Elegidos por Dios, inspirados por Cristo, impactando vidas.

In Search of the Master Plan

Manjar Sabático

28-05-2022

Judas 1

1 Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados por Dios el Padre y preservados en Jesucristo:
2 Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.
3 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros tocante a la común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
4 Porque ciertos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antes fueron ordenados para esta condenación, hombres impíos, que cambian la gracia de nuestro Dios en libertinaje, negando al único Señor Dios, y a nuestro Señor Jesucristo.
5 Quiero, pues, recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.
6 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que dejaron su propia habitación, los ha reservado bajo oscuridad en cadenas eternas para el juicio del gran día.
7 Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que ellos, habiéndose dado a la fornicación e ido en pos de carne extraña, fueron puestas por ejemplo; sufriendo el castigo del fuego eterno.
8 De la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y maldicen a las potestades superiores.
9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando acerca del cuerpo de Moisés, no se atrevió a usar juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.
10 Pero éstos maldicen las cosas que no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como bestias brutas.
11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y por recompensa, se lanzaron en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.
12 Éstos son manchas en vuestros ágapes, que banquetean con vosotros, apacentándose a sí mismos sin temor; [son] nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;
13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas erráticas, a las cuales está reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre.
14 De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor viene con decenas de millares de sus santos,
15 para ejecutar juicio contra todos, y convencer a todos los impíos de entre ellos, de todas sus obras impías que han cometido impíamente, y de toda [palabra] dura que los pecadores impíos han hablado contra Él.
16 Éstos son murmuradores, querellosos, andando según sus concupiscencias; y su boca habla [palabras] infladas, adulando a las personas para sacar provecho.
17 Pero vosotros, amados, acordaos de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
18 de que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvadas concupiscencias.
19 Éstos son los que se separan a sí mismos, sensuales, no teniendo el Espíritu.
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,
21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
22 Y de algunos tened compasión, haciendo diferencia.
23 Y a otros salvad con temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo incluso la ropa que es contaminada por su carne.
24 Y a Aquél que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
25 al único sabio Dios Salvador nuestro, [sea] gloria y majestad, dominio y potestad, ahora y siempre. Amén.

El Conflicto Inminente. Capítulo 1: El origen del mal y del dolor.

Para muchos el origen del pecado y el por qué de su existencia es causa de gran perplejidad. Ven la obra del mal con sus terribles resultados de dolor y desolación, y se preguntan cómo puede existir todo eso bajo la soberanía de Aquel cuya sabiduría, poder y amor son infinitos. Es esto un misterio que no pueden explicarse. Y su incertidumbre y sus dudas los dejan ciegos ante las verdades plenamente reveladas en la Palabra de Dios y esenciales para la salvación. Hay quienes, en sus investigaciones acerca de la existencia del pecado, tratan de inquirir lo que Dios nunca reveló; de aquí que no encuentren solución a sus dificultades; y los que son dominados por una disposición a la duda y a la cavilación lo aducen como disculpa para rechazar las palabras de la Santa Escritura. Otros, sin embargo, no se pueden dar cuenta satisfactoria del gran problema del mal, debido a la circunstancia de que la tradición y las falsas interpretaciones han obscurecido las enseñanzas de la Biblia referentes al carácter de Dios, la naturaleza de su gobierno y los principios de su actitud hacia el pecado. {CI 5.1}

Es imposible explicar el origen del pecado y dar razón de su existencia. Sin embargo, se puede comprender suficientemente lo que atañe al origen y a la disposición final del pecado, para hacer enteramente manifiesta la justicia y benevolencia de Dios en su modo de proceder contra todo mal. Nada se enseña con mayor claridad en las Sagradas Escrituras que el hecho de que Dios no fue en nada responsable de la introducción del pecado en el mundo, y de que no hubo retención arbitraria de la gracia de Dios, ni error alguno en el gobierno divino que dieran lugar a la rebelión. El pecado es un intruso, y no hay razón que pueda explicar su presencia. Es algo misterioso e inexplicable; excusarlo equivaldría a defenderlo. Si se pudiera encontrar alguna excusa en su favor o señalar la causa de su existencia, dejaría de ser pecado. La única definición del pecado es la que da la Palabra de Dios: “El pecado es transgresión de la ley;” es la manifestación exterior de un principio en pugna con la gran ley de amor que es el fundamento del gobierno divino. {CI 5.2}

Antes de la aparición del pecado había paz y gozo en todo el universo. Todo guardaba perfecta armonía con la voluntad del Creador. El amor a Dios estaba por encima de todo, y el amor de unos a otros era imparcial. Cristo el Verbo, el Unigénito de Dios, era uno con el Padre Eterno: uno en naturaleza, en carácter y en designios; era el único ser en todo el universo que podía entrar en todos los consejos y designios de Dios. Fue por intermedio de Cristo por quien el Padre efectuó la creación de todos los seres celestiales. “Por él fueron creadas todas las cosas, en los cielos, … ora sean tronos, o dominios, o principados, o poderes” (Colosenses 1:16, VM); y todo el cielo rendía homenaje tanto a Cristo como al Padre. {CI 6.1}

Como la ley de amor era el fundamento del gobierno de Dios, la dicha de todos los seres creados dependía de su perfecta armonía con los grandes principios de justicia. Dios quiere que todas sus criaturas le rindan un servicio de amor y un homenaje que provenga de la apreciación inteligente de su carácter. No le agrada la sumisión forzosa, y da a todos ibertad para que le sirvan voluntariamente. {CI 6.2}

Pero hubo un ser que prefirió pervertir esta libertad. El pecado nació en aquel que, después de Cristo, había sido el más honrado por Dios y el más exaltado en honor y en gloria entre los habitantes del cielo. Antes de su caída, Lucifer era el primero de los querubines que cubrían el propiciatorio santo y sin mácula. “Así dice Jehová el Señor: ¡Tú eres el sello de perfección, lleno de sabiduría, y consumado en hermosura! En el Edén, jardín de Dios, estabas; de toda piedra preciosa era tu vestidura.” “Eras el querubín ungido que cubrías con tus alas; yo te constituí para esto; en el santo monte de Dios estabas, en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que la iniquidad fue hallada en ti.” Ezequiel 28:12-15 (VM). {CI 6.3}

Lucifer habría podido seguir gozando del favor de Dios, amado y honrado por toda la hueste angélica, empleando sus nobles facultades para beneficiar a los demás y para glorificar a su Hacedor. Pero el profeta dice: “Se te ha engreído el corazón a causa de tu hermosura; has corrompido tu sabiduría con motivo de tu esplendor.” Vers. 17. Poco a poco, Lucifer se abandonó al deseo de la propia exaltación. “Has puesto tu corazón como corazón de Dios.” “Tú … que dijiste: … ¡Al cielo subiré; sobre las estrellas de Dios ensalzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de Asamblea; … me remontaré sobre las alturas de las nubes; seré semejante al Altísimo!” Ezequiel 28:6; Isaías 14:13, 14 (VM). En lugar de procurar que Dios fuese objeto principal de los afectos y de la obediencia de sus criaturas, Lucifer se esforzó por granjearse el servicio y el homenaje de ellas. Y, codiciando los honores que el Padre Infinito había concedido a su Hijo, este príncipe de los ángeles aspiraba a un poder que sólo Cristo tenía derecho a ejercer. {CI 7.1}

El cielo entero se había regocijado en reflejar la gloria del Creador y entonar sus alabanzas. Y en tanto que Dios era así honrado, todo era paz y dicha. Pero una nota discordante vino a romper las armonías celestiales. El amor y la exaltación de sí mismo, contrarios al plan del Creador, despertaron presentimientos del mal en las mentes de aquellos entre quienes la gloria de Dios lo superaba todo. Los consejos celestiales alegaron con Lucifer. El Hijo de Dios le hizo presentes la grandeza, la bondad y la justicia del Creador, y la naturaleza sagrada e inmutable de su ley. Dios mismo había establecido el orden del cielo, y Lucifer al apartarse de él, iba a deshonrar a su Creador y a atraer la ruina sobre sí mismo. Pero la amonestación dada con un espíritu de amor y misericordia infinitos, sólo despertó espíritu de resistencia. Lucifer dejó prevalecer sus celos y su rivalidad con Cristo, y se volvió aún más obstinado. {CI 7.2}

El orgullo de su propia gloria le hizo desear la supremacía. Lucifer no apreció como don de su Creador los altos honores que Dios le había conferido, y no sintió gratitud alguna. Se glorificaba de su belleza y elevación, y aspiraba a ser igual a Dios. Era amado y reverenciado por la hueste celestial. Los ángeles se deleitaban en ejecutar sus órdenes, y estaba revestido de sabiduría y gloria sobre todos ellos. Sin embargo, el Hijo de Dios era el Soberano reconocido del cielo, y gozaba de la misma autoridad y poder que el Padre. Cristo tomaba parte en todos los consejos de Dios, mientras que a Lucifer no le era permitido entrar así en los designios divinos. Y este ángel poderoso se preguntaba por qué había de tener Cristo la supremacía y recibir más honra que él mismo. {CI 8.1}

Abandonando el lugar que ocupaba en la presencia inmediata del Padre, Lucifer salió a difundir el espíritu de descontento entre los ángeles. Obrando con misterioso sigilo y encubriendo durante algún tiempo sus verdaderos fines bajo una apariencia de respeto hacia Dios, se esforzó en despertar el descontento respecto a las leyes que gobernaban a los seres divinos, insinuando que ellas imponían restricciones innecesarias. Insistía en que, siendo dotados de una naturaleza santa, los ángeles debían obedecer los dictados de su propia voluntad. Procuró ganarse la simpatía de ellos haciéndoles creer que Dios había obrado injustamente con él, concediendo a Cristo honor supremo. Dió a entender que, al aspirar a mayor poder y honor, no trataba de exaltarse a sí mismo sino de asegurar libertad para todos los habitantes del cielo, a fin de que pudiesen así alcanzar a un nivel superior de existencia. {CI 8.2}

En su gran misericordia, Dios soportó por largo tiempo a Lucifer. Este no fue expulsado inmediatamente de su elevado puesto, cuando se dejó arrastrar por primera vez por el espíritu de descontento, ni tampoco cuando empezó a presentar sus falsos asertos a los ángeles leales. Fue retenido aún por mucho tiempo en el cielo. Varias y repetidas veces se le ofreció el perdón con tal de que se arrepintiese y se sometiese. Para convencerle de su error se hicieron esfuerzos de que sólo el amor y la sabiduría infinitos eran capaces. Hasta entonces no se había conocido el espíritu de descontento en el cielo. El mismo Lucifer no veía en un principio hasta dónde le llevaría este espíritu; no comprendía la verdadera naturaleza de sus sentimientos. Pero cuando se demostró que su descontento no tenía motivo, Lucifer se convenció de que no tenía razón, que lo que Dios pedía era justo, y que debía reconocerlo ante todo el cielo. De haberlo hecho así, se habría salvado a sí mismo y a muchos ángeles. En ese entonces no había él negado aún toda obediencia a Dios. Aunque había abandonado su puesto de querubín cubridor, habría sido no obstante restablecido en su oficio si, reconociendo la sabiduría del Creador, hubiese estado dispuesto a volver a Dios y si se hubiese contentado con ocupar el lugar que le correspondía en el plan de Dios. Pero el orgullo le impidió someterse. Se empeñó en defender su proceder insistiendo en que no necesitaba arrepentirse, y se entregó de lleno al gran conflicto con su Hacedor. {CI 8.3}

Desde entonces dedicó todo el poder de su gran inteligencia a la tarea de engañar, para asegurarse la simpatía de los ángeles que habían estado bajo sus órdenes. Hasta el hecho de que Cristo le había prevenido y aconsejado fué desnaturalizado para servir a sus pérfidos designios. A los que estaban más estrechamente ligados a él por el amor y la confianza, Satanás les hizo creer que había sido mal juzgado, que no se había respetado su posición y que se le quería coartar la libertad. Después de haber así desnaturalizado las palabras de Cristo, pasó a prevaricar y a mentir descaradamente, acusando al Hijo de Dios de querer humillarlo ante los habitantes del cielo. Además, trató de crear una situación falsa entre sí mismo y los ángeles aún leales. Todos aquellos a quienes no pudo sobornar y atraer completamente a su lado, los acusó de indiferencia respecto a los intereses de los seres celestiales. Acusó a los que permanecían fieles a Dios, de aquello mismo que estaba haciendo. Y para sostener contra Dios la acusación de injusticia para con él, recurrió a una falsa presentación de las palabras y de los actos del Creador. Su política consistía en confundir a los ángeles con argumentos sutiles acerca de los designios de Dios. Todo lo sencillo lo envolvía en misterio, y valiéndose de artera perversión, hacía nacer dudas respecto a las declaraciones más terminantes de Jehová. Su posición elevada y su estrecha relación con la administración divina, daban mayor fuerza a sus representaciones, y muchos ángeles fueron inducidos a unirse con él en su rebelión contra la autoridad celestial. {CI 9.1}

Dios permitió en su sabiduría que Satanás prosiguiese su obra hasta que el espíritu de desafecto se convirtiese en activa rebeldía. Era necesario que sus planes se desarrollaran por completo para que su naturaleza y sus tendencias quedaran a la vista de todos. Lucifer, como querubín ungido, había sido grandemente exaltado; era muy amado de los seres celestiales y ejercía poderosa influencia sobre ellos. El gobierno de Dios no incluía sólo a los habitantes del cielo sino también a los de todos los mundos que él había creado; y Satanás pensó que si podía arrastrar a los ángeles del cielo en su rebeldía, podría también arrastrar a los habitantes de los demás mundos. Había presentado arteramente su manera de ver la cuestión, valiéndose de sofismas y fraude para conseguir sus fines. Tenía gran poder para engañar, y al usar su disfraz de mentira había obtenido una ventaja. Ni aun los ángeles leales podían discernir plenamente su carácter ni ver adónde conducía su obra. {CI 10.1}

Satanás había sido tan altamente honrado, y todos sus actos estaban tan revestidos de misterio, que era difícil revelar a los ángeles la verdadera naturaleza de su obra. Antes de su completo desarrollo, el pecado no podía aparecer como el mal que era en realidad. Hasta entonces no había existido en el universo de Dios, y los seres santos no tenían idea de su naturaleza y malignidad. No podían ni entrever las terribles consecuencias que resultarían de poner a un lado la ley de Dios. Al principio, Satanás había ocultado su obra bajo una astuta profesión de lealtad para con Dios. Aseveraba que se desvelaba por honrar a Dios, afianzar su gobierno y asegurar el bien de todos los habitantes del cielo. Mientras difundía el descontento entre los ángeles que estaban bajo sus órdenes, aparentaba hacer cuanto le era posible por que desapareciera ese mismo descontento. Sostenía que los cambios que reclamaba en el orden y en las leyes del gobierno de Dios eran necesarios para conservar la armonía en el cielo. {CI 10.2}

En su actitud para con el pecado, Dios no podía sino obrar con justicia y verdad. Satanás podía hacer uso de armas de las cuales Dios no podía valerse: la lisonja y el engaño. Satanás había tratado de falsificar la Palabra de Dios y había representado de un modo falso su plan de gobierno ante los ángeles, sosteniendo que Dios no era justo al imponer leyes y reglas a los habitantes del cielo; que al exigir de sus criaturas sumisión y obediencia, sólo estaba buscando su propia gloria. Por eso debía ser puesto de manifiesto ante los habitantes del cielo y ante los de todos los mundos, que el gobierno de Dios era justo y su ley perfecta. Satanás había dado a entender que él mismo trataba de promover el bien del universo. Todos debían llegar a comprender el verdadero carácter del usurpador y el propósito que le animaba. Había que dejarle tiempo para que se diera a conocer por sus actos de maldad. {CI 11.1}

Satanás achacaba a la ley y al gobierno de Dios la discordia que su propia conducta había introducido en el cielo. Declaraba que todo el mal provenía de la administración divina. Aseveraba que lo que él mismo quería era perfeccionar los estatutos de Jehová. Era pues necesario que diera a conocer la naturaleza de sus pretensiones y los resultados de los cambios que él proponía introducir en la ley divina. Su propia obra debía condenarle. Satanás había declarado desde un principio que no estaba en rebelión. El universo entero debía ver al seductor desenmascarado. {CI 11.2}

Aun cuando quedó resuelto que Satanás no podría permanecer por más tiempo en el cielo, la Sabiduría Infinita no le destruyó. En vista de que sólo un servicio de amor puede ser aceptable a Dios, la sumisión de sus criaturas debe proceder de una convicción de su justicia y benevolencia. Los habitantes del cielo y de los demás mundos, no estando preparados para comprender la naturaleza ni las consecuencias del pecado, no podrían haber reconocido la justicia y misericordia de Dios en la destrucción de Satanás. De haber sido éste aniquilado inmediatamente, aquéllos habrían servido a Dios por miedo más bien que por amor. La influencia del seductor no habría quedado destruida del todo, ni el espíritu de rebelión habría sido extirpado por completo. Para bien del universo entero a través de las edades sin fin, era preciso dejar que el mal llegase a su madurez, y que Satanás desarrollase más completamente sus principios, a fin de que todos los seres creados reconociesen el verdadero carácter de los cargos que arrojara él contra el gobierno divino y a fin de que quedaran para siempre incontrovertibles la justicia y la misericordia de Dios, así como el carácter inmutable de su ley. {CI 11.3}

La rebeldía de Satanás, cual testimonio perpetuo de la naturaleza y de los resultados terribles del pecado, debía servir de lección al universo en todo el curso de las edades futuras. La obra del gobierno de Satanás, sus efectos sobre los hombres y los ángeles, harían patentes los resultados del desprecio de la autoridad divina. Demostrarían que de la existencia del gobierno de Dios y de su ley depende el bienestar de todas las criaturas que él ha formado. De este modo la historia del terrible experimento de la rebeldía, sería para todos los seres santos una salvaguardia eterna destinada a precaverlos contra todo engaño respecto a la índole de la transgresión, y a guardarlos de cometer pecado y de sufrir el castigo consiguiente. {CI 12.1}

El gran usurpador siguió justificándose hasta el fin mismo de la controversia en el cielo. Cuando se dió a saber que, con todos sus secuaces, iba a ser expulsado de las moradas de la dicha, el jefe rebelde declaró audazmente su desprecio de la ley del Creador. Reiteró su aserto de que los ángeles no necesitaban sujeción, sino que debía dejárseles seguir su propia voluntad, que los dirigiría siempre bien. Denunció los estatutos divinos como restricción de su libertad y declaró que el objeto que él perseguía era asegurar la abolición de la ley para que, libres de esta traba, las huestes del cielo pudiesen alcanzar un grado de existencia más elevado y glorioso. {CI 12.2}

De común acuerdo Satanás y su hueste culparon a Cristo de su rebelión, declarando que si no hubiesen sido censurados, no se habrían rebelado. Así obstinados y arrogantes en su deslealtad, vanamente empeñados en trastornar el gobierno de Dios, al mismo tiempo que en son de blasfemia decían ser ellos mismos víctimas inocentes de un poder opresivo, el gran rebelde y todos sus secuaces fueron al fin echados del cielo. {CI 13.1}

El mismo espíritu que fomentara la rebelión en el cielo, continúa inspirándola en la tierra. Satanás ha seguido con los hombres la misma política que siguiera con los ángeles. Su espíritu impera ahora en los hijos de desobediencia. Como él, tratan éstos de romper el freno de la ley de Dios, y prometen a los hombres la libertad mediante la transgresión de los preceptos de aquélla. La reprensión del pecado despierta aún el espíritu de odio y resistencia. Cuando los mensajeros que Dios envía para amonestar tocan a la conciencia, Satanás induce a los hombres a que se justifiquen y a que busquen la simpatía de otros en su camino de pecado. En lugar de enmendar sus errores, despiertan la indignación contra el que los reprende, como si éste fuera la única causa de la dificultad. Desde los días del justo Abel hasta los nuestros, tal ha sido el espíritu que se ha manifestado contra quienes osaron condenar el pecado. {CI 13.2}

Mediante la misma falsa representación del carácter de Dios que empleó en el cielo, para hacerle parecer severo y tiránico, Satanás indujo al hombre a pecar. Y logrado esto, declaró que las restricciones injustas de Dios habían sido causa de la caída del hombre, como lo habían sido de su propia rebeldía. {CI 13.3}

Pero el mismo Dios eterno da a conocer así su carácter: “¡Jehová, Jehová, Dios compasivo y clemente, lento en iras y grande en misericordia y en fidelidad; que usa de misericordia hasta la milésima generación; que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al rebelde!” Éxodo 34:6, 7 (VM). {CI 13.4}

Al echar a Satanás del cielo, Dios hizo patente su justicia y mantuvo el honor de su trono. Pero cuando el hombre pecó cediendo a las seducciones del espíritu apóstata, Dios dió una prueba de su amor, consintiendo en que su Hijo unigénito muriese por la raza caída. El carácter de Dios se pone de manifiesto en el sacrificio expiatorio de Cristo. El poderoso argumento de la cruz demuestra a todo el universo que el gobierno de Dios no era de ninguna manera responsable del camino de pecado que Lucifer había escogido. {CI 14.1}

El carácter del gran engañador se mostró tal cual era en la lucha entre Cristo y Satanás, durante el ministerio terrenal del Salvador. Nada habría podido desarraigar tan completamente las simpatías que los ángeles celestiales y todo el universo leal pudieran sentir hacia Satanás, como su guerra cruel contra el Redentor del mundo. Su petición atrevida y blasfema de que Cristo le rindiese homenaje, su orgullosa presunción que le hizo transportarlo a la cúspide del monte y a las almenas del templo, la intención malévola que mostró al instarle a que se arrojara de aquella vertiginosa altura, la inquina implacable con la cual persiguió al Salvador por todas partes, e inspiró a los corazones de los sacerdotes y del pueblo a que rechazaran su amor y a que gritaran al fin: “¡Crucifícale! ¡crucifícale!”—todo esto despertó el asombro y la indignación del universo. {CI 14.2}

Fué Satanás el que impulsó al mundo a rechazar a Cristo. El príncipe del mal hizo cuanto pudo y empleó toda su astucia para matar a Jesús, pues vio que la misericordia y el amor del Salvador, su compasión y su tierna piedad estaban representando ante el mundo el carácter de Dios. Satanás disputó todos los asertos del Hijo de Dios, y empleó a los hombres como agentes suyos para llenar la vida del Salvador de sufrimientos y penas. Los sofismas y las mentiras por medio de los cuales procuró obstaculizar la obra de Jesús, el odio manifestado por los hijos de rebelión, sus acusaciones crueles contra Aquel cuya vida se rigió por una bondad sin precedente, todo ello provenía de un sentimiento de venganza profundamente arraigado. Los fuegos concentrados de la envidia y de la malicia, del odio y de la venganza, estallaron en el Calvario contra el Hijo de Dios, mientras el cielo miraba con silencioso horror. {CI 14.3}

Consumado ya el gran sacrificio, Cristo subió al cielo, rehusando la adoración de los ángeles, mientras no hubiese presentado la petición: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo.” Juan 17:24. Entonces, con amor y poder indecibles, el Padre respondió desde su trono: “Adórenle todos los ángeles de Dios.” Hebreos 1:6. No había ni una mancha en Jesús. Acabada su humillación, cumplido su sacrificio, le fue dado un nombre que está por encima de todo otro nombre. {CI 15.1}

Entonces fue cuando la culpabilidad de Satanás se destacó en toda su desnudez. Había dado a conocer su verdadero carácter de mentiroso y asesino. Se echó de ver que el mismo espíritu con el cual él gobernaba a los hijos de los hombres que estaban bajo su poder, lo habría manifestado en el cielo si hubiese podido gobernar a los habitantes de éste. Había aseverado que la transgresión de la ley de Dios traería consigo libertad y ensalzamiento; pero lo que trajo en realidad fue servidumbre y degradación. {CI 15.2}

Los falsos cargos de Satanás contra el carácter del gobierno divino aparecieron en su verdadera luz. Él había acusado a Dios de buscar tan sólo su propia exaltación con las exigencias de sumisión y obediencia por parte de sus criaturas, y había declarado que mientras el Creador exigía que todos se negasen a sí mismos él mismo no practicaba la abnegación ni hacía sacrificio alguno. Entonces se vio que para salvar una raza caída y pecadora, el Legislador del universo había hecho el mayor sacrificio que el amor pudiera inspirar, pues “Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo a sí.” 2 Corintios 5:19. Vióse además que mientras Lucifer había abierto la puerta al pecado debido a su sed de honores y supremacía, Cristo, para destruir el pecado, se había humillado y hecho obediente hasta la muerte. {CI 15.3}

Dios había manifestado cuánto aborrece los principios de rebelión. Todo el cielo vio su justicia revelada, tanto en la condenación de Satanás como en la redención del hombre. Lucifer había declarado que, si la ley de Dios era inmutable y su penalidad irremisible, todo transgresor debía ser excluido para siempre de la gracia del Creador. Él había sostenido que la raza pecaminosa se encontraba fuera del alcance de la redención, y era por consiguiente presa legítima suya. Pero la muerte de Cristo fue un argumento irrefutable en favor del hombre. La penalidad de la ley caía sobre él que era igual a Dios, y el hombre quedaba libre de aceptar la justicia de Dios y de triunfar del poder de Satanás mediante una vida de arrepentimiento y humillación, como el Hijo de Dios había triunfado. Así Dios es justo, al mismo tiempo que justifica a todos los que creen en Jesús. {CI 16.1}

Pero no fue tan sólo para realizar la redención del hombre para lo que Cristo vino a la tierra a sufrir y morir. Vino para engrandecer la ley y hacerla honorable. Ni fue tan sólo para que los habitantes de este mundo respetasen la ley cual debía ser respetada, sino también para demostrar a todos los mundos del universo que la ley de Dios es inmutable. Si las exigencias de ella hubiesen podido descartarse, el Hijo de Dios no habría necesitado dar su vida para expiar la transgresión de ella. La muerte de Cristo prueba que la ley es inmutable. Y el sacrificio al cual el amor infinito impelió al Padre y al Hijo a fin de que los pecadores pudiesen ser redimidos, demuestra a todo el universo—y nada que fuese inferior a este plan habría bastado para demostrarlo—que la justicia y la misericordia son el fundamento de la ley y del gobierno de Dios. {CI 16.2}

En la ejecución final del juicio se verá que no existe causa para el pecado. Cuando el Juez de toda la tierra pregunte a Satanás: “¿Por qué te rebelaste contra mí y arrebataste súbditos de mi reino?” el autor del mal no podrá ofrecer excusa alguna. Toda boca permanecerá cerrada, todas las huestes rebeldes quedarán mudas. {CI 16.3}

Mientras la cruz del Calvario proclama el carácter inmutable de la ley, declara al universo que la paga del pecado es muerte. El grito agonizante del Salvador: “Consumado es,” fue el toque de agonía para Satanás. Fue entonces cuando quedó zanjado el gran conflicto que había durado tanto tiempo y asegurada la extirpación final del mal. El Hijo de Dios atravesó los umbrales de la tumba, “para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo.” Hebreos 2:14. El deseo que Lucifer tenía de exaltarse a sí mismo le había hecho decir: “¡Sobre las estrellas de Dios ensalzaré mi trono, … seré semejante al Altísimo!” Dios declara: “Te torno en ceniza sobre la tierra, … y no existirás más para siempre.” Isaías 14:13, 14; Ezequiel 28:18, 19 (VM). Eso será cuando venga “el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama.” Malaquías 4:1. {CI 17.1}

Todo el universo habrá visto la naturaleza y los resultados del pecado. Y su destrucción completa que en un principio hubiese atemorizado a los ángeles y deshonrado a Dios, justificará entonces el amor de Dios y establecerá su gloria ante un universo de seres que se deleitarán en hacer su voluntad, y en cuyos corazones se encontrará su ley. Nunca más se manifestará el mal. La Palabra de Dios dice: “No se levantará la aflicción segunda vez.” Nahúm 1:9 (VM). La ley de Dios que Satanás vituperó como yugo de servidumbre, será honrada como ley de libertad. Después de haber pasado por tal prueba y experiencia, la creación no se desviará jamás de la sumisión a Aquel que se dió a conocer en sus obras como Dios de amor insondable y sabiduría infinita. {CI 17.2}

Testimonio: 20-08-2017

Amados, el 20 de agosto del 2017, se me dio otro sueño. Yo estaba en una ciudad. Entonces, de repente, veía terror y horror, y este era por doquier, porque estaban cayendo bolas de fuego. {Daisy Escalante: 20-08-2017 , es.p1}

Entonces, cuando estas bolas de fuego caían, se escuchaban como explosiones. Entonces, había humo por dondequiera. ¡Todos empezaron a correr con desesperación de un lado a otro! Y allí, de repente, mi acompañante alzó su brazo y apuntó a varias montañas, con su brazo. Entonces mis ojos como que se abrieron y pude ver filas de personas que subían a estas montañas, no eran muchos en número, pero todos subían prestos a las montañas. Entonces mi acompañante me dijo: “estos encontrarán refugio de la desolación de las ciudades pues el castigo para éstas es inminente”. Entonces, de repente, vi cómo, ya, todos buscaron un refugio en las montañas y las bolas de fuego seguían cayendo y desolando ciudad tras ciudad. Había muerte, terror y destrucción. Entonces, todo esto era lo único que se veía. De repente, fui llevada por diferentes partes del mundo a un recorrido por diferentes continentes, estaba [en] lo alto y podía ver los continentes y las islas. Entonces, allí, pude darme cuenta que todas las ciudades eran barridas como por un soplido. {Daisy Escalante: 20-08-2017 , es.p2}

Entonces, ¡me desesperé al ver esto! Y mi acompañante me dijo: “¡la ira, la ira de las naciones es terrible! ¡es instigada por el adversario de Dios, y sus guaridas son las ciudades! Así que diles que salgan presurosos, pues todo está listo”. En ese momento, cuando él dijo eso, yo salí volando por encima de todas aquellas ciudades, y entonces fui llevada a la montaña y allí comenzamos a orar fervientemente a Dios por su protección, y para que enviara a sus ángeles para que nos cuidaran. {Daisy Escalante: 20-08-2017 , es.p3}

Entonces, comencé a escuchar, a lo lejos, gritos de desesperación en las ciudades; más, nosotros estábamos allí, pero no podíamos hacer nada. Entonces, ¡es un desespero porque tú no puedes hacer nada! Entonces, yo le dije a mi acompañante: “¿qué podemos hacer?” Entonces, él me dijo: “diles que ya, casi, es cumplido el tiempo, que si desean estar a salvo deben marchar”. Entonces, me decía: “no te preocupes, no te preocupes, los entendidos entenderán”, ¡porque yo estaba desesperada al ver todo esto! {Daisy Escalante: 20-08-2017 , es.p4}

Entonces, en ese momento, cuando me dijo: “los entendidos entenderán”, me dijo: “diles estos tres pasos. Primero, deben reconocer, reconocer que son nada, nada sin nuestro Dios. Segundo, que se humillen ante Dios, que pidan perdón de corazón y que se aparten del mal y de la iniquidad. Y, tercer paso, me dijo: “que restituyan. La restitución, enmendar todo aquello que podamos para estar a cuentas con Dios y con nuestro prójimo”. Entonces, cuando me dijo esto, yo trataba de internalizarlo, que no se me olvidara; lo comencé a repetir. Entonces me siguió diciendo: “esto les pondrá a cuentas con Dios y se les dirá qué hacer. Y se les abrirán puertas que nadie puede cerrar. ¡Corre, ve y diles!” {Daisy Escalante: 20-08-2017 , es.p5}

Entonces en ese momento, ahí desperté, desperté con la urgencia de decir esto inmediatamente a las personas. Pero ha sido muy difícil, el enemigo de las almas ha intervenido en todas las formas para que esto se llevara a cabo justo en este momento, pero gloria damos a Dios, porque en este día, Dios ha vencido y hemos podido sacar esto para que puedan, muchas personas, escucharlo. Así que, sigamos las directrices de Dios para que podamos estar salvos bajo sus alas. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 20-08-2017 , es.p6}

Testimonio: 22-02-2018 #01

Amados, febrero 22, del 2018. En sueños, yo fui llevada a un lugar donde había una reunión de muchos líderes de niños, adolescentes y jóvenes. Había un gran debate en ese lugar en cuanto a la educación de estos niños. Entonces unos decían unas cosas; otros, otras. Otros, pensaban tener la razón. Entonces una hermana comenzó a hablar, y otra hermana se le unió, y convencieron a aquella gran multitud de darle a sus hijos lo mejor en la educación para educarlos. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p1}

Entonces, ellos trajeron una enorme guagua [autobús] y montaron a todos estos niños, adolescentes, y jóvenes, y se los llevaron. Entonces, pues, en ese momento yo les decía como que no se fuesen. Pero vanos fueron mis esfuerzos en hacerles entender, pues todos los que estaban allí soltaron sus hijos, como cuando sueltas un bulto que has cargado cuesta arriba por horas. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p2}

Entonces, ellos, creyendo a unas personas, pues, soltaron sus hijos. Entonces yo les decía: “¡pero es que van a creer en estas personas en vez de [en] un Escrito Está!” Pero ellos no hacían caso. Entonces, les comencé a exhortar que recordaran a Madison, que recordaran a Jesús, a Juan el Bautista, inclusive lo que tuvo que pasar Moisés antes de estar listo para ser usado —donde todo este protocolo tuvo que ser arrancado de él, y vaciado para llenarlo, ahora, de los dones, el ministerio, y la operación que Dios le estaba dando—. Entonces se burlaron y se fueron hasta quedar yo sola en aquel lugar. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p3}

Entonces mi acompañante me dijo algo muy triste, él estaba triste. Entonces lo que me dijo fue: “vámonos. Porque vamos a un lugar y vamos a ver lo que ha pasado”. Entonces, llegamos a esta gran casa, esta casa tenía muchos cuartos, y en cada uno de ellos había una escena diferente. Entonces en una, yo entré en un cuarto y vi niñas, eran niñitas, eran bebés, estaban muy bien arregladitas, estaban en las camas con muñecas y peluches. Entonces, estos muñecos y peluches estaban dedicados a lo malo, era lo que yo podía ver, lo que me estaban mostrando. Entonces desde chiquitas, estas cosas que vivían dentro de estas muñecas y peluches, los adoctrinaban en el mal porque estos muñecos estaban poseídos. Yo lo veía así: cómo los ángeles malos vivían dentro de esos muñecos y peluches. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p4}

Entonces, pasé a otro cuarto y vi un niño más grandecito, a mí entender este niño tendría como algunos 12 o 13 años. Allí estaba frente a una pantalla de videojuegos, su vida de aprendizaje espiritual pasaba como el agua en un vaso roto. Entonces él, pues, no era empapado ni lleno por esto, sino que solamente estaba en ese cuarto hipnotizado con ese videojuego. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p5}

En otro cuarto, cuando entré, allí estaba… era un cuarto, pues, sumamente oscuro. Allí estaba una niñita descansando, era una niñita hermosa con unos ojos muy pronunciados. Al entrar y tratar de abrir, yo, las ventanas para que entrara la luz, una fuerza me cogió por los brazos para que no los abriera. Pero mi acompañante me ayudó y pude abrirlas, y muchos muñecos salieron corriendo y se escondieron bajo la cama donde estaba esta niña. Así que yo tomé la niña, la saqué de allí, y se me indicó ponerla en una sala grande donde, en aquella sala, lo que se estaba leyendo era la Biblia constantemente. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p6}

En ese momento, salimos de esa sala y entré a otro cuarto. Allí vi padres, los padres estaban abrumados porque veían a sus hijos que estaban desesperados por las tareas escolares, que no les dejaban tiempo de calidad para educar a sus hijos en la real educación: que son las cosas de Dios. Los vi esclavizados, estaban oprimidos por huestes malignas que los rodeaban y no sabían cómo escapar. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p7}

Así que salimos de ese lugar, sin más pasar. Y seguimos el recorrido y fui llevada a otro cuarto donde, ahí, había jóvenes. Eran como unos tres jóvenes y estaban absortos en películas de violencia y ciencia ficción. Entonces vi a su lado, mientras ellos estaban ahí sentados, viendo estas películas, había ángeles; pero, estos ángeles eran malignos. Entonces, ellos procuraban que no escucharan otra cosa, nada más lo que ellos, pues, allí les estaban mostrando; lo que habían, ellos, preparado para ellos. Entonces, en ese momento, yo entré más cerca de ellos, y traté de que se dieran cuenta quién los estaba controlando. Pero, sus rostros, cuando me miraban, parecían como hipnotizados; no había forma de hacerlos entrar en razón. Entonces mi acompañante me dijo algo muy triste, me dijo: “vamos, su suerte ya es echada”. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p8}

Entonces, en ese momento, yo como que entré un poquito en desesperación, y dije: “¡Señor, pero, ¿qué vamos a hacer?!” Pero me dijo: “vamos”. Entonces, fuimos a otro cuarto, éste era más grande en espacio, allí vi jóvenes, como jóvenes adultos. Estos estudiaban, cada uno, libros de su preferencia. Y todos felices y ansiosos que, al acabar ese libro, pues, ellos lo que iban a esperar era la remuneración monetaria por haber estudiado estos libros. Entonces, en un rincón estaba el Libro de los libros; allí, yo vi la Biblia. Donde, se me indicó, que era la real sabiduría, el camino de la vida eterna. Y estaba allí, olvidado; y estaba empolvado. Ni uno de aquellos que estaban en aquel cuarto tenía atención a este Libro. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p9}

Así que salimos de ahí, fuimos a otro cuarto, y allí yo veía adultos. Todos ellos en sus afanes de trabajo secular. Ellos no tenían paz y eran rodeados por huestes malignas que los animaban a continuar por la remuneración material, aunque ellos se sentían que no debían hacerlo; pero las deudas los oprimían. Y algunos y otros, pues, tenían miedo de soltarse, por miedo de [¿perder?] su estado confortable que ellos sentían cuando estaban en esta situación. Así que les comencé a hablar, pero ellos tampoco me entendían, no sé qué pasaba. Entonces dije: “Señor, ¡¿por qué?! Mis ojos no pueden seguir viendo esto más, ¡quiero ayudarlos!” Pero, en ese momento, como que mis ojos se abrieron un poco más, y yo vi los oídos de estas personas. Y vi como unas manos negras que estaban tapándoles los oídos. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p10}

Entonces pregunté: “¿será siempre esto así?” Entonces, la voz me contestó: “ellos eligieron”. Entonces exclamé con mucho, gran, dolor —porque esto es muy difícil para mí—, entonces dije: “Señor, ¿cuán cerca estamos del mundo venidero?” Entonces me contestó: “ya los preparativos están listos, pronto estaremos en casa”. Entonces exclamé: “¡oh Santo, soberano Dios! ¿y estas personas? ¿qué será de ellos?” Entonces mi acompañante me dijo: “ven, te mostraré”. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p11}

Entonces salimos fuera de la enorme casa, yo la contemplaba de lejos. Comencé a llorar por ella, por la situación que yo había experimentado, había visto, en aquel lugar. Entonces, en ese momento, cuando ya yo estaba viendo esto, en ese momento vino un viento y arreció contra ella. Y una tabla de esa casa salió volando y cayó en mis pies. Entonces, yo me agaché a recogerla, y vi algo que tenía escrito, leí aquella inscripción que decía: “Laodicea”, en letras rojas. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p12}

Entonces, al levantar mi vista, volví a ver la casa, pero ya no estaba en su lugar. Había un grupo de pocas personas, vi allí bebecitos, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, un grupito de personas estaban siendo educadas allí —en ese mismo lugar donde aquella casa ya no estaba—, por un hermoso y bello personaje que brillaba con sumo esplendor. Mis ojos no podían fijarse mucho en él, porque su esplendor no me dejaba casi ni verlo. Entonces, pude apreciar en un momento que su mano derecha estaba levantada al cielo y con la otra sostenía un libro que también brillaba. Y él los instruía, y todos entendían lo que este personaje les estaba diciendo. Entonces, comenzaron a caminar tras él, pero ya no a nivel suelo, sino que se elevaban, sus pies en el aire, yo los veía como ellos iban como elevándose poco a poco. Entonces exclamé: “Señor, ¿cómo llegaremos a este grupo? ¿a este nivel?” Entonces vi cómo se educaban, se educaban solamente de la Palabra de Dios. Y así se me fue instruido, que para llegar a este nivel solamente debemos educarnos de la Palabra de Dios. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p13}

En ese momento la escena cambió, vi padres que estaban educando a sus hijos en el hogar con la sola Palabra de Dios en sus manos. Y de ella emanaba toda rama de fuente de sabiduría para ellos y sus hijos, y cómo los ángeles llegaban y los asistían, y la paz reinaba en ellos. También vi jóvenes renunciando a sus deseos, expectativas, que ellos deseaban y que ellos querían. Estaban allí, devorando la Palabra de Verdad como cuando van a pasar por un examen exhaustivo y no pueden darse el lujo de reprobarlo, así estaban ellos. Entonces, vi también adultos, algunos estaban solos en esquinas, en lugares; otros, en familias. Y estábamos soltando todo por amor a Dios, sólo buscando su perdón y su aprobación. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p14}

En ese momento, también vi, cómo, en las familias, se iba cuarto por cuarto, rincón tras rincón sacando fuera de su campamento todo anatema, todo aquello que impedía la presencia de Dios en sus vidas, y estas personas gemían por las abominaciones que los rodeaban, y pedían ser librados de dicha contaminación. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p15}

Entonces, en ese momento, me volteé a donde mi acompañante y pregunté: “¿qué, pues, haremos ahora?” Y se me dijo: “alivianad vuestra carga porque la hora es casi llegada y empapad vuestro ser de la Palabra santa, justa y verdadera de nuestro grande Dios, porque el cielo es casi cercano”. Entonces, en ese momento, cuando escuché estas palabras “el cielo es casi cercano”, pregunté: “¿cuándo será esta gloriosa esperanza? ¿cuánto falta? Deseo partir”, agregué. Entonces él me miró sonriente y me contestó: “está ante ti la prueba final. Sé fiel hasta la muerte y se te dará la corona de la vida”. Entonces, en ese momento, yo exclamé, me salió un suspiro, y exclamé: “¡Señor, la prueba final, ¿quién podrá soportarla?!” Entonces me contestó: “ninguno que desde ya [no] deseche sus expectativas y deseos podrá triunfar, solo una rotunda muerte al yo los ayudará a soportar y vencer”. Entonces hizo una pausa, pero continuó diciéndome: “sólo una cosa ahora es de importancia, salgan de Egipto, celebrad la Pascua conmigo en el desierto, buscadme de todo corazón y viviréis”. Entonces en ese momento exclamé: “¡Señor, perdóname!” Entonces, le dije: “perdóname porque te quiero hacer otra pregunta más”. Y le dije: “¿qué es, para Tí, la Pascua?” Y, entonces, me contestó: “dejar de vivir para este mundo, y resolver sólo vivir para Mí y mi reino, como Enoc que celebró su pascua una vez y por siempre, y vive por siempre en mi reino”. En ese momento, amados, ahí desperté, ya no se me dijo más, ya no vi más. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p16}

Espero y ruego al Señor de todo corazón, que según esto ha impactado mi vida, pueda también impactar la vida de muchas personas que realmente estén buscando del Señor y que todos nos podamos encontrar en la Patria Celestial. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 22-02-2018 #01, es.p17}

Testimonio: 04-04-2019

Amados, abril 4, 2019. En sueños, veía un hombre que pasó frente a nosotros, este vestía un pantalón corto y no tenía camisa. Escuché decir [a] una persona que también lo vio: “¡mira este hombre!, por fumar, tiene llagas podridas en sus piernas”. Al mirar vi que no había sólo llagas sino un pelaje muy grueso, como pelo de animal —era muy rizado—, en sus pantorrillas, piernas y espalda, el mismo pelaje que llevaba en su cabello; era muy abultado. En ese momento logré ver su rostro, y de su boca salió una lengua dividida a su principio, como de una serpiente. En este momento exclamé: “¡es una persona poseída!” Al decir yo esto, los demás se asustaron, y este ser lo vi que comenzó a tocar a muchos, y los que él tocaba se convertían en aquella naturaleza horrible y mutada como él se veía. Muchos no discernían lo que estaba pasando, pero los pocos que se daban cuenta de lo sucedido daban la alerta a otros. Por donde éste ser pasaba todo se destruía, y el desorden y el caos era la evidencia de que por ese lugar había pasado. {Daisy Escalante: 04-04-2019 , es.p1}

Vi luego, entonces, una familia que uno de sus hijos extraviado había sido mutado por éste. [Ese hijo] volvió y se acercó con gran familiaridad a su hermano hasta que lo succionó con su presencia y ya no le vi más —al que él había succionado—. Vi muchos haciendo preparativos para la Pascua, más estos seres humanos mutados destruían y saboteaban todo a su paso. Vi otros, también, en su campo de siembra y estos mutantes pasaban entre los campos y todo lo destruían. Entonces, en ese momento, pregunté: “¿por qué tienen ellos potestad para esto?” Se me contestó: “es su hora, y el que no vigile y éste apercibido, estos llegarán y saquearán todo a su paso”. Entonces, dijo mi acompañante: “¿Qué, pues, debes hacer? Pedid en ruego y súplica que el Dueño del granero os acepte en su granero. Pedid discernimiento, pedid sabiduría y mansedumbre. Pedid su protección en todo momento pues el enemigo zarandeará con gran fuerza y furia. No es tiempo de dormir y estar en la indolencia, pues el tiempo es cumplido. Este cumplimiento del tiempo será para levantamiento y caída de muchos Más aún para esto hay plazo”. {Daisy Escalante: 04-04-2019 , es.p2}

“Estad firmes y apercibidos porque no sabéis a qué hora vendrá vuestra sacudida. Orad en todo momento y lugar, y haced pacto por medio de sacrificios ante el Señor Jesús. Rogad para que el refrigerio no pase de vosotros, sino que descanse en vosotros, pues sólo así, [podréis ser] librados del gran yugo de este mundo y vuestras cadenas, rotas. Esto será para liberación [de] ustedes y, también, para otros”. {Daisy Escalante: 04-04-2019 , es.p3}

“Nadie finja, pues Dios no puede ser burlado. Vuestros escarnecedores están al acecho, más entregad vuestras ansiedades al Padre celestial porque Él tendrá cuidado en extremo de vosotros. Recordad que el Buen Pastor nunca ha perdido una oveja, pues aún la extraviada encontró y la trajo a su redil. Humillad vuestras vidas. Morid a los deseos del mundo. Aferraos al Dios de la siega. Aborreced lo malo y desead lo bueno. Vivid cada día como si fuera el último. Confesad y apartaos de toda iniquidad para que podáis recibir la más maravillosa de las dádivas del cielo, es decir: el refrigerio, que os habilitará para la gran prueba final. Escudriñad Mateo 4, allí hay grandes lecciones para vosotros. Pedid y se os dará, llamad y os se abrirá”. {Daisy Escalante: 04-04-2019 , es.p4}

Ahí desperté, amados hermanos. Dejo esto con ustedes. Que Dios les dirija siempre, es mi deseo y oración. Bendiciones. {Daisy Escalante: 04-04-2019 , es.p5}

Mateo 4

1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
2 Y después que hubo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
3 Y vino a Él el tentador, y le dijo: Si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4 Pero Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
5 Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, y lo puso sobre el pináculo del templo,
6 y le dijo: Si eres el Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en [sus] manos te sostendrán para que no tropieces con tu pie en piedra.
7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
8 Otra vez el diablo lo llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos,
9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás.
11 Entonces el diablo le dejó, y he aquí, ángeles vinieron y le servían.
12 Y cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, se fue a Galilea;
13 y dejando Nazaret, vino y habitó en Capernaúm, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y Neftalí;
14 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, que dijo:
15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles;
16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz: Y a los asentados en región y sombra de muerte, luz les resplandeció.
17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
18 Y andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y yo os haré pescadores de hombres.
20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.
21 Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo [hijo] de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.
22 Y ellos, dejando luego la barca y a su padre, le siguieron.
23 Y recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
24 Y corrió su fama por toda Siria. Y le traían a todos los enfermos que eran tomados de diversas enfermedades y tormentos; los endemoniados, los lunáticos y los paralíticos; y los sanaba.
25 Y le seguían grandes multitudes de Galilea, [de] Decápolis, [de] Jerusalén, [de] Judea y [del] otro lado del Jordán.

Testimonio: 27-05-2019

Amados, 27 de mayo 2019. En sueños, yo estaba en un terreno amplio de campo donde había muchas casas. Había un río muy caudaloso y unas cuevas grandes donde personas entraban, ahí, para ver el atractivo de ellas. Vi entrar tres personas ahí, dos adultos y un joven. Mientras escuchaba su voz hablando de las hermosuras, allí, vistas, todo comenzó a sacudirse fuertemente. Y este movimiento aumentaba. Vi salir sólo dos personas de las tres que entraron a la cueva. Vi muchos corriendo y muchos gritos que comenzaban su sonido y terminaban, pues parte de la montaña se comenzó a deslizar llevándose todo a su paso: casas, carros, personas, animales. ¡Fue terrible aquella escena! ¡No podía concebir la magnitud del evento y de la destrucción! {Daisy Escalante: 27-05-2019 , es.p1}

Luego de tan trágica escena, vi a los pudientes aprovecharse de los damnificados. No le extendía la mano al desamparado, y se aprovechaban del moribundo. A la viuda le quitaban lo poco que quedó con ella, y al huérfano lo oprimían. Muchos de los que quedaban, aún, vivos, su vida era tan difícil que les oía desear el haber muerto. La gente se fatigaba buscando sus seres queridos desaparecidos, sin resultado. Todo [en] lo que se había trabajado en una vida ahora eran ruinas sepultadas y, muchas, con sus sueños. El sufrimiento, la escasez alimentaria, y lo más ínfimo [de] reales necesidades, no se encontraba. {Daisy Escalante: 27-05-2019 , es.p2}

Dijo mi acompañante: “Jeremías 4:9”. Y siguió diciendo: “ceñid vuestros lomos y estad apercibidos, obedeced al Santo de Israel y no prestéis oído a doctrinas de demonios”. En ese momento pregunté: “dime, por favor, ¿cómo conocer una doctrina de demonio?” Me dijo: “toda mezcla de verdad con error, y verdad incompleta, no proviene del Dios alto y sublime. Esto es doctrina de demonios. ¡Preparaos, preparaos!”, siguió diciendo, “pues una crisis estupenda, de gran mortandad, ruina, y gran calamidad, se avecina paso a paso. Paraos en la Roca Eterna y seguid minuciosamente sus instrucciones. Sólo así podréis ser librados. Ayunad, orad en todo momento, ¡no es tiempo de dormir! Que vuestro corazón se agite de dolor por el pecado, y buscad la santidad sin la cual ninguno verá al Señor. Todos los que permanezcan en las ciudades morirán irremisiblemente, evitadlas en lo más mínimo. Apresurad vuestra preparación y salid de ellas porque horror sobre horror, matanza sobre matanza les aguarda. Y, ¿quién conoce la visitación de éstas sino el Santo y Sublime? Allí llorarán los moradores de ellas, y desfallecerá el corazón de muchos, cuando entiendan que su corazón maligno alimentaba el amor por ellas”. Y así terminó diciendo: “salid de ellas, pueblo mío, porque su hora es venida. Porque si demoráis, ¿quién os podrá librar?” Y me dio otra cita: “Oseas 4:9”. {Daisy Escalante: 27-05-2019 , es.p3}

En ese momento, amados, ahí desperté, orando y pidiendo al Señor que todos nosotros podamos estar preparados ante lo que se avecina, pero no con nuestras propias fuerzas sino agarrados de Cristo Jesús, para que podamos vencer. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 27-05-2019 , es.p4}

Jeremías 4:9

9 Y será en aquel día, dice Jehová, que desfallecerá el corazón del rey, y el corazón de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán los profetas.

Oseas 4:9

9 Tal será el pueblo como el sacerdote: y visitaré sobre él sus caminos, y le pagaré conforme a sus obras.

Testimonio: 04-05-2020

4 de mayo, 2020. En sueños, iba caminando en una ciudad con muchas personas, y me paré a observar un cuerpo de agua que estaba allí cerca. Mientras observaba el agua vi como muchas burbujas que salían de él. Quedé allí pensando qué sería eso, cuando vi cómo, tres enormes ranas, salían de aquella agua. Éstas, abrieron su boca y, de ellas, cientos de ranas salieron y comenzaron a brincar encima de las personas. Les dije a muchos que corrieran conmigo a una esquina de la ciudad y que, por ahí, podríamos salir de ella. {Daisy Escalante: 04-05-2020, es.p1}

Algunos me hicieron caso y corrimos hacia el lugar. Las ranas brincaban por todos lados y encima de las personas. Pronto, todos los que corrimos hacia la orilla de la ciudad comenzamos a salir de ella, por un camino rural que allí se encontraba. Me paré en dicho camino y les exhortaba a avanzar. Unos avanzaron con toda su fuerza, otros con menos, y otros, con grandes quejas; más todos avanzaban. {Daisy Escalante: 04-05-2020, es.p2}

Pronto, un joven quedó atrás, y una rana lo alcanzó y le brincó en la frente. Corrí donde él y, con mi mano, cogí la rana para quitarla de su frente. Al tirar de ella el joven gritó y se agarró la frente. Vi cómo, al tirar de la rana, ésta se había fusionado con la frente del joven y la piel del joven se venía junto con la rana que le quitaba. Este comenzó a sangrar fuertemente hasta que cayó desmayado al piso por la gran pérdida de sangre. Mientras veía que este joven estaba allí, en el piso, su piel se cambió y se volvió del color de la rana. ¡Me desesperé, yo no sabía qué hacer! ¡Rogué a Dios por él! Entonces escuché estas palabras: “Mene Mene Tekel Uparsin”. Ahí desperté. {Daisy Escalante: 04-05-2020, es.p3}

¡Fue horrible presenciar esto, amados hermanos! ¡Cuidemos, velemos a la luz de la Santa Palabra de Dios, la transformación de nuestro ser! Porque, muy pronto, sólo habrá dos grupos, dos tipos de transformación: una a la semejanza de Dios y, otra, a la semejanza del padre de perdición. Quiera Dios que decidamos correctamente, y seamos transformados, con la ayuda de Dios, a su imagen y semejanza. Que el Señor nos bendiga. {Daisy Escalante: 04-05-2020, es.p4}

Testimonio: 13-02-2021

Febrero 13, 2021. En sueños, [vi] una casa que tenía varios cuartos —era grande y espaciosa—, allí, en ella, una familia organizaba todo, pues la casa estaba muy desordenada. Yo veía cómo ellos se esmeraban en esto y cómo iban progresando [en] la apariencia de aquel lugar. [Cuando] ya casi, ellos, [estaban] por terminar la ardua tarea, vi una mujer que salió de la puerta de un cuarto [y fue] a otro. Ésta, traficaba por toda la casa y entraba de lugar en lugar a cambiar de lugar todo lo que la familia había, ya, acomodado. La familia ya había salido de la casa —luego de terminar el acomodo de la misma—, y no se percataban de lo que sucedía con esta mujer dentro de la casa. Ella se paraba, miraba detenidamente todo, y procedía a los cambios; que se veía que para nada eran provechosos. Así fue, de lugar [en] lugar, hasta que toda la casa quedó formateada a su manera; y se veía feliz. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p1}

Vi que la familia que había salido de la casa se esmeraba en organizar cada lugar de la tierra que era de ellos. Vi muchos tubos de metal, planchas gruesas y finas de metal, y palos de madera, y varios lugares —en sus predios—, que estaban con estos materiales; pero ellos trabajaban laboriosamente en el recogido y acomodo de aquel lugar. Vi cómo llegaron, pues, al lugar de las planchas gruesas de metal, y no lograron levantarlas. Vi, luego, que uno de ellos salió y, luego, llegó a los predios. Y vino con dos maquinistas [máquinas], con dos máquinas de equipo pesado: excavadoras. El joven de la familia, manejaba una, y el hombre que manejaba la otra no era de la familia. Vi el jefe de familia, el padre de familia, dar las instrucciones de a dónde poner las planchas gruesas que deseaba mover —de donde estaban, al lugar donde él quería organizarlas—. Y así se comenzó a hacer. Y el jefe de familia y su esposa fueron a trabajar a otro lugar del terreno, en otra organización; pero, ésta, más liviana. Mientras, los maquinistas hacían su trabajo. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p2}

Vi que, pasando unos minutos de que los maquinistas comenzaron a hacer su trabajo, la mujer que estaba dentro de la casa salió y comenzó a dar órdenes muy diferentes a las que había dado el jefe de familia. Y uno de los maquinistas, el que no era de la familia, comenzó a hacer todo como la mujer le decía. Y el otro maquinista, el joven, hijo de la pareja, no siguió las instrucciones de la mujer, y dio voces al jefe de familia. Así, el jefe de familia llegó al lugar y se percató de lo sucedido, y trató de hacerle entender al maquinista —que le había hecho caso a la mujer—, el por qué él había dado esa orden de poner las planchas gruesas en otro lugar. Y, así, vi que la mujer intrusa se escondió tras un árbol para que el jefe de familia no la viera. El maquinista volvió —otra vez—, a ejecutar las directrices del jefe de familia. Y todo continuó en orden. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p3}

Pasado un largo tiempo, fueron los maquinistas cerca de un río caudaloso que pasaba cerca de la propiedad; y dio, el jefe de familia, instrucciones para la mejora y el provecho efectivo de aquel lugar. Así, los maquinistas comenzaron su labor. Y el jefe de familia y su esposa fueron por alimentos a la casa. Al entrar en la casa se percataron de que todo estaba cambiado y en desorden. Así, comenzaron la labor de reacomodar todo, nuevamente y minuciosamente. Y chequearon cada rincón de la casa. Prepararon alimentos y, esta vez, al salir cerraron las puertas con llave; y fueron a donde estaban los maquinistas. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p4}

Al llegar, vieron que éstos descansaban, ya, bajo la sombra de un árbol. El joven maquinista se veía angustiado, mientras el otro se notaba tranquilo. El jefe de familia observó el trabajo, se agarró [la] cabeza y exclamó: “¿por qué han hecho esto?” El hombre maquinista dijo: “una mujer llegó, y dijo que tenía razón de ustedes que cambiaron de opinión y que querían que eso se hiciera así”. El joven maquinista exclamó: “¡yo iba a dar voces, pero la mujer me dijo: ‘ya mismo llegará tu padre, es mejor hacer lo que él mandó, a estar poniendo quejas!’ Así, pues, hice un poco; pero, como no me parecía, paré la máquina. Y ella me gritaba que continuara. Pero, al parar la máquina, quité la llave y nadie la pudo mover. Y este señor fue el que ejecutó todo lo que tú ordenaste a través de la mujer, según ella nos dijo”. El jefe de familia no podía creer lo que sus ojos veían. De haber una ribera llevadera, con hermosas piedras [que daban] al bello río, ahora había un abismo de gran peligro entre la propiedad y el río. Así, despidió aquel jefe de familia al hombre que se dejó llevar por la mujer intrusa. Y mandó a llamar ayudantes, para reparar lo dañado en su propiedad. Estos llegaron y, junto a él y al joven, repararon todo. Y todo quedó más bello de lo que estaba antes. Y muchos pudieron disfrutar la hermosa remodelación. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p5}

Luego, fueron por los predios, procedieron a buscar minuciosamente a esa mujer intrusa que había entorpecido todo. La encontraron y la llevaron lejos de todos, a un desierto grandísimo. Y, allí, la abandonaron, y nunca más la volvieron a ver. Y así, todo era paz en aquel lugar donde reinaba el orden [y] el arduo trabajo; pero mucha felicidad. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p6}

Ahí desperté. Y, en ese momento, se me refirió: “Colosenses, capítulo 2 y capítulo 3″. Dejo esto, amados, con ustedes. Analicemos lo que el SEÑOR nos quiere decir en esta hora. Y sigamos solamente un: ”así dice Jehová”. Que el SEÑOR nos bendiga. {Daisy Escalante: 13-02-2021 , es.p7}

Colosenses 2

1 Mas quiero que sepáis cuán grande lucha sostengo por vosotros, y [por] los que están en Laodicea, y [por] todos los que nunca han visto mi rostro en la carne;
2 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta [alcanzar] todas las riquezas de la plena seguridad del entendimiento; a fin de conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo,
3 en quien están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.
4 Y esto digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.
5 Porque aunque esté ausente en la carne, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.
6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en Él;
7 arraigados y sobreedificados en Él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en ella con acciones de gracias.
8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
9 Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
10 y vosotros estáis completos en Él, el cual es la cabeza de todo principado y potestad.
11 En quien también sois circuncidados de circuncisión no hecha de mano, en el despojamiento del cuerpo del pecado de la carne, en la circuncisión de Cristo.
12 Sepultados con Él en el bautismo, en el cual también sois resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él; perdonándoos todos los pecados,
14 cancelando el manuscrito de las ordenanzas que había contra nosotros, que nos era contrario, quitándolo de en medio y clavándolo en la cruz;
15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en sí mismo.
16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o respecto a días de fiesta o de luna nueva, o de sábados;
17 que son la sombra de lo por venir; mas el cuerpo [es] de Cristo.
18 Nadie os prive de vuestra recompensa, afectando humildad y adoración a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,
19 y no asiéndose de la cabeza, de la cual todo el cuerpo, nutrido y enlazado por las coyunturas y los ligamentos, crece con el crecimiento de Dios.
20 Si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, entonces, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a ordenanzas
21 [tales como]: No toques, no gustes, no manejes
22 (todas las cuales habrán de perecer con el uso), según mandamientos y doctrinas de hombres?
23 Tales cosas tienen a la verdad cierta apariencia de sabiduría en adoración voluntaria, en humildad, y en duro trato del cuerpo, pero no tienen ningún valor para la satisfacción de la carne.

Colosenses 3

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2 Poned vuestra mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3 Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4 Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.
5 Haced morir, pues, vuestros miembros que están en la tierra; fornicación, impureza, pasiones desordenadas, mala concupiscencia y avaricia, que es idolatría;
6 cosas por las cuales viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia;
7 en las cuales también vosotros anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
8 Mas ahora dejad también vosotros todas estas cosas; ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras sucias de vuestra boca.
9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos;
10 y vestíos del nuevo, el cual se va renovando en el conocimiento conforme a la imagen del que lo creó,
11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni scyta, siervo ni libre; sino que Cristo [es] el todo, y en todos.
12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de longanimidad;
13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros. Si alguno tuviere queja contra otro, de la manera que Cristo os perdonó, así también [hacedlo] vosotros.
14 Y sobre todas estas cosas, [vestíos] de amor que es el vínculo de perfección.
15 Y la paz de Dios reine en vuestros corazones; a la que asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.
16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos unos a otros con salmos, e himnos, y cánticos espirituales, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor.
17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, [hacedlo] todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias al Dios y Padre por medio de Él.
18 Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19 Maridos, amad [a vuestras] esposas, y no seáis amargos para con ellas.
20 Hijos, obedeced [a vuestros] padres en todo; porque esto agrada al Señor.
21 Padres, no provoquéis [a ira] a vuestros hijos, para que no se desanimen.
22 Siervos, obedeced en todo [a vuestros] amos según la carne, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios.
23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia; porque a Cristo el Señor servís.
25 Mas el que hace lo malo, recibirá el mal que hiciere, y no hay acepción de personas.

Himno 57: Jehová está en su Santo Templo
Himno 113: Como ovejas disfrutamos