
Tan sólo Su Sangre,
me puede limpiar.
Nada soy, nada tengo,
de justicia ante Dios,
y en mi bajeza,
vengo a Ti Señor.
Tu promesa es fiel:
al que viene a Ti,
fuera no le echarás,
más por Tu Justicia,
al cielo irá.
Este reino le darás.
2
Llevaste a la tumba,
mi culpa y baldón;
todo lo leudado
que de Ti me alejó,
por eso con llanto,
me rindo a Tus pies,
consuelo me ofreces,
paz de corazón.
Tu Resurrección,
en Primicias fue,
y Tu Vida trajo a mi ser.
Me haces manso y humilde,
de corazón;
das La Tierra en posesión.
3
Gustando tus frutos,
deseo aún más,
pues de Tu Justicia
tengo hambre y sed.
En Pentecostés,
nos diste Tu Ley;
meditando en ella,
saciaré mi sed.
Mas al comprender,
la condenación,
de quien Ésta Ley quebró,
por misericordia,
Trompeta daré,
y misericordia obtendré.
4
¿Quién ante tu trono
puede comparecer,
sin ser condenado
a nunca más ser?
Tan sólo el limpio
de corazón;
expiada su alma,
verá a Dios.
Y estando en paz
con El Señor,
pacificador será;
como hijos de Dios,
morarán con él;
Tabernáculo es Jehová.
