Himnario Adventista 1962
Hymn 304
Mi Redentor, el Rey de gloria
1
Mi Redentor, el Rey de gloria,
Que vive yo seguro estoy;
y da Coronas de victoria;
a recibir la mía voy.
( Chorus )
Que permanezca, no pidáis,
entre el bullicio y el vaivén;
el mundo hoy dejar quisiera,
aun cuando fuese cual Edén.
El día, nada más, aguardo
en que el Rey me diga: “Hijo, ven.”
2
En mi Señor Jesús confío,
su sangre clama a mi favor;
es dueño Él de mi albedrío,
estar con Él es lo mejor.
( Chorus )
Que permanezca, no pidáis,
entre el bullicio y el vaivén;
el mundo hoy dejar quisiera,
aun cuando fuese cual Edén.
El día, nada más, aguardo
en que el Rey me diga: “Hijo, ven.”
3
De tanto amor me maravillo,
y no me canso de cantar;
me libertó de mi peligro,
sufriendo todo en mi lugar.
( Chorus )
Que permanezca, no pidáis,
entre el bullicio y el vaivén;
el mundo hoy dejar quisiera,
aun cuando fuese cual Edén.
El día, nada más, aguardo
en que el Rey me diga: “Hijo, ven.”
4
Consuélome en su larga ausencia
pensando: Pronto volverá;
entonces su gloriosa herencia
a cada fiel Jesús dará.
( Chorus )
Que permanezca, no pidáis,
entre el bullicio y el vaivén;
el mundo hoy dejar quisiera,
aun cuando fuese cual Edén.
El día, nada más, aguardo
en que el Rey me diga: “Hijo, ven.”
