Elegidos por Dios, inspirados por Cristo, impactando vidas.

In Search of the Master Plan

Manjar Sabático

21-05-2022

Lucas 12

1 En esto, juntándose una innumerable multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es hipocresía.
2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser revelado; ni oculto, que no haya de saberse.
3 Por tanto, lo que dijisteis en tinieblas, a la luz será oído; y lo que hablasteis al oído en las alcobas, será pregonado en las azoteas.
4 Y yo os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.
5 Mas os enseñaré a quién debéis temer: Temed a Aquél que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno: Sí, os digo: A Éste temed.
6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? Y ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.
7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; de más estima sois vosotros que muchos pajarillos.
8 Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;
9 pero el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
10 Y todo aquel que dijere palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.
11 Y cuando os trajeren a las sinagogas, y [ante] los magistrados y potestades, no os preocupéis de cómo o qué habéis de responder, o qué habéis de decir;
12 porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debéis de decir.
13 Y le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.
14 Mas Él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez o partidor sobre vosotros?
15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de la avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
16 Y les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho;
17 y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde almacenar mis frutos?
18 Y dijo: Esto haré; derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí almacenaré todos mis frutos y mis bienes;
19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.
20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?
21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
22 Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.
23 La vida es más que la comida, y el cuerpo [más] que el vestido.
24 Considerad los cuervos, que no siembran, ni siegan; que no tienen almacén, ni granero, y Dios los alimenta. ¿Cuánto más sois vosotros de más estima que las aves?
25 ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?
26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás?
27 Considerad los lirios, cómo crecen; no labran, ni hilan; y os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
28 Y si así viste Dios la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno; ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?
29 Vosotros, pues, no os afanéis de qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni estéis ansiosos.
30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.
31 Mas buscad primeramente el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
32 No temáis, manada pequeña; porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.
33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en el cielo que no se agote; donde ladrón no llega, ni polilla corrompe.
34 Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.
35 Estén ceñidos vuestros lomos, y [vuestras] lámparas encendidas;
36 y vosotros sed semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando venga y toque, en seguida le abran.
37 Bienaventurados aquellos siervos a quienes el señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá y les servirá.
38 Y si viene a la segunda vigilia, o aunque venga a la tercera vigilia, y [los] halla así, bienaventurados son aquellos siervos.
39 Y esto sabed, que si supiese el padre de familia a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.
40 Vosotros, pues, también, estad apercibidos; porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.
41 Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?
42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, a quien [su] señor pondrá sobre su familia, para que a tiempo les dé su ración?
43 Bienaventurado aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo halle haciendo así.
44 En verdad os digo que él le pondrá sobre todos sus bienes.
45 Pero si aquel siervo dice en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comienza a golpear a los siervos y a las criadas, y a comer y beber y a embriagarse;
46 vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a la hora que no sabe, y le apartará, y pondrá su parte con los incrédulos.
47 Y aquel siervo que sabía la voluntad de su señor y no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.
48 Pero el que sin saberla, hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque al que mucho le es dado, mucho le será demandado; y al que encomendaron mucho, más le será pedido.
49 Fuego vine a meter en la tierra; ¿y qué quiero, si ya está encendido?
50 Pero de un bautismo me es necesario ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!
51 ¿Pensáis que he venido a la tierra para dar paz? Os digo: No, sino disensión.
52 Porque de aquí en adelante cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres.
53 El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.
54 Y decía también a la gente: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.
55 Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace.
56 ¡Hipócritas! Sabéis discernir la faz del cielo y de la tierra; ¿y cómo no discernís este tiempo?
57 ¿Y por qué aun de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo?
58 Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino librarte de él; para que no te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.
59 Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado hasta la última blanca.

Los Hechos de los Apóstoles Capítulo 30: Llamamiento a alcanzar una norma más alta.

Este capítulo está basado en 1 Corintios.

Con la esperanza de hacer comprender vívidamente a los creyentes corintios la importancia del firme dominio propio, la estricta temperancia y el celo incansable en el servicio de Cristo, Pablo hizo en la carta que les escribiera una impresionante comparación entre la lucha cristiana y las carreras pedestres que se tenían en determinadas ocasiones cerca de Corinto. De todos los juegos instituídos entre los griegos y romanos, las carreras pedestres eran las más antiguas y las más altamente estimadas. Eran presenciadas por reyes, nobles, y hombres de estado. Jóvenes de alcurnia y riqueza participaban en ellas, y no escatimaban el esfuerzo y la disciplina necesarios para obtener el premio. {HAp 249.1; AA.309.1}

Los torneos eran regidos por reglamentos estrictos, de los cuales no había apelación. Los que deseaban que se incluyeran sus nombres entre los competidores por el premio, tenían que someterse primero a un severo entrenamiento preparatorio. Se prohibía estrictamente la peligrosa complacencia del apetito o cualquier otra satisfacción que redujera el vigor mental o físico. Para que alguien tuviera alguna esperanza de éxito en estas pruebas de fuerza y velocidad, los músculos debían ser fuertes y flexibles, y los nervios debían estar bien dominados. Todo movimiento debía ser preciso; todo paso, rápido y seguro; las facultades físicas debían alcanzar su mayor altura. {HAp 249.2; AA.309.2}

Cuando los competidores de la carrera se presentaban ante la multitud expectante, se proclamaban sus nombres y se establecían claramente las reglas de la carrera. Entonces todos partían juntos, y la atención fija de los espectadores les inspiraba su determinación de ganar. Los jueces se sentaban cerca de la meta para poder observar la carrera desde el principio hasta el fin, y dar el premio al verdadero vencedor. Si un hombre llegaba a la meta primero, valiéndose de algún recurso ilícito, no se le adjudicaba el premio. {HAp 249.3; AA.310.1}

En estas lides se corrían muchos riesgos. Algunos nunca se reponían del terrible esfuerzo físico. No era raro que los hombres cayeran en la pista, sangrando por la boca y la nariz, y algunas veces un contendiente caía muerto cuando estaba a punto de alcanzar el premio. Pero por amor al honor que se confería al contendiente que triunfaba, no se consideraba un riesgo demasiado grande la posibilidad de dañarse por toda la vida o de morir. {HAp 250.1; AA.310.2}

Cuando el ganador llegaba a la meta, los aplausos de la vasta muchedumbre de observadores hendían el aire y repercutían en las colinas y montañas circundantes. A plena vista de los espectadores, el juez le otorgaba los emblemas de la victoria: una corona de laurel, y una palma que había de llevar en la mano derecha. Se cantaba su alabanza por toda la tierra; sus padres compartían su honor; y aun la ciudad donde vivía era tenida en alta estima por haber producido tan grande atleta. {HAp 250.2; AA.310.3}

Al referirse a estas carreras como figura de la lucha cristiana, Pablo recalcó la preparación necesaria para el éxito de los contendientes en la carrera: la disciplina preliminar, el régimen alimenticio abstemio, la necesidad de temperancia. “Y todo aquel que lucha —declaró,— de todo se abstiene.” Los corredores renunciaban a toda complacencia que tendería a debilitar las facultades físicas, y mediante severa y continua disciplina, desarrollaban la fuerza y resistencia de sus músculos, para que cuando llegase el día del torneo, pudieran exigir el mayor rendimiento a sus facultades. ¡Cuánto más importante es que el cristiano, cuyos intereses eternos están en juego, sujete sus apetitos y pasiones a la razón y a la voluntad de Dios! Nunca debe permitir que su atención sea distraída por las diversiones, los lujos o la comodidad. Todos sus hábitos y pasiones deben estar bajo la más estricta disciplina. La razón, iluminada por las enseñanzas de la Palabra de Dios y guiada por su Espíritu, debe conservar las riendas del dominio. {HAp 250.3; AA.311.1}

Y después de haber hecho esto, el cristiano debe hacer el mayor esfuerzo a fin de obtener la victoria. En los juegos de Corinto, los últimos pocos tramos de los contendientes de la carrera eran hechos con agonizante esfuerzo por conservar la velocidad. Así el cristiano, al acercarse a la meta, avanzará con más celo y determinación que al principio de su carrera. {HAp 251.1; AA.311.2}

Pablo presenta el contraste entre la perecedera guirnalda de laurel recibida por el vencedor de las carreras pedestres, y la corona de gloria inmortal que recibirá el que corra triunfalmente la carrera cristiana. “Ellos, a la verdad —declara,— para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.” Para obtener una recompensa perecedera, los corredores griegos no escatimaban esfuerzo ni disciplina. Nosotros estamos luchando por una recompensa infinitamente más valiosa, la corona de la vida eterna. ¡Cuánto más cuidadoso debería ser nuestro esfuerzo, cuánto más voluntario nuestro sacrificio y abnegación! {HAp 251.2; AA.311.3}

En la Epístola a los Hebreos se señala el propósito absorbente que debería caracterizar la carrera cristiana por la vida eterna: “Dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta, puestos los ojos en el Autor y consumador de la fe, en Jesús.” Hebreos 12:1, 2. La envidia, la malicia, los malos pensamientos, las malas palabras, la codicia: éstos son pesos que el cristiano debe deponer para correr con éxito la carrera de la inmortalidad. Todo hábito o práctica que conduce al pecado o deshonra a Cristo, debe abandonarse, cualquiera que sea el sacrificio. La bendición del cielo no puede descender sobre ningún hombre que viola los eternos principios de la justicia. Un solo pecado acariciado es suficiente para degradar el carácter y extraviar a otros. {HAp 251.3; AA.312.1}

“Y si tu mano te escandalizare —dijo el Salvador,— córtala: mejor te es entrar a la vida manco, que teniendo dos manos ir a la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado…. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo: mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna.” Marcos 9:43-45. Si para salvar el cuerpo de la muerte debería cortarse el pie o la mano, o hasta sacarse el ojo, ¡cuánto más fervientemente debiera el cristiano quitar el pecado, que produce muerte al alma! {HAp 252.1; AA.312.2}

Los competidores de los antiguos juegos, después de haberse sometido a la renuncia personal y a rígida disciplina, no estaban todavía seguros de la victoria. “¿No sabéis que los que corren en el estadio —preguntó Pablo,— todos a la verdad corren, mas uno lleva el premio?” Por ansiosa y fervientemente que se esforzaran los corredores, el premio se adjudicaba a uno solo. Una sola mano podía tomar la codiciada guirnalda. Alguno podía empeñar el mayor esfuerzo por obtener el premio, pero cuando estaba por extender la mano para tomarlo, otro, un instante antes que él, podía llevarse el codiciado tesoro. {HAp 252.2; AA.313.1}

Tal no es el caso en la lucha cristiana. Ninguno que cumpla con las condiciones se chasqueará al fin de la carrera. Ninguno que sea ferviente y perseverante dejará de tener éxito. La carrera no es del veloz, ni la batalla del fuerte. El santo más débil, tanto como el más fuerte, puede llevar la corona de gloria inmortal. Puede ganarla todo el que, por el poder de la gracia divina, pone su vida en conformidad con la voluntad de Cristo. Demasiado a menudo se considera como asunto sin importancia, demasiado trivial para exigir atención, la práctica en los detalles de la vida, de los principios sentados en la Palabra de Dios. Pero en vista del resultado que está en juego, nada de lo que ayude o estorbe es pequeño. Todo acto pesa en la balanza que determina la victoria o el fracaso de la vida. La recompensa dada a los que venzan estará en proporción con la energía y el fervor con que hayan luchado. {HAp 252.3; AA.313.2}

El apóstol se comparó a sí mismo con un hombre que corre una carrera empeñando todo nervio en la obtención del premio. “Así que, yo de esta manera corro —dice,— no como a cosa incierta; de esta manera peleo, no como quien hiere el aire: antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo predicado a otros, yo mismo venga a ser reprobado.” Para no correr en forma incierta o al azar la carrera cristiana, Pablo se sometía a severa preparación. Las palabras: “Pongo en servidumbre” mi cuerpo, significan literalmente someter, mediante severa disciplina, los deseos, impulsos y pasiones. Pablo temía que, habiendo predicado a otros, él mismo fuera reprobado. Comprendía que si no cumplía en su vida los principios que creía y predicaba, sus labores en favor de otros no le valdrían de nada. Su conversación, su influencia, su negación a entregarse a la complacencia propia, debían mostrar que su religión no era mera profesión, sino una comunión diaria y viva con Dios. Mantenía siempre delante de sí un blanco, y luchaba ardientemente por alcanzarlo: “la justicia que es de Dios por la fe.” Filipenses 3:9. {HAp 252.4; AA.314.1}

Pablo sabía que su lucha contra el mal no terminaría mientras durara la vida. Siempre comprendía la necesidad de vigilarse severamente, para que los deseos terrenales no se sobrepusieran al celo espiritual. Con todo su poder continuaba luchando contra las inclinaciones naturales. Siempre mantenía ante sí el ideal que debía alcanzarse, y luchaba por alcanzar ese ideal mediante la obediencia voluntaria a la ley de Dios. Sus palabras, sus prácticas, sus pasiones: todo lo sometía al dominio del Espíritu de Dios. {HAp 253.1; AA.314.3}

Era este propósito único de ganar la carrera de la vida eterna, lo que Pablo anhelaba ver revelado en las vidas de los creyentes corintios. Sabía que a fin de alcanzar el ideal de Cristo para con ellos, tenían por delante una lucha de toda la vida, que no tendría tregua. Les pedía que lucharan lealmente, día tras día, en busca de piedad y excelencia moral. Les rogaba que pusieran a un lado todo peso y se esforzaran hacia el blanco de la perfección en Cristo. {HAp 253.2; AA.315.1}

Pablo señaló a los corintios la experiencia del antiguo Israel, las bendiciones que recompensaron su obediencia y los juicios que siguieron a sus transgresiones. Les recordó la milagrosa manera en que los hebreos fueron guiados desde Egipto, bajo la protección de la nube de día y de la columna de fuego de noche. Así fueron conducidos con seguridad a través del mar Rojo, mientras los egipcios, intentando cruzar de la misma manera, se ahogaron todos. Por estos actos Dios había reconocido a Israel como su iglesia. Todos ellos “comieron la misma vianda espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo.” Los hebreos, en todos sus viajes, tenían a Cristo como su jefe. La piedra herida representaba a Cristo, que había de ser herido por las transgresiones de los hombres, para que pudiera fluir a todos la corriente de la salvación. {HAp 254.1; AA.315.2}

A pesar del favor que Dios les mostró a los hebreos, por causa de su anhelo vehemente de los placeres dejados en Egipto y de su pecado y rebelión, los juicios de Dios cayeron sobre ellos. Y el apóstol instó a los creyentes corintios a prestar oídos a la lección contenida en la historia de Israel. “Empero estas cosas fueron en figura de nosotros —declaró,— para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.” Mostró cómo el amor a la comodidad y al placer los había predispuesto para cometer los pecados que provocaron la manifiesta venganza de Dios. Fue al sentarse los hijos de Israel a comer y a beber, y al levantarse a jugar, cuando abandonaron el temor de Dios, que habían sentido al escuchar la proclamación de la ley; y, haciendo un becerro de oro para representar a Dios, lo adoraron. Y fue después de un festín voluptuoso relacionado con el culto de Baal-peor, cuando muchos de los hebreos cayeron en la licencia. Se despertó la ira de Dios, y a su orden, “veinte y tres mil” fueron muertos en un día por la plaga. {HAp 254.2; AA.315.3}

El apóstol advierte a los corintios: “Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.” Si se vanagloriaban y confiaban en sí mismos, descuidando la vigilancia y la oración, caerían en grave pecado, provocando la ira de Dios contra ellos. Sin embargo, Pablo no quería que se entregasen al desaliento. Les aseguró: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.” {HAp 254.3; AA.316.1}

Pablo instó a sus hermanos a preguntar qué influencia ejercerían sus palabras y hechos sobre los demás, y a no hacer nada, por inocente que fuera en sí mismo, que pareciera sancionar la idolatría u ofender los escrúpulos de los que fueran débiles en la fe. “Si pues coméis, o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios. Sed sin ofensa a Judíos, y a Gentiles, y a la iglesia de Dios.” {HAp 255.1; AA.316.2}

Las palabras de amonestación del apóstol a la iglesia de Corinto se aplican a todo tiempo, y convienen especialmente a nuestros días. Por idolatría, él no se refería solamente a la adoración de los ídolos, sino al servicio propio, al amor a la comodidad, a la complacencia de los apetitos y pasiones. Una mera profesión de fe en Cristo, un jactancioso conocimiento de la verdad, no hace cristiano a un hombre. Una religión que trata solamente de agradar a los ojos, a los oídos o al gusto, o que sanciona la complacencia propia, no es la religión de Cristo. {HAp 255.2; AA.317.1}

Mediante una comparación de la iglesia con el cuerpo humano, el apóstol ilustra apropiadamente la estrecha y armoniosa relación que debiera existir entre todos los miembros de la iglesia de Cristo. “Por un Espíritu—escribió—somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judíos o Griegos, ora siervos o libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como quiso. Que si todos fueran un miembro, ¿dónde estuviera el cuerpo? Mas ahora muchos miembros son a la verdad, empero un cuerpo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros…. Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros. Por manera que, si un miembro padece, todos los miembros a una se duelen, y si un miembro es honrado, todos los miembros a una se gozan. Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte.” {HAp 255.3; AA.317.2}

Y entonces, con palabras que desde ese día han sido para hombres y mujeres una fuente de inspiración y aliento, Pablo expone la importancia del amor que deberían abrigar los seguidores de Cristo: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy. Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.” {HAp 256.1; AA.318.1}

Por muy noble que sea lo profesado por aquel cuyo corazón no está lleno del amor a Dios y a sus semejantes, no es verdadero discípulo de Cristo. Aunque posea gran fe y tenga poder aun para obrar milagros, sin amor su fe será inútil. Podrá desplegar gran liberalidad; pero si el motivo es otro que el amor genuino, aunque dé todos sus bienes para alimentar a los pobres, la acción no le merecerá el favor de Dios. En su celo podrá hasta afrontar el martirio, pero si no obra por amor, será considerado por Dios como engañado entusiasta o ambicioso hipócrita. {HAp 256.2; AA.318.2}

“La caridad es sufrida, es benigna: la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha.” El gozo más puro surge de la más profunda humildad. Los caracteres más fuertes y nobles están edificados sobre el fundamento de la paciencia, el amor y la sumisión a la voluntad de Dios. {HAp 256.3; AA.319.1}

La caridad “no es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal.” El amor de Cristo concibe de la manera más favorable los motivos y actos de los otros. No expone innecesariamente sus faltas; no escucha ansiosamente los informes desfavorables, sino que trata más bien de recordar las buenas cualidades de los otros. {HAp 257.1; AA.319.2}

El amor “no se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” Este amor “nunca deja de ser.” No puede perder su valor; es un atributo celestial. Como un tesoro precioso, será introducido por su poseedor por las puertas de la ciudad de Dios. {HAp 257.2; AA.319.3}

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad.” {HAp 257.3; AA.319.4}

Al bajarse la norma moral de los creyentes corintios, ciertas personas habían abandonado algunos de los rasgos fundamentales de su fe. Algunos habían llegado hasta el punto de negar la doctrina de la resurrección. Pablo afrontó esta herejía con un testimonio muy claro en cuanto a la evidencia inconfundible de la resurrección de Cristo. Declaró que Cristo, después de su muerte, “resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras,” después de lo cual “apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún; y otros son muertos. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles. Y el postrero de todos, … me apareció a mí.” {HAp 257.4; AA.319.5}

Con poder convincente el apóstol expuso la gran verdad de la resurrección. “Porque si no hay resurrección de muertos —arguyó,— Cristo tampoco resucitó: y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado a Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó: y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.” {HAp 257.5; AA.320.1}

Pablo dirigió los pensamientos de los hermanos corintios a los triunfos de la mañana de la resurrección, cuando todos los santos que duermen se levantarán, para vivir para siempre con el Señor. “He aquí —declaró el apóstol,— os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados, en un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados. Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? … A Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.” {HAp 258.1; AA.320.2}

Glorioso es el triunfo que aguarda al fiel. El apóstol, comprendiendo las posibilidades que estaban por delante de los creyentes corintios, trató de exponerles algo que los elevara del egoísmo y la sensualidad y glorificase su vida con la esperanza de la inmortalidad. Fervorosamente los exhortó a ser leales a su alta vocación en Cristo. “Hermanos míos amados —les suplicó,— estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.” {HAp 258.2; AA.321.1}

Así el apóstol, de la manera más decidida y expresiva, se esforzó por corregir las falsas y peligrosas ideas y prácticas que prevalecían en la iglesia de Corinto. Habló claramente, pero con amor por sus almas. Mediante sus amonestaciones y reproches, brilló sobre ellos la luz del trono de Dios, para revelar los pecados ocultos que estaban manchando sus vidas. ¿Cómo sería recibida? {HAp 258.3; AA.321.2}

Después de despachar la carta, Pablo temió que lo que había escrito hiriera demasiado profundamente a aquellos a quienes deseaba beneficiar. Temió agudamente un alejamiento adicional, y algunas veces deseaba retirar sus palabras. Aquellos que, como el apóstol, han sentido responsabilidad por sus amadas iglesias o instituciones, pueden apreciar mejor su depresión de espíritu y su acusación propia. Los siervos de Dios que llevan la carga de su obra para este tiempo conocen algo de la misma experiencia de trabajo, conflicto y ansioso cuidado que cayó en suerte al gran apóstol. Preocupado por las divisiones de la iglesia, haciendo frente a la ingratitud y traición de algunos a quienes había mirado en busca de simpatía y sostén, comprendiendo el peligro de las iglesias que abrigaban la iniquidad, compelido a dar un testimonio directo, escrutador, de reproche contra el pecado, estaba al mismo tiempo oprimido por el temor de que pudiera haber tratado a los corintios con severidad excesiva. Con temblorosa ansiedad esperaba recibir algunas nuevas en cuanto a la recepción de su mensaje. {HAp 259.1; AA.321.3}

Testimonio: 01-04-2019

Amados, 1 de abril, 2019. En sueños estaba en la orilla de un río, era un río muy amplio el que yo contemplaba. En ese río, vi, entonces —a lo lejos—, una pequeña embarcación que se acercaba. Escuché al que venía piloteando la embarcación hablar algo con fuerza, más yo no entendí. Entonces, miré detrás de mí, [y] vi otras personas que paseaban tranquilamente por aquel lugar. {Daisy Escalante: 01-04-2019 , es.p1}

La embarcación, entonces, siguió acercándose hasta que pude escuchar claramente lo que decía la persona que lo abordaba. Sus palabras eran: “¡avancen! ¡suban a bordo!” Entonces, comencé a decirles, a todos, el mensaje —porque yo observaba que ninguno accionaba—. Corrí entre todos y empecé a repetir el mensaje. En ese momento vi a conocidos y desconocidos mirarme sin acción de su parte. En ese momento, miré hacia el río y vi al de la embarcación estar muy cerca, más, éste, no tocaba la orilla. Volví a mirar hacia las personas [que paseaban] tranquilamente en el lugar cercano al río y, de pronto, vi como un fuego rugiente y ardiente a lo sumo, venía hacia nosotros devorando todo a su paso. Entonces, en ese momento, grité con todas mis fuerzas: “¡¡suban, suban a la embarcación!! ¡suban a la embarcación!” Pero ellos, ofuscados, corrían a todos lados, menos hacia la embarcación. Sus sentidos estaban aturdidos y muchos estaban paralizados por la situación y sólo gritaban, sin moverse. {Daisy Escalante: 01-04-2019 , es.p2}

Mi acompañante me dijo: “sube a la embarcación”. Entonces avancé sin demora y subí. El capitán me dijo, sin mirarme: “ve y toma asiento”. Pregunté: “¿qué pasará con ellos?” Me dijo: “toma esa bocina y navegaremos cerca de la orilla y diles que suban a la embarcación”. En ese momento, así hice. El capitán comenzó a navegar a lo largo de la orilla del río, y yo, a través de la bocina, les avisaba. Muchos miraban y decían: “acérquense a la orilla para subirnos”. A lo que el capitán respondió: “deben entrar al agua y llegar a la embarcación”. Algunos, muy pocos, comenzaron a entrar al agua y luchaban por entrar a la embarcación mientras el fuego lamía el suelo a su paso y, casi, alcanzaba la orilla. {Daisy Escalante: 01-04-2019 , es.p3}

En esos momentos, vi un joven conocido y le exhortaba a saltar, ya que la embarcación estaba pasando por una orilla, [y] el fin de la orilla [la costa], de ese río, era elevado. Le dije: “¡salta, salta! ¡por favor, salta!” Más éste dilataba. Miró hacia el resto de la orilla, que era más bajo, para entrar en el agua, pero el fuego ya estaba en ella, y, a su vez, el fuego ya, casi, estaba llegando donde él. Entonces le seguía insistiendo: “¡salta!”, pero éste dilataba. En ese momento vi un viento fuerte que sopló y una chispa de fuego pegó en la espalda del joven, yo le oí gritar de dolor. Volví a decirle con todas mis fuerzas: “¡salta, ya sólo quedas tú, todos los demás de la orilla fueron, ya, consumidos por el fuego!” Entonces, en esos momentos, el joven saltó. Y, al caer en el agua, cayó sobre una roca, y fue muy herido y, casi, no podía levantarse. El fuego bajaba por la pared de la orilla hacia el agua donde estaba aquel joven. Entonces el capitán dijo: “¡acerquémonos! Cubran sus rostros y vayan atrás de la embarcación, a todo vapor llegaremos cerca del joven y le tiraremos un salvavidas”. Éste, entonces, hizo de esta manera, se tiró el salvavidas y este joven lo agarró, pero sus heridas no le permitían avanzar. Tiré de la cuerda para arrastrarlo y, así, pudiendo éste avanzar, lo pudimos alejar de la orilla y el capitán agarró conmigo la cuerda y así pudo, el joven, subir a bordo. {Daisy Escalante: 01-04-2019 , es.p4}

Al subir el joven a bordo, el capitán se dirigió a todos y dijo: “este es el resultado de acariciar los anatemas. Éstos serán la perdición de muchos”. Se nos indicó huir de los siete pasos que ya se nos dejaron saber, anteriormente, [y] que son los que nos llevan a la destrucción. {Daisy Escalante: 01-04-2019 , es.p5}

Amados, en ese momento desperté y se me dijo: “Salmo 9”. Dejo esto con cada uno de nosotros para que podamos escudriñar lo que el Señor quiere decirnos a cada uno y que podamos, por gracia de Dios, por su misericordia, ser perdonados y aceptados en Él. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 01-04-2019 , es.p6}

Salmos 9

1 «Al Músico principal: sobre Mutlaben: Salmo de David» Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.
2 Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo;
3 mis enemigos volvieron atrás; caerán y perecerán delante de ti.
4 Porque has sostenido mi juicio y mi causa; te sentaste en el trono juzgando [con] justicia.
5 Reprendiste naciones, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos eternamente y para siempre.
6 Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos, y las ciudades que derribaste; su memoria pereció con ellas.
7 Mas Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio.
8 Y Él juzgará al mundo con justicia; y juzgará a los pueblos con rectitud.
9 Jehová será refugio al oprimido, refugio en los tiempos de angustia.
10 En ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
11 Cantad a Jehová, que habita en Sión; proclamad entre los pueblos sus obras.
12 Cuando demandó la sangre, se acordó de ellos; no se olvidó del clamor de los pobres.
13 Ten misericordia de mí, oh Jehová; mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;
14 Para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salvación.
15 Se hundieron las naciones en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fue atrapado su pie.
16 Jehová es conocido por el juicio que hizo; en la obra de sus propias manos fue enlazado el malo. (Higaion. Selah)
17 Los malos serán trasladados al infierno, [y] todas las naciones que se olvidan de Dios.
18 Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
19 Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las gentes delante de ti.
20 Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres. (Selah)

Testimonio: 21-06-2019

Amados, 21 de junio 2019. En sueños, me fue mostrado cómo el ser humano quiere seguir su curso de vida sin medir las consecuencias. Y no echa a ver que día tras día lo que se mide es el carácter. La única cosa que, si es aprobada por Dios con su sello de perfección, llevaremos al cielo. Dijo mi acompañante: “el defecto ajeno no será la perdición de otro, sino el defecto propio es el culpable de perdición. Procurad con ayuno y ruego [ser] limpios de vuestra propia levadura. Pedid [para que] vuestra sal sea de buena calidad pues ésta alcaliniza el cuerpo de tal manera que la levadura no puede subsistir. Proseguid tras la meta rogando que vuestra vasija sea de barro nuevo, para que, así, sea llena con la gran medida del aceite. Nunca se echará vino nuevo en odres viejos, pues éstos se quebrarán. Rogad por esto. Volved a la dieta original para que vuestro intelecto sea esclarecido y recordad que la temperancia es la balanza que evita los extremos. Limpiad vuestro torrente sanguíneo con las hierbas amargas y poned prestos el agua pura en vuestros cuerpos. Trabajad muy temprano cuando sale la primera luz, y respirad con ahínco el aire mañanero. Allí, en vuestra labor, elevad palabras de ferviente súplica por vuestra abundante cosecha, pues el Dios de la siega premiará la obra de vuestras manos por vuestra fidelidad. Descansad a su tiempo cuando la noche es llegada. Vivid en acción de gracias, elevando vuestras voces en canto y unión con los ángeles en agradecimiento y reverencia a vuestro Padre Celestial”. {Daisy Escalante: 21-06-2019 , es.p1}

“Recordad la sencillez alimentaria de Juan el bautista, la cual se componía de algarrobas y miel pura. Por este ejemplo aquella nación fue impactada y, muchos, condenados. Vivid vidas sencillas sabiendo que vuestro galardón está cerca. Vivid redimiendo el tiempo en todo momento. Dad presto cuidado a las plantas porque ellas están para vuestro albergue y sustento. No menosprecies a las aves porque, aún Elías, fue alimentado por ellas. La tierra, envejecida, con tierno cuidado dará su fruto, pues cada microorganismo, a mi mandato, trabaja en esto. ¿O sabes tú, oh mortal, a dónde llegan las raíces del flamboyán y de dónde la palmera absorbe sus torrentes de agua? Miradla erguida y verde bajo el sol incandescente, como gran guerrera de supervivencia, se eleva hacia el cielo sin queja alguna. ¿No habréis de aprender de ella? El gorrión diligente, muy temprano se levanta, y recoge en su pico lo que el cielo le provee por su perseverancia. La abeja, que colecta el néctar, va de flor en flor llevando vida y recogiendo su sustento, pues aún para esto hay tiempo. La hormiga laboriosa no conoce descanso, mientras su casa está en desorden y su sustento nulo. ¿Acaso no come la oruga, el pulgón, el saltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros? Y, aun así, en mi misericordia, os sustento”. {Daisy Escalante: 21-06-2019 , es.p2}

“Cuidad de los lobos que vienen a arremeter contra el rebaño, porque a lo malo le dicen bueno y a lo bueno le llaman malo; no penséis que en medio de ellos estaréis a salvo, sólo debéis reposar lejos de ellos, en suelo seguro. Estad en lugares”, siguió diciendo, “donde nadie quiere estar. Esto es una zaranda para los lobos, pues estos aman su comodidad y la presa fácil”. {Daisy Escalante: 21-06-2019 , es.p3}

“¿Habéis escuchado decir: ‘quedaos en Jerusalén y seréis salvos, porque los impíos no llegarán a ella y los malos, de ella, huirán’? Más Yo os digo que mis lágrimas corrieron por mis mejillas al ver el futuro de aquella hermosa ciudad, sentada como una gran reina, imponente, siempre favorecida por el cielo. Sus moradores no echaron a ver que quien la recogió y la crió, el que la hermoseó, vino a casarse con ella y ésta lo despreció hasta la muerte. Y, ¿qué crees que hizo el despreciado? Se apartó y su favor no fue más con ella y ésta careció de protección. También avisó a los suyos, y les dio señal, y éstos la esparcieron y los que la creyeron, al verla, salieron confiando en ella y su cumplimiento. Y, ¿sabes, oh, tú, pueblo sordo y tardo en entendimiento, lo que pasó? Allí quedó Escrito. ¿Cómo, pues, dirás que los que se quedaron vivieron y los que salieron murieron? ¿Acaso en Egipto el pueblo fue purificado? Y, ¿fuera del arca Noé y su familia fueron salvos? ¿Acaso Abraham quedó en su tierra y [entre] su parentela para ser salvo? ¿Acaso Lot quedó en Sodoma y Gomorra, y allí fue salvado del fuego? Este pueblo goza, y se goza, en las fábulas, y conspiran contra la verdad, pero mis palabras —por siempre vivas y verdaderas—, se oirán”. {Daisy Escalante: 21-06-2019 , es.p4}

“¡Avanza, pueblo mío! porque la salvación estriba en la obediencia implícita al Dios de la siega. Cuídate de no ser engañado por aquellos que buscan el lucro, sin saber que su tiempo se ha cumplido. Sed sobrios, buscad mi rostro, pues, sólo así, seréis librados de la ira venidera”. {Daisy Escalante: 21-06-2019 , es.p5}

Palabras fieles y verdaderas del Señor para cada uno de vosotros. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 21-06-2019 , es.p6}

Testimonio: 19-07-2019 #02

Ese mismo día, 19 de julio del 2019, pero a la 1:58 de la tarde; el Señor me dejó saber qué hacer para que el Espíritu Santo esté en medio de los individuos, familias y campamentos. Me dijo Mateo 5, Mateo 6, Mateo 7, Mateo 8, Mateo 9, Mateo 10 y Mateo 11:1. {Daisy Escalante: 19-07-2019 #02, es.p1}

Amados, el cielo se abre ante las peticiones de sus hijos obedientes. Quiera Dios que cada uno de nosotros seamos así, delante de Él. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 19-07-2019 #02, es.p2}

Mateo 5

1 Y viendo las multitudes, subió al monte; y sentándose, sus discípulos vinieron a Él.
2 Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
3 Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los que lloran; porque ellos serán consolados.
5 Bienaventurados los mansos; porque ellos heredarán la tierra.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
12 Regocijaos y alegraos; porque vuestro galardón es grande en el cielo; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y ser hollada por los hombres.
14 Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende un candil y se pone debajo del almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo.
17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
18 Porque de cierto os digo [que] hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo sea cumplido.
19 De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que [los] hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
21 Oísteis que fue dicho por los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare estará expuesto a juicio.
22 Mas yo os digo que cualquiera que sin razón se enojare contra su hermano, estará en peligro del juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará en peligro del concilio; y cualquiera que le dijere: Fatuo, estará expuesto al infierno de fuego.
23 Por tanto, si trajeres tu ofrenda al altar, y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra ti;
24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
25 Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, mientras estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en la cárcel.
26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
27 Oísteis que fue dicho por los antiguos: No cometerás adulterio.
28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea lanzado al infierno.
30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que uno de tus miembros se pierda, y no que todo tu cuerpo sea lanzado al infierno.
31 También fue dicho: Cualquiera que repudiare a su esposa, déle carta de divorcio.
32 Pero yo os digo que cualquiera que repudiare a su esposa, salvo por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la divorciada, comete adulterio.
33 Además, oísteis que fue dicho por los antiguos: No perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos.
34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.
37 Mas sea vuestro hablar: Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
39 Pero yo os digo: No resistáis el mal; antes a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
40 y a cualquiera que te demande ante la ley y tome tu túnica, déjale tomar también la capa;
41 y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos.
42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en el cielo; porque Él hace que su sol salga sobre malos y buenos; y envía lluvia sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también así los publicanos?
47 Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los publicanos?
48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto.

Mateo 6

1 Mirad que no hagáis vuestras limosnas delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tenéis recompensa de vuestro Padre que está en el cielo.
2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados de los hombres; de cierto os digo: [Ya] tienen su recompensa.
3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha.
4 Que tu limosna sea en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto, Él te recompensará en público.
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres. De cierto os digo: [Ya] tienen su recompensa.
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu alcoba, y cerrada tu puerta ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.
7 Y cuando ores, no uses vanas repeticiones, como hacen los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
8 No seáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, [así] en la tierra como en el cielo.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre. Amén.
14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros.
15 Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
16 Y cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan. De cierto os digo que [ya] tienen su recompensa.
17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro;
18 para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan.
20 Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla, ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo estará lleno de luz.
23 Mas si tu ojo fuere maligno, todo tu cuerpo estará en oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuánto más lo [serán] las mismas tinieblas?
24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno, y amará al otro; o apreciará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo [más] que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?
27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
30 Y si a la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no [hará] mucho más por vosotros, hombres de poca fe?
31 Por tanto, no os afanéis, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; mas vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el mañana, que el mañana traerá su afán. Bástele al día su propio mal.

Mateo 7

1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os volverán a medir.
3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, pero no consideras la viga que está en tu propio ojo?
4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí [hay] una viga en tu propio ojo?
5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, entonces mirarás claramente para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6 No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿Y qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10 ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente?
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en el cielo dará buenas cosas a los que le pidan?
12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres os hagan, así también haced vosotros a ellos; porque esto es la ley y los profetas.
13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha [es] la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición y muchos son los que entran por ella.
14 Porque estrecha [es] la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así todo buen árbol da buenos frutos, mas el árbol malo da malos frutos.
18 El árbol bueno no puede dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.
24 Cualquiera, pues, que oye estas mis palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
25 Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
26 Y todo el que oye estas mis palabras y no las hace, será comparado al hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó; y fue grande su ruina.
28 Y fue que, cuando Jesús hubo acabado estas palabras, la gente se maravillaba de su doctrina;
29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Mateo 8

1 Y cuando Él descendió del monte, grandes multitudes le seguían.
2 Y he aquí vino un leproso y le adoraba, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
3 Y Jesús extendiendo [su] mano le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra.
4 Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio a ellos.
5 Y entrando Jesús en Capernaúm, vino a Él un centurión, rogándole,
6 y diciendo: Señor, mi siervo está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; mas solamente di la palabra, y mi siervo sanará.
9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo soldados bajo mi cargo; y digo a éste: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
10 Y oyéndolo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
12 Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste te sea hecho. Y su siervo fue sano en aquella misma hora.
14 Y vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste, postrada, y con fiebre.
15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.
16 Y caída la tarde, trajeron a Él muchos endemoniados; y con [su] palabra echó fuera a los espíritus, y sanó a todos los que estaban enfermos;
17 para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó [nuestras] dolencias.
18 Y viendo Jesús a una gran multitud alrededor de sí, mandó que pasasen al otro lado.
19 Y cierto escriba vino y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.
20 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar [su] cabeza.
21 Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.
22 Pero Jesús le dijo: Sígueme; y deja que los muertos entierren a sus muertos.
23 Y cuando Él hubo entrado en una barca, sus discípulos le siguieron.
24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; mas Él dormía.
25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, [que] perecemos.
26 Y Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y se hizo grande bonanza.
27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué clase de hombre es Éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
28 Y cuando Él llegó a la otra ribera, a la región de los gergesenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.
29 Y he aquí, clamaron diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?
30 Y lejos de ellos, estaba paciendo un hato de muchos puercos.
31 Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de puercos.
32 Y [Él] les dijo: Id. Y ellos saliendo, se fueron a aquel hato de puercos; y he aquí, todo el hato de puercos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.
33 Y los que los apacentaban huyeron; y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había acontecido con los endemoniados.
34 Y he aquí, toda la ciudad salió a encontrar a Jesús; y cuando le vieron, [le] rogaron que se fuera de sus contornos.

Mateo 9

1 Y entrando Él en una barca, pasó al otro lado, y vino a su ciudad.
2 Y he aquí, le trajeron a un paralítico echado en una cama; y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, ten ánimo, tus pecados te son perdonados.
3 Y he aquí, ciertos de los escribas decían dentro de sí: Éste blasfema.
4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: [Tus] pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?
6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados (dijo entonces al paralítico): Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.
7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.
8 Pero cuando las multitudes vieron [esto], se maravillaron y glorificaron a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.
9 Y pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos; y le dijo: Sígueme. Y él se levantó y le siguió.
10 Y aconteció que estando Él sentado a la mesa en la casa, he aquí muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos.
11 Y cuando vieron esto los fariseos, dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
12 Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos.
13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.
14 Entonces vinieron a Él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?
15 Y Jesús les dijo: ¿Pueden, los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Mas los días vendrán, cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
17 Tampoco echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; mas echan el vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.
18 Hablándoles Él estas cosas, he aquí vino un principal y le adoró, diciendo: Mi hija ahora estará muerta; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
19 Y Jesús se levantó, y le siguió, y sus discípulos.
20 Y he aquí una mujer que estaba enferma de flujo de sangre por ya doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto.
21 Porque decía dentro de sí: Si tan sólo tocare su manto, seré sana.
22 Mas Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Hija, ten ánimo, tu fe te ha salvado. Y la mujer fue sana desde aquella hora.
23 Y cuando Jesús llegó a casa del principal, y vio los tañedores de flautas, y la gente que hacía bullicio,
24 les dijo: Apartaos, que la muchacha no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de Él.
25 Mas cuando hubieron echado fuera a la gente, entró, y la tomó de la mano, y la muchacha se levantó.
26 Y la fama de esto salió por toda aquella tierra.
27 Y partiendo Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
28 Y llegado a casa, los ciegos vinieron a Él; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le dijeron: Sí, Señor.
29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.
30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.
31 Pero cuando ellos salieron, divulgaron su fama por toda aquella tierra.
32 Y al salir ellos, he aquí, le trajeron a un hombre mudo, endemoniado.
33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: Jamás se había visto cosa semejante en Israel.
34 Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
35 Y recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo.
36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies [es] mucha, mas los obreros pocos.
38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

Mateo 10

1 Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio potestad [contra] los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia.
2 Y los nombres de los doce apóstoles son estos: El primero, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo [hijo] de Zebedeo, y Juan su hermano,
3 Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo [hijo] de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo,
4 Simón el cananita, y Judas Iscariote, quien también le entregó.
5 A estos doce envió Jesús, y les mandó, diciendo: No vayáis por camino de los gentiles, y no entréis en ciudad de samaritanos,
6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
9 No [os] proveáis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas;
10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento.
11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entréis, inquirid quién en ella sea digno, y quedaos allí hasta que salgáis.
12 Y cuando entréis en una casa, saludadla.
13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros.
14 Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.
15 De cierto os digo: En el día del juicio, será más tolerable [el castigo] para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.
16 He aquí yo os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, sabios como serpientes, y sencillos como palomas.
17 Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán.
18 Y seréis llevados ante reyes y gobernadores por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.
19 Mas cuando os entregaren, no os preocupéis de cómo o qué habéis de hablar; porque en aquella misma hora, os será dado lo que habéis de hablar.
20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.
21 Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra [sus] padres, y los harán morir.
22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre, mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.
23 Y cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo: No acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, sin que haya venido el Hijo del Hombre.
24 El discípulo no es más que [su] maestro, ni el siervo más que su señor.
25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Belcebú, ¿cuánto más a los de su casa?
26 Así que, no les temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.
27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.
28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a Aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuadrante? Y ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.
30 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.
31 Así que, no temáis; de más estima sois vosotros que muchos pajarillos.
32 Cualquiera, pues, que me confesare delante de los hombres, también yo le confesaré delante de mi Padre que está en el cielo.
33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en el cielo.
34 No penséis que he venido para meter paz en la tierra; no he venido para meter paz, sino espada.
35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra.
36 Y los enemigos del hombre [serán] los de su propia casa.
37 El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.
38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
39 El que hallare su vida, la perderá; mas el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
40 El que a vosotros recibe, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
41 El que recibe a un profeta en nombre de profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo en nombre de justo, recompensa de justo recibirá.
42 Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de [agua] fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Mateo 11:1

1 Y aconteció que cuando Jesús terminó de dar comisión a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y predicar en las ciudades de ellos.

Testimonio: 04-11-2019

Amados, noviembre 4 del 2019. En sueños, yo entré en una sala de conferencias donde había una alta tarima, y unos, allí, que hablaban. Éstos, que hablaban, les decían a todos: “¡quítense sus vestiduras! Dios les manda esto, y ¡vivan felices con ésta que les vamos a dar!”. La persona mostró la vestidura, y era oscura con huecos o rasgaduras como la ropa contemporánea que tiene rasgaduras hoy. Vi a todos deponer sus vestiduras y tomar lo que se les ofrecía y ponérsela. En eso se me dijo: “camina frente a ellos y habla”. Caminé frente a ellos y les dije: “no se pongan esas vestiduras, esas no son aprobadas por Dios, usen la vestidura divina, la que Dios da”. En esos momentos, mientras hablaba, mis vestiduras normales cambiaron y una bella bata blanca me fue a mí por vestido, y ésta resplandecía. {Daisy Escalante: 04-11-2019 , es.p1}

Todos me miraron, asombrados al principio, más, luego gritaron: “¡no, no la usaremos, no la usaremos! Esta nos protege de la suciedad, más [a] esa todo se le notará, ¡no la queremos!” Fui bajada de la tarima con violencia por los hombres que antes hablaban, y fui sacada de aquel grande lugar. {Daisy Escalante: 04-11-2019 , es.p2}

Me llevaron a una colina cerca de aquel lugar [de] donde fui sacada, y yo veía el enorme plantel desde aquel lugar. Escuché un gran ruido, de repente, y un enorme charco de agua arremetió contra aquella gran estructura y la derribó. Veía escombros junto con la gente que iba siendo arrasada por aquella impetuosa agua. Se me indicó acercarme al torrente de agua, y allí veía las caras de los que iban siendo arrastrados por estas violentas aguas. Una de ellas pedía auxilio, me tiré a la corriente de agua para ayudarle, y le dije: “¡no temas, agarrémonos de esta roca que está aquí!”. Así, allí quedamos ancladas hasta que las aguas se calmaron. Un fuerte brazo anclado en la roca nos rescató. Todas las demás perecieron en las aguas y no les vi más. Ya en seco miré mis vestiduras, temía que éstas estuviesen sucias, pero no, para mí asombro estaban relucientes, y dije: “¡oh Señor, santo eres, gracias por tus misericordias!” Nos arrodillamos a orar y agradecer a Dios por tan grande salvación. Al acabar, la persona que estaba conmigo, ya no portaba sus propias vestiduras, sino que tenía una blanca como la que yo tenía. Nos miramos, felices, y alabamos a Dios por sus inmensas maravillas. {Daisy Escalante: 04-11-2019 , es.p3}

En ese momento ese sueño cambió y tuve otro sueño. Yo veía cómo la incredulidad florecía en el pueblo creyente. Éstos, que antes estaban entusiasmados por la Palabra de Verdad, eran ahora presos de las dudas y la incredulidad. Sus ideas erradas, sus expectativas no llegadas les hacían retroceder. Vi que, cuando en la tierra sucede algo, también en el cielo pasa de igual manera; y que ambos lugares estaban en actividad al unísono. Frente a la gran apretura que vivimos, en el cielo, los adelantos se han agudizado más. Los libros son un trabajo de carácter arduo y minucioso, y todo lo que allí se borra o se escribe tiene efecto en la tierra. Se me dijo: “ven y ve”. Miré, y vi un bello libro resplandeciente con letras de oro y un nombre que no recuerdo. Luego se me dijo: “ven”. Fui a la tierra, al lugar donde estaba la persona de ese nombre, le vi dormido en su cama, y vi un ángel en el borde de su cama, sentado, mirándolo con tiernos ojos de amor y gran cuidado, ¡fue maravillosa aquella escena! Luego se me dijo: “vamos”. Fui llevada otra vez a la sala de los libros, y allí, en otro libro, vi un nombre que tampoco recuerdo, y luego vinimos otra vez a la tierra a ver a esa persona. También estaba dormida pero sus sueños eran intranquilos, estaba dormido de costado, y cuando nos acercamos, ¡vi un ser muy horrible!, como si fuera un enorme reptil, que, pegado a este hombre, dormía. Mi espanto fue tremendo y pedí no ver más, me fue concedido y salimos de aquel lugar. {Daisy Escalante: 04-11-2019 , es.p4}

Luego fuimos a una ciudad, y me dijo: “observa”. Vi una violencia tal, vi carros que [andaban] de aquí para allá y de allá para acá, y hombres en ellos que sacaban pistolas y disparaban a gentes, casas, a otros carros, a todo lo que estaba a su paso. Estos hombres eran civiles y uniformados, el caos era por doquier, ¡todos gritaban y corrían!, otros gritaban por los impactos y ahí quedaban. Se me dijo: “observa”. Mis ojos se abrieron, y vi cómo cada ser humano, frente a mí, tenía a su lado, o dentro de sí, un ser de esos que vi en la cama del hombre que dormía, que era como un reptil. Dije: “¡oh Señor, aquí todos están con esas horribles criaturas, y se matan entre ellos!” Me dijo: “esta es su suerte”. Vi, luego, que fueron a orillas de la ciudad. Y, ahí, de la misma forma, hacían disparos y [había] muerte por doquier. Vi muchos arrodillados, implorar, pero las balas les alcanzaban y quedaban allí, muertos en el suelo. Se me dijo: “la hora es venida, el que permanezca en lugar inseguro ciertamente perecerá. ¡Avanzad, avanzad, avanzad, porque aún para esto hay plazo!” En ese momento, amados, desperté, y se me dijo: “Isaías 2”. {Daisy Escalante: 04-11-2019 , es.p5}

Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos avanzar, tener fe en las palabras de Cristo Jesús, y poder llegar a lugar seguro, para así poder ser cobijados bajo las alas del Altísimo. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 04-11-2019 , es.p6}

Isaías 2

1 Lo que vio Isaías, hijo de Amoz, tocante a Judá y a Jerusalén.
2 Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.
3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y Él nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
5 Venid, oh casa de Jacob, y caminemos a la luz de Jehová.
6 Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos [de maldades] del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y hacen pacto con hijos de extranjeros.
7 Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos; sus carros [son] innumerables.
8 Además está su tierra llena de ídolos, y a la obra de sus manos se han arrodillado, a lo que fabricaron sus dedos.
9 Y el hombre vil se ha inclinado, y el hombre altivo se ha humillado; por tanto no los perdones.
10 Métete en la piedra, escóndete en el polvo, por la presencia temible de Jehová, y por el esplendor de su majestad.
11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día.
12 Porque día de Jehová de los ejércitos [vendrá] sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo enaltecido; y será abatido;
13 sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todos las encinas de Basán.
14 Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados;
15 Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
16 Y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas.
17 Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día.
18 Y quitará totalmente los ídolos.
19 Y se meterán en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra, por la temible presencia de Jehová, y por el esplendor de su majestad, cuando Él se levante para sacudir la tierra.
20 Aquel día arrojará el hombre, a los topos y murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase;
21 y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la temible presencia de Jehová, y por el esplendor de su majestad, cuando Él se levante para sacudir la tierra.
22 Dejaos del hombre, cuyo aliento [está] en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?

Testimonio: 14-11-2019 #01

Amados, noviembre 14 del 2019. Tuve un sueño, se me dejó saber que debía enviarlo a un lugar en específico. Así lo hice. Luego, se me dejó saber que debía enviarlo [en] general, porque hay otras situaciones prevalecientes, de igual manera, en otros lugares del mundo. Así que, cumpliendo el cometido, comparto este sueño con ustedes. {Daisy Escalante: 14-11-2019 #01, es.p1}

En sueños yo veía un campamento. Éste estaba custodiado de ángeles excelsos en gloria. Era un círculo perfecto alrededor del campamento. Y vi a todos en sus actividades cotidianas, podía verles ocupados. Se me ordenó acercarme a ellos y escuchar, escuchaba sus pensamientos, ¡qué terrible fue aquella situación! ¡yo no quería escuchar! Escuchar lo que cada ser humano piensa en lo más íntimo de su ser, ¡es horrible! La inconformidad, el descontento, la envidia, los recelos, el alejamiento del sufrimiento ajeno, la insensibilidad, el orgullo, la ira, el enojo, el sentirse víctima y el creerse más que el prójimo, eran aquellos pensamientos. La hipocresía encubierta es inaceptable ante Dios, de todas las formas que se vea —se me dejó saber esto—. {Daisy Escalante: 14-11-2019 #01, es.p2}

Vi cómo el círculo de ángeles dejó de hacer el cerco perfecto, y se abrieron brechas entre ellos. Dije: “¡oh, Señor! ¿por qué esto?” Entonces, se me dejó saber que lo antes mencionado no cumple los requisitos para tener protección, y que sólo una entrega total y absoluta [haría] volver a los ángeles a [hacer] otra vez un círculo perfectamente cerrado, por completo. Yo vi ángeles malignos entrar y apoderarse de personas, de animales, por los pecados prevalecientes en aquel campamento. {Daisy Escalante: 14-11-2019 #01, es.p3}

Se me dejó saber que, por esta razón, todos en aquel lugar, estaban comprometidos con lo malo que allí ocurre. También se me dejó saber que hay personas que, en su niñez, fueron dedicadas al enemigo, a veces sin saberlo. Y otras que, aún en su adultez, han estado bregando, trabajando, exponiéndose con las malignidades, y estos los persiguen. En las noches, los paralizan para poder cabalgarlos o para poder adormecerlos, de tal manera que ellos estén todo el tiempo con miedos, con opresiones. Pero son personas que están tratando, [con] todo lo que pueden, con todas sus fuerzas, de buscar al Señor. Pero hay cosas que, aún, no entienden. Cosas [a las] que ellos han estado expuestos, y [de las] que necesitan ser liberados de formas fuertes y solemnes, con una ayuda divina, total y absoluta, y una entrega total a Dios, para que esto ocurra. {Daisy Escalante: 14-11-2019 #01, es.p4}

Se me dejó saber que Dios conoce estas almas, que claman a gritos por liberación y que desean, en lo hondo de su corazón, que Dios pueda liberarlos. Mientras se me estaba explicando todo esto, se me dejó saber que no podemos jugar, en ninguna de las formas, con todo lo que sabemos que viene del enemigo, pero hay cosas que no se han detectado, que son las que permiten que estas cosas pasen en la vida de estas personas. Así que, el enemigo por engaño, o las personas a sabiendas, han caído en esto y Dios quiere ayudarlos, quiere darles su salvación. Son personas que están en los campamentos, ya en montañas, que están sufriendo este tipo de situación, y el enemigo no quiere que se escapen, porque sabe que están en lugares donde Dios puede tomar control [de sus vidas] y está haciendo toda la lucha por [impedir] esto. Se me dejó saber que debía haber una purificación completa en estos campamentos, para lidiar con esto, porque los tentáculos del enemigo han llegado a todos por los pecados generales que al principio mencioné. {Daisy Escalante: 14-11-2019 #01, es.p5}

El Señor pide 40 días de purificación en todos estos campamentos: ayuno, oración, vigilias, retrospectiva personal de cada uno. No debe permitirse, uno, adorar a medias a Dios. Se me dejó saber [que,] como el pueblo de Israel en el desierto antes de entrar en la tierra prometida, [el pueblo remanente] debe purificar su alma ante Dios. Y hacerlo [en forma completa], pues, solamente la [obediencia a toda la] voluntad de Dios es lo que él acepta, un servicio a medias no es aceptable. “No debe existir legalismo ni fariseísmo en vuestras filas, sólo una obediencia implícita a un Escrito Está, una teocracia”. {Daisy Escalante: 14-11-2019 #01, es.p6}

“Levantaos antes de que el sol salga y buscad al Señor. Y, también, en la noche. Y en el día, entre las labores, buscadle. Levantad manos santas a Dios y pedidle que Él os muestre cómo Él os ve”. Esto es muy importante, amados. Cómo Dios nos ve es lo único que importa; no cómo nosotros nos vemos, o cómo otros nos ven. {Daisy Escalante: 14-11-2019 #01, es.p7}

Estas son las instrucciones que Dios me dio, y no tengo más que decir. Así que, confío en el Señor, para que cada situación que esté pasando, dentro de los campamentos que prevalecen ahora en las montañas, puedan ser, en el nombre de Cristo Jesús, vencedores. Y que toda hueste maligna pueda salir porque amados, estamos llegando a un tiempo muy difícil. Cada día que pasa nos acercamos más a la prueba final, y es muy, muy importante, para nosotros, es vital para cada uno de nosotros, que el cerco de ángeles del Señor, esté totalmente cerrado alrededor nuestro. Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos ser más que vencedores en Cristo Jesús, y que tomemos nuestra suerte y la echemos con Cristo Jesús. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 14-11-2019 #01, es.p8}

Testimonio: 27-11-2019

Amados, 27 de noviembre del 2019. El Señor me dijo varias veces: “lee Joel 2 con mucha cautela, y dile a mi pueblo que así lo haga”. Se me dejó saber que las luchas familiares estarán en campo abierto de batalla, más nuestra confianza no debe vacilar, siempre debemos aferrarnos a Dios. También me dijo que será una lucha tal cual nunca hubo, pues, al final de ésta, las familias quedarán totalmente separadas: los que aman a Dios de los que no lo aman. “Habrá mucho dolor y angustia, más debéis redoblar la oración que movilizará el cielo”, me dijo, “el estudio de la Palabra que os fortalecerá, y el ayuno que subyugará la mente y el corazón. Rogad día y noche, porque gran aflicción os espera”, me siguió diciendo. “No miréis ni a derecha ni a izquierda, seguid el sendero seguro del príncipe Emmanuel. Obrad con justicia, apartándoos del mal. Responded con palabras de amor y mantened la paz en el corazón, viviendo el Evangelio de Paz. Estad apercibidos para la separación indetenible, pues el que purifica todo, hace este trabajo: separa la paja del trigo”. {Daisy Escalante: 27-11-2019 , es.p1}

Palabras fieles y verdaderas del Señor para cada uno de vosotros, oremos unos por los otros. Que Dios nos bendiga. {Daisy Escalante: 27-11-2019 , es.p2}

Joel 2

1 Tocad trompeta en Sión, y pregonad en mi santo monte: tiemblen todos los moradores de la tierra; porque viene el día de Jehová, porque [está] cercano.
2 Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, que sobre los montes se extiende como el alba; un pueblo grande y fuerte; nunca desde el siglo fue semejante, ni después de él será jamás en años de generación en generación.
3 Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape.
4 Su parecer, como parecer de caballos; y como gente de a caballo correrán.
5 Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla.
6 Delante de él temerán los pueblos, se pondrán mustios todos los semblantes.
7 Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán la muralla; y cada cual irá en sus caminos, y no torcerán sus sendas.
8 Ninguno oprimirá a su compañero, cada uno irá por su sendero; y aun cayendo sobre la espada no se herirán.
9 Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones.
10 Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
11 Y Jehová dará su voz delante de su ejército; porque muy grande [es] su campamento, fuerte [es] el que ejecuta su palabra; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿y quién podrá soportarlo?
12 Por eso pues, ahora, dice Jehová: Convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.
13 Rasgad vuestro corazón, y no vuestras vestiduras; y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque Él [es] misericordioso y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.
14 ¿Quién sabe si volverá y se apiadará y dejará bendición tras sí, [es decir], ofrenda y libación para Jehová Dios vuestro?
15 Tocad trompeta en Sión, pregonad ayuno, llamad a congregación.
16 Reunid el pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman; salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.
17 Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad, para que las gentes se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde [está] su Dios?
18 Entonces Jehová celará su tierra, y perdonará a su pueblo.
19 Y responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os enviaré trigo, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las gentes.
20 Y haré alejar de vosotros al [ejército] del norte, y lo echaré en la tierra seca y desierta: su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental, y exhalará su hedor; y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas.
21 Tierra, no temas; alégrate y gózate: porque Jehová ha de hacer grandes cosas.
22 Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos.
23 Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia moderadamente, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
24 Y las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.
25 Y os restituiré los años que comió la oruga, la langosta, el pulgón, y el revoltón; mi grande ejército que envié contra vosotros.
26 Y comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y mi pueblo nunca más será avergonzado.
27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo [soy] Jehová vuestro Dios, y no hay otro: y mi pueblo nunca más será avergonzado.
28 Y será que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros viejos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
30 Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
31 El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32 Y será que cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo; porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación, como Jehová ha dicho, y en los que quedaren, a los cuales Jehová habrá llamado.

Testimonio: 01-02-2020 #02

01 de febrero 2020. ‘La soberbia hace que Dios no nos pueda tocar’, estábamos haciendo este estudio, y en un momento mi mente se extasió en pensar en que Dios desea que seamos como niños para que podamos ir al cielo. Yo pensaba y meditaba en esto, cuando escuché su voz decir: “cuando tú tenías tus niños pequeños, tú les planificabas sus días, los dirigías. Ellos, respecto a esto, no tenían ningún tipo de preocupación. Yo Soy tu Padre, y si permites que Yo planifique y dirija tus días, no tendrás nunca de qué preocuparte, y, así, te será revelado, en todo su esplendor, el propósito por el cual fuiste creado”. {Daisy Escalante: 01-02-2020 #02, es.p1}

¡Amados, esto fue maravilloso! Yo meditaba en estas palabras y me gozaba. Era como si gotitas del cielo, de la eterna sabiduría de Dios, llegaran a mis oídos. ¡Y yo alababa y glorificaba el nombre de Dios por esto! Mientras estaba extasiada en estas palabras maravillosas que escuché, la voz siguió diciendo: “muchos buscan y anhelan saber por lo cual fueron hechos, trazan planes y viven año tras año [de] su vida buscando eso que les llene y les dé un sustento placentero. Prueban suertes, y viven visitando adivinos que les susurran lo que su corazón desea escuchar. Y Yo, que los pensé, los formé y los traje a la existencia, Soy el único que conozco para lo cual fueron creados, aquello que les hará sentirse realizados y felices. Y, sin embargo, no desean mis palabras, ni buscan mi consejo. Aquel, al que [a] Dios le place, le hace prosperar con poco esfuerzo; más al soberbio, con gran cansancio y grande amargura. Su arduo trabajo le trae poca ganancia, con aflicción de espíritu.” {Daisy Escalante: 01-02-2020 #02, es.p2}

Amados, quiera Dios que cada uno de nosotros podamos entender y analizar profundamente estas palabras del Señor, para que podamos enderezar nuestras sendas, y podamos buscar la senda verdadera de paz, de justicia y de amor. Que el Señor les bendiga. {Daisy Escalante: 01-02-2020 #02, es.p3}

Testimonio: 20-02-2020

Amados, 20 de febrero 2020. En sueños, vi cómo, muchas personas, se aferraban a sus sueños como niños a sus juguetes. Les vi en un edificio multipisos, todos distraídos, unos pendientes a pagar deudas —adquiridas sólo para agradar al ojo y darle al cuerpo comodidad—, al igual que también veía a otras personas trabajando, de sol a sol, para comida. Yo les veía salir de una oficina, de ese edificio, a otra. Otros, construían una ampliación más grande en aquel edificio. Y otros, en el mismo edificio, iban a restaurantes, hotel, beauty [salones de belleza], oficinas de luz, agua, internet, telefonía. Vi, en aquel edificio multipisos, toda actividad [tal] como existe en las ciudades, donde están las personas, allí, luchando por sobrevivir a toda costa para no perder su estatus y bienes financieros e inmuebles. Era mucha su lucha, y, aunque yo les veía reír, al llegar a sus casas —y llegar la noche—, les veía tomando medicamentos para dormir o ver televisión hasta que el sueño les vencía. Les vi que, al sonar la alarma mañanera para volver a esa rutina, se despertaban infelices y atormentados. Así yo les veía, día tras día en la actividad, en aquel enorme edificio que, imponente, se alzaba en aquella gran llanura de aquella ciudad. Mientras observaba, mi acompañante me dijo: “vamos”. {Daisy Escalante: 20-02-2020, es.p1}

Nos introducimos al sótano de aquel enorme edificio, allí veía sus robustos cimientos. Vi personas caminando por allí, también, muy confiados, y de pronto comencé a ver que los cimientos de aquel enorme edificio se despedazaban poco a poco, y enormes pedazos de concreto armado caían al suelo de aquel basement [sótano]. Las personas quedaron paralizadas mirando aquello que sucedía, ¡su espanto era tan grande que los paralizaba! Gritaban y lloraban, pero no se movían. Entonces, les grité: “¡corran! ¡corran y escapen por su vida!” Más éstos no se movían. {Daisy Escalante: 20-02-2020, es.p2}

Así, cogí de la mano a dos personas y corrí con ellas hasta salir [de] abajo del edificio. Amados, ya afuera, quise volver, volteé al edificio —a ver la entrada del sótano—, con la intención de volver, pero en ese mismo instante, todo se vino abajo. Caí de rodillas al piso, estaba llorando amargamente, pues había miles de personas bajo aquellos escombros, y dije: “¡oh, Señor! ¿qué hago?” Y contestó: “es el tiempo, porque aún para esto, hay plazo. Ninguno perecerá sin antes tener la evidencia de mi amor”. {Daisy Escalante: 20-02-2020, es.p3}

Amados, ahí desperté. ¡Qué tristeza que, teniendo la elección en nuestras manos, muchos decidan esquivarla o ignorarla por supuesta conveniencia para sí mismo, y con eso consiguen la muerte eterna! Quiera Dios que sigamos fielmente las huellas del Maestro. Que el Señor les bendiga. {Daisy Escalante: 20-02-2020, es.p4}

Testimonio: 13-02-2021

Febrero 13, 2021. En sueños, [vi] una casa que tenía varios cuartos —era grande y espaciosa—, allí, en ella, una familia organizaba todo, pues la casa estaba muy desordenada. Yo veía cómo ellos se esmeraban en esto y cómo iban progresando [en] la apariencia de aquel lugar. [Cuando] ya casi, ellos, [estaban] por terminar la ardua tarea, vi una mujer que salió de la puerta de un cuarto [y fue] a otro. Ésta, traficaba por toda la casa y entraba de lugar en lugar a cambiar de lugar todo lo que la familia había, ya, acomodado. La familia ya había salido de la casa —luego de terminar el acomodo de la misma—, y no se percataban de lo que sucedía con esta mujer dentro de la casa. Ella se paraba, miraba detenidamente todo, y procedía a los cambios; que se veía que para nada eran provechosos. Así fue, de lugar [en] lugar, hasta que toda la casa quedó formateada a su manera; y se veía feliz. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p1}

Vi que la familia que había salido de la casa se esmeraba en organizar cada lugar de la tierra que era de ellos. Vi muchos tubos de metal, planchas gruesas y finas de metal, y palos de madera, y varios lugares —en sus predios—, que estaban con estos materiales; pero ellos trabajaban laboriosamente en el recogido y acomodo de aquel lugar. Vi cómo llegaron, pues, al lugar de las planchas gruesas de metal, y no lograron levantarlas. Vi, luego, que uno de ellos salió y, luego, llegó a los predios. Y vino con dos maquinistas [máquinas], con dos máquinas de equipo pesado: excavadoras. El joven de la familia, manejaba una, y el hombre que manejaba la otra no era de la familia. Vi el jefe de familia, el padre de familia, dar las instrucciones de a dónde poner las planchas gruesas que deseaba mover —de donde estaban, al lugar donde él quería organizarlas—. Y así se comenzó a hacer. Y el jefe de familia y su esposa fueron a trabajar a otro lugar del terreno, en otra organización; pero, ésta, más liviana. Mientras, los maquinistas hacían su trabajo. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p2}

Vi que, pasando unos minutos de que los maquinistas comenzaron a hacer su trabajo, la mujer que estaba dentro de la casa salió y comenzó a dar órdenes muy diferentes a las que había dado el jefe de familia. Y uno de los maquinistas, el que no era de la familia, comenzó a hacer todo como la mujer le decía. Y el otro maquinista, el joven, hijo de la pareja, no siguió las instrucciones de la mujer, y dio voces al jefe de familia. Así, el jefe de familia llegó al lugar y se percató de lo sucedido, y trató de hacerle entender al maquinista —que le había hecho caso a la mujer—, el por qué él había dado esa orden de poner las planchas gruesas en otro lugar. Y, así, vi que la mujer intrusa se escondió tras un árbol para que el jefe de familia no la viera. El maquinista volvió —otra vez—, a ejecutar las directrices del jefe de familia. Y todo continuó en orden. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p3}

Pasado un largo tiempo, fueron los maquinistas cerca de un río caudaloso que pasaba cerca de la propiedad; y dio, el jefe de familia, instrucciones para la mejora y el provecho efectivo de aquel lugar. Así, los maquinistas comenzaron su labor. Y el jefe de familia y su esposa fueron por alimentos a la casa. Al entrar en la casa se percataron de que todo estaba cambiado y en desorden. Así, comenzaron la labor de reacomodar todo, nuevamente y minuciosamente. Y chequearon cada rincón de la casa. Prepararon alimentos y, esta vez, al salir cerraron las puertas con llave; y fueron a donde estaban los maquinistas. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p4}

Al llegar, vieron que éstos descansaban, ya, bajo la sombra de un árbol. El joven maquinista se veía angustiado, mientras el otro se notaba tranquilo. El jefe de familia observó el trabajo, se agarró [la] cabeza y exclamó: “¿por qué han hecho esto?” El hombre maquinista dijo: “una mujer llegó, y dijo que tenía razón de ustedes que cambiaron de opinión y que querían que eso se hiciera así”. El joven maquinista exclamó: “¡yo iba a dar voces, pero la mujer me dijo: ‘ya mismo llegará tu padre, es mejor hacer lo que él mandó, a estar poniendo quejas!’ Así, pues, hice un poco; pero, como no me parecía, paré la máquina. Y ella me gritaba que continuara. Pero, al parar la máquina, quité la llave y nadie la pudo mover. Y este señor fue el que ejecutó todo lo que tú ordenaste a través de la mujer, según ella nos dijo”. El jefe de familia no podía creer lo que sus ojos veían. De haber una ribera llevadera, con hermosas piedras [que daban] al bello río, ahora había un abismo de gran peligro entre la propiedad y el río. Así, despidió aquel jefe de familia al hombre que se dejó llevar por la mujer intrusa. Y mandó a llamar ayudantes, para reparar lo dañado en su propiedad. Estos llegaron y, junto a él y al joven, repararon todo. Y todo quedó más bello de lo que estaba antes. Y muchos pudieron disfrutar la hermosa remodelación. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p5}

Luego, fueron por los predios, procedieron a buscar minuciosamente a esa mujer intrusa que había entorpecido todo. La encontraron y la llevaron lejos de todos, a un desierto grandísimo. Y, allí, la abandonaron, y nunca más la volvieron a ver. Y así, todo era paz en aquel lugar donde reinaba el orden [y] el arduo trabajo; pero mucha felicidad. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p6}

Ahí desperté. Y, en ese momento, se me refirió: “Colosenses, capítulo 2 y capítulo 3″. Dejo esto, amados, con ustedes. Analicemos lo que el SEÑOR nos quiere decir en esta hora. Y sigamos solamente un: ”así dice Jehová”. Que el SEÑOR nos bendiga. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p7}

Colosenses 2

1 Mas quiero que sepáis cuán grande lucha sostengo por vosotros, y [por] los que están en Laodicea, y [por] todos los que nunca han visto mi rostro en la carne;
2 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta [alcanzar] todas las riquezas de la plena seguridad del entendimiento; a fin de conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo,
3 en quien están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.
4 Y esto digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.
5 Porque aunque esté ausente en la carne, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.
6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en Él;
7 arraigados y sobreedificados en Él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en ella con acciones de gracias.
8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
9 Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
10 y vosotros estáis completos en Él, el cual es la cabeza de todo principado y potestad.
11 En quien también sois circuncidados de circuncisión no hecha de mano, en el despojamiento del cuerpo del pecado de la carne, en la circuncisión de Cristo.
12 Sepultados con Él en el bautismo, en el cual también sois resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él; perdonándoos todos los pecados,
14 cancelando el manuscrito de las ordenanzas que había contra nosotros, que nos era contrario, quitándolo de en medio y clavándolo en la cruz;
15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en sí mismo.
16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o respecto a días de fiesta o de luna nueva, o de sábados;
17 que son la sombra de lo por venir; mas el cuerpo [es] de Cristo.
18 Nadie os prive de vuestra recompensa, afectando humildad y adoración a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,
19 y no asiéndose de la cabeza, de la cual todo el cuerpo, nutrido y enlazado por las coyunturas y los ligamentos, crece con el crecimiento de Dios.
20 Si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, entonces, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a ordenanzas
21 [tales como]: No toques, no gustes, no manejes
22 (todas las cuales habrán de perecer con el uso), según mandamientos y doctrinas de hombres?
23 Tales cosas tienen a la verdad cierta apariencia de sabiduría en adoración voluntaria, en humildad, y en duro trato del cuerpo, pero no tienen ningún valor para la satisfacción de la carne.

Colosenses 3

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2 Poned vuestra mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3 Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4 Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.
5 Haced morir, pues, vuestros miembros que están en la tierra; fornicación, impureza, pasiones desordenadas, mala concupiscencia y avaricia, que es idolatría;
6 cosas por las cuales viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia;
7 en las cuales también vosotros anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
8 Mas ahora dejad también vosotros todas estas cosas; ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras sucias de vuestra boca.
9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos;
10 y vestíos del nuevo, el cual se va renovando en el conocimiento conforme a la imagen del que lo creó,
11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni scyta, siervo ni libre; sino que Cristo [es] el todo, y en todos.
12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de longanimidad;
13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros. Si alguno tuviere queja contra otro, de la manera que Cristo os perdonó, así también [hacedlo] vosotros.
14 Y sobre todas estas cosas, [vestíos] de amor que es el vínculo de perfección.
15 Y la paz de Dios reine en vuestros corazones; a la que asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.
16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos unos a otros con salmos, e himnos, y cánticos espirituales, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor.
17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, [hacedlo] todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias al Dios y Padre por medio de Él.
18 Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19 Maridos, amad [a vuestras] esposas, y no seáis amargos para con ellas.
20 Hijos, obedeced [a vuestros] padres en todo; porque esto agrada al Señor.
21 Padres, no provoquéis [a ira] a vuestros hijos, para que no se desanimen.
22 Siervos, obedeced en todo [a vuestros] amos según la carne, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios.
23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia; porque a Cristo el Señor servís.
25 Mas el que hace lo malo, recibirá el mal que hiciere, y no hay acepción de personas.

Himno 82: Los heraldos celestiales
Himno 200: Padre, tu Palabra es mi delicia