Manjar Sabático
07-05-2022
Salmos 139
1 «Al Músico principal: Salmo de David» Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.
2 Tú conoces mi sentarme y mi levantarme, desde lejos entiendes mis pensamientos.
3 Mi andar y mi acostarme has rodeado, y todos mis caminos te son conocidos.
4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
5 Detrás y delante me has rodeado, y sobre mí pusiste tu mano.
6 [Tal] conocimiento [es] muy maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.
7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿O a dónde huiré de tu presencia?
8 Si subiere al cielo, allí estás tú; y si en el infierno hiciere mi lecho, he aquí [allí] tú [estás].
9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar,
10 aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
12 Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.
13 Porque tú formaste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre.
14 Te alabaré, porque formidable y maravillosamente me formaste; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en secreto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.
16 Mi embrión vieron tus ojos, siendo aún imperfecto; y en tu libro estaban escritos todos [mis miembros], que fueron luego formados, cuando [aún no existía] ni uno de ellos.
17 ¡Qué preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!
18 [Si] los contara, serían más numerosos que la arena; al despertar aún estoy contigo.
19 De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.
20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano [tu nombre].
21 ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?
22 Los aborrezco con perfecto odio; los tengo por enemigos.
23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos:
24 Y ve si [hay] en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
Promesas para los Últimos Días, capítulo 7: Promesas para los cristianos
CAPÍTULO 7—PROMESAS PARA LOS CRISTIANOS
“Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. Nadie ve la mano que alza la carga, ni contempla la luz que desciende de los atrios celestiales. La bendición viene cuando por la fe el alma se entrega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios” (DTG 144). PUD 36.1
“El alma que se ha entregado a Cristo es más preciosa a sus ojos que el mundo entero. El Salvador habría pasado por la agonía del Calvario para que uno solo pudiera salvarse en su reino. Nunca abandona a un alma por la cual murió. A menos que sus seguidores escojan abandonarle, él los sostendrá siempre” (DTG 446). PUD 36.2
“Aun en esta vida, el cristiano tiene a Uno en quien confiar en momentos de necesidad. El lo ayudará a soportar toda su prueba. Sin embargo, el pecador tiene que soportar solo todas sus dificultades. Desciende a las tinieblas de la tumba sufriendo remordimientos, atado por Satanás porque es su presa legal… PUD 37.1
“Si hay alguien que continuamente debe estar agradecido, es el seguidor de Cristo. Si hay alguien que disfruta de un verdadero gozo aun en esta vida, es el fiel cristiano…” (NEV203). PUD 37.2
“El enemigo nunca puede separar de la mano de Cristo a aquel que sencillamente confía en sus promesas. Si el alma confía y actúa obedientemente, la mente es susceptible a las impresiones divinas, y la luz brilla internamente alumbrando el entendimiento. ¡Qué privilegio tenemos en Cristo Jesús!” (7BC 959). PUD 37.3
“En el servicio de Dios hay gozo y satisfacción; Dios no abandona al cristiano en caminos inciertos; no lo abandona a pesares vanos y contratiempos” (CC 124). PUD 37.4
“Cristo vivía rodeado de la presencia del Padre, y nada le aconteció que no fuese permitido por el Amor infinito para bien del mundo. Esto era su fuente de consuelo, y lo es también para nosotros. El que está lleno del Espíritu de Cristo, mora en Cristo. El golpe que se le dirige a él, cae sobre el Salvador, que lo rodea con su presencia. Todo cuanto le suceda viene de Cristo. No tiene que resistir el mal, porque Cristo es su defensor. Nada puede tocarlo sin el permiso de nuestro Señor” (DMJ 62, 63). PUD 37.5
“Aun aquí los cristianos pueden tener el gozo de la comunión con Cristo; pueden tener la luz de su amor, el perpetuo consuelo de su presencia. Cada paso de la vida puede acercamos más a el Señor Jesús, puede damos una experiencia más profunda de su amor y aproximamos más al bendito hogar de paz” (CC 125). PUD 38.1
“Nadie necesita decir que su caso es desesperado, que no puede vivir como cristiano. Con la muerte de Cristo se hizo amplia provisión para toda alma. Jesús es nuestro auxilio constante en tiempo de necesidad. Invoquémosle con fe, que él prometió escuchar y contestar nuestras peticiones” (2JT70). PUD 38.2
“Nunca sienta que su suficiencia propia es su fortaleza. Sólo en el nombre del poderoso Conquistador puede usted ganar la victoria. En su conversación con otros abunde en la misericordia, la bondad y el amor de Dios, y no en su juicio y su justicia severos. Adhiérase firmemente a sus promesas. Nada podéis hacer por vosotros mismos, pero con el poder de Jesús podéis hacer todas las cosas. Si estáis en Cristo y Cristo en vosotros, seréis transformados, renovados y santificados” (4T259). PUD 38.3
La facultad de orar como oró Nehemías en el momento de su necesidad, es un recurso del cual dispone el cristiano en circunstancias en que otras formas de oración pueden resultar imposibles. Los que trabajan en las tareas de la vida, apremiados y casi abrumados de perplejidad, pueden elevar a Dios una petición para ser guiados divinamente. Cuando los que viajen por mar o por tierra se vean amenazados por algún grave peligro, pueden entregarse así a la protección del cielo. En momentos de dificultad o peligro repentino, el corazón puede clamar por ayuda a Aquel que se ha comprometido a acudir en auxilio de sus fíeles creyentes cuando quiera que le invoquen” (PR 466,467). PUD 38.4
“Presentad a Dios vuestras necesidades, tristezas, gozos, cuidados y temores. No podéis agobiarlo ni cansarlo. El que tiene contados los cabellos de vuestra cabeza, no es indiferente a las necesidades de sus hijos” (CC 100). PUD 39.1
Testimonio: 15-04-2017
Amados, esta madrugada de sábado, amaneciendo, el 15 de abril del 2017, estaba yo durmiendo y, en mis sueños, vi este personaje blanco, con vestiduras blancas largas hasta el piso, que se me paró al frente. Yo no podía ver su rostro, porque brillaba. Pero pude ver que extendió sus manos, y traía una tabla, traía una tabla en las manos. Y me dijo: “vengo, he salido [de] delante del Señor, y he sido comisionado para hacerte entender cómo guardar los mandamientos”. Pero, cuando yo miro, solamente veo una tabla y veo cuatro mandamientos, en vez de los diez. Yo me asusté y dije: “¡pero es que son diez, no son cuatro!” Y él me dice: “ahora vengo para enseñarte los primeros cuatro, la primera tabla, luego voy a ser enviado para enseñarte los otros seis”. Yo me sentí un poco asustada al principio porque en mi mente siempre estaba el diez, el diez, el diez, pero cuando él me dijo así, me tranquilicé. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p1}
Y empezó. Me dijo: “es que los mandamientos, la gente no se ha dado cuenta, pero es algo que va más allá de lo que la mente humana puede entender y de la vitalidad que tienen. Lo vitales que son para que podamos ser sellados, para estar delante del Señor”. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p2}
Así que él me comenzó a dar el primer mandamiento: “No tendrás dioses ajenos delante de Mí”. Cuando me dijo: “no tendrás dioses ajenos delante de Mí”, me comenzó a explicar. Me comenzó a explicar: “¡Dios es tan santo! ¡Dios es tan sublime! Si yo me levanto por las mañanas y no tengo mi mente en Dios, ya hay un dios ajeno ahí, porque estoy pensando en otras cosas. Si yo salgo de mi casa, lo primero que debo hacer es inclinarme delante de mi Dios. Pedirle a Dios: que me cuide, que me guíe, que me ilumine, que me proteja; para yo estar en ese camino por donde Él me va a llevar ese día. Si yo estoy en su naturaleza” —me puso un ejemplo [de algo que me había pasado] y me lo recordó; a mí eso sí me pasó, ayer, en el preparativo para el sábado—. Yo estaba bregando con una ropa, en mi jardín, que tenía colgada en un cordel, y, de repente, veo que un caracol se subió a una de las camisas. Yo agarré el caracol y dije: “¡mira! ¿qué hace este aquí?” Y [lo] cogí y lo tiré. Y el caracol, pues ahí, salió por el aire y no sé, sabrá Dios, dónde fue a caer. Y él me acordó ese evento. Y me dijo: “no, esa es la creación de Dios, esa es la creación de Dios y tenemos que tratarla con respeto. Si Dios es tu Dios y Él está en primer lugar, todo y cada cosa que está viva en la naturaleza, ya sean las plantas, los animales o las otras personas, son la creación de Dios. Y, si Dios es mi Dios, y yo no tengo dioses ajenos delante de Él, yo tengo que respetar eso, porque es la creación de mi Dios. Él es mi único Dios supremo”. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p3}
Otra de las cosas que también me dijo es que si nosotros en todo momento estamos poniendo el yo —nuestra conveniencia, lo que nosotros queremos, nuestros anhelos, todo—, antes de hacer la voluntad de Dios, ya estamos poniendo un dios ajeno delante de Él. Y me dice: “todos, todos, todos, ¡todos! están pecando en este primer mandamiento, inclusive tú”. Y cuando me dijo así, pues, yo decía: “señor, pero es que no. Es que, ¡imagínate! vivimos en este mundo y vemos tantas cosas y todo lo tenemos ahí al frente”. Él me decía: “tienes que tener mi ley en tu mente, tienes que tener la ley del Señor en tu mente, en todo momento y en todo lugar, para que así puedas no incurrir en tener otros dioses delante de Él. Porque Él es demasiado santo. En todo momento y en todo lugar: esa era la comunión; y eso era lo que tenía presente Moisés, que tenía Elías, que tenía Enoc, que tenía Abraham, que aprendió a tener Jacob, al final de su jornada aquí en la tierra”. Entonces yo decía: “señor, pero, ¿quién podrá llegar a esto en este tiempo de tanta corrupción, de tantas situaciones, de tanto corre, corre?” Y él me decía: “hay un pueblo, hay un pueblo, pero ellos no han entendido a cabalidad la importancia tan grande de mi ley”. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p4}
Él me daba un lapso de tiempo para que yo pudiera asimilar lo que me estaba diciendo, y volvía y me lo repetía: “no tendrás dioses ajenos delante de Mí”. Y hasta ahí quedaba: “no tendrás dioses ajenos delante de Mí”. Y me comenzaba a enseñar. Como que yo podía ver cuando estábamos haciendo las cosas del diario —ya sea los que están en las casas, o en los trabajos, o en el campo—, cómo sus pensamientos estaban en otras cosas; cuando el deber era estar con el pensamiento, todo el tiempo, en las cosas de Dios. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p5}
Porque Él me decía: “si buscan el reino de Dios y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura, todo. Porque Él sabe las necesidades básicas que nosotros tenemos aquí, en la tierra. Pero, como primero estamos buscando según, esas, nuestras necesidades básicas, Él no puede ayudarnos y no nos puede dar lo que realmente estamos pidiendo; porque no lo estamos buscando a Él. Y Él no va a pasar por encima de su ley —que ha estipulado—. [Lo] primero es buscarlo a Él. Y luego, Él nos va [a] abrir las puertas para que nosotros podamos hacer, y obtener, las cosas que necesitamos en esta vida, para estar aquí el tiempito que nos queda; porque Él ya está regresando”. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p6}
Ya, luego de eso, me dijo: “no te inclinarás a ellas ni las honrarás”. Y yo decía: “señor, pero ahí no, no; ¡no estamos adorando ídolos!”. Entonces él me decía: “no, es que esto va mucho más allá. Cuando nosotros ponemos el yo en primer lugar, nosotros nos estamos inclinando ante ese ídolo. Cuando yo me levanto por la mañana y mi primer pensar es en: lo que yo quiero, lo que voy a comer, lo que voy a hacer; ya, ese es mi ídolo. Ya me estoy inclinando ahí delante de él”. También me decía: “cuando tú vas a hacer algo y, por tu propio plan tú lo haces, y no le consultas al Señor y no lo pones en oración, ya tú te estás inclinando ante eso. Y eso es lo que mi pueblo debe entender. El motivo por el cual Elías, Enoc, Moisés, Jacob, al final de su vida, y Abraham pudieron llegar a donde llegaron fue porque ellos no tenían criterio propio. Ellos, todo, primero lo pasaban por el escrutinio de la vista de Dios, del pensamiento de Dios. Todo se lo consultaban: ‘Señor, tú sabes que estoy pensando en hacer esto, pero, ¿qué quieres tú? ¿está bien?’ Presentaban ese plan a Dios. Y el Señor se los transcribía a ellos en su mente si no era correcto, o le pasaba la palabra ‘aceptado’ si es que estaba correcto. Y eso, mi pueblo no lo está haciendo, por eso es que no están recibiendo el discernimiento como debe ser para saber los tiempos en que estamos; porque están violando la ley de Dios. Todo es lo que ellos quieren, como ellos lo quieren, como ellos lo planean; y el cielo no funciona de esa manera. En el cielo todo es según Dios. [Como Él] lo estipula, así todos hacemos. Y todos estamos en armonía, y todos estamos en tranquilidad, y todos podemos gozar de esa paz que solamente Él nos puede dar por medio de la obediencia”. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p7}
Y me lo volvía a repetir: “no tendrás dioses ajenos delante de Mí, no te vas a inclinar a ellos, no los vas a honrar”. Y me repetía: “ustedes, los seres humanos, honran mucho el yo. Honran mucho los títulos. Honran mucho las celebridades. Honran mucho las personas que, según ustedes, son más altas unas que otras en cuestión de pensamiento. Y, sin embargo, estamos obviando el pensamiento de Dios, el pensamiento de Aquel que, realmente, es el que los puede guiar y los puede llevar hacia la Canaán Celestial”. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p8}
Después me dice: “no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque Él no va a dar por inocente a aquel que tome su Nombre en vano”. Ya ahí, no hubo palabras. Me llevaron frente a un trono que brillaba. Yo veía a Uno sentado ahí, pero yo no podía ver quién era. Brillaba demasiado. Yo veía ángeles. Estos ángeles, nomás iban a mencionar el nombre de Dios, se inclinaban, ponían su rostro casi en el suelo y sus alas los cubrían. Y él me decía: “si nosotros, que somos seres santos, cuando vamos a hablar del nombre de Dios” -me dijo muchos nombres, los cuales todos se referían a Dios-, nos inclinamos; ¡nosotros nos espantamos cuando vemos cómo ustedes mencionan el nombre de nuestro Creador! —¡de su Redentor, de su Salvador!— Ustedes, como si nada. No se inclinan, ¡es una irreverencia! Estamos violando el mandamiento cuando decimos el nombre de nuestro Dios apresuradamente, en refranes, descomedidamente, sin darle la reverencia que Él se merece”. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p9}
Y yo veía cómo venían otras como personas -por así decirlo-, y tenían coronas. Ellos llegaban delante del trono de Dios y lo primero que hacían era quitarse su corona de la cabeza. Iban inclinándose hasta que quedaban arrodillados y ponían su corona al lado de ellos. Y bajaban la cabeza completamente hacia el suelo, lo reverenciaban. Y ya, luego, Él les extendía las manos y ellos se incorporaban otra vez. Se levantaban sin ponerse la corona, la corona la mantenían en la mano en su pecho. Yo veía como que hablaban algo, pero no sé qué es lo que estaban hablando. Y cuando, ya, se iban a despedir, otra vez se inclinaban, otra vez se les extendía la mano. Ellos se levantaban. Luego, se ponían de espaldas a Él porque ya se iban. Entonces, se ponían su corona y, así, se iban. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p10}
Y él me dijo: “esta es la reverencia. Esta es la reverencia que practicamos aquí en el cielo. Esta es la reverencia que nosotros tenemos delante de nuestro Dios. Y esta es la reverencia que ustedes deben comenzar a practicar desde la tierra, porque esto es lo que ustedes van a venir a hacer acá cuando sean salvos”. ¡Fue tan lindo, fue tan maravilloso, fue tan solemne ese momento! {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p11}
Ahora yo entiendo cuando, a veces, leo las visiones de Elena G. de White o los sueños que ella tuvo, por qué ella decía que, cuando iba allá, pedía no regresar. Porque es estar en ese lugar que, humanamente, todos deseamos: de paz, de tranquilidad, de ya no haber más corre-corre, no más problemas. Pero sí les puedo decir, hermanos, como me lo volvieron a repetir, que ese amado hogar —que tanto deseamos los que esperamos la venida y añoramos que el Señor venga, ya, a buscar a su pueblo—, está a las puertas, ¡está a las puertas! ¡Y pronto vamos a estar allá! {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p12}
Y, luego, pasó al cuarto mandamiento: “acuérdate del día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios. No hagas en él obra alguna: tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el día séptimo; por tanto, Jehová bendijo el día sábado, y lo santificó” ¡Ay, amados! Acá también se me dio la demostración. Yo fui llevada a ver a Adán y Eva cuando estaban en el huerto del Edén. ¡Era maravilloso ver esa pareja! ¡Wow! ¡En ese mundo tan bello, tan maravilloso! Muy diferente a lo que vemos nosotros ahora. Ahora me puedo dar cuenta que, nosotros, lo que estamos viendo es nada más una pisca de lo que quedó después que el pecado entró. ¡Era tan bello, tan maravilloso, tan perfecto! Allí no existían las enredaderas, así, entretejiendo los árboles de la forma tan fea que se ve hoy. Allí las flores, todas, eran maravillosas. Vi que era viernes, y ya, casi a la puesta de sol, aparecía un coro de ángeles en el cielo. Comenzaron a cantar unos himnos, ¡tan bellos, tan maravillosos! No, no recuerdo ninguno, porque no los conozco, pero no puedo olvidar lo maravilloso que era. Es que ellos cantaban y cantaban, y cantaban tan solemne, tan pausado, tan tranquilos. Pude percibir que cantaron siete veces, siete tonadas distintas; es decir, siete cánticos distintos. La santa pareja miraba maravillada y, tan pronto terminaron de cantar, apareció Jesús. ¡Apareció Jesús con ellos!, a recibir el propio sábado que Él instituyó desde el huerto del Edén. Estaba allí Él. También estaba otra persona que, el ángel me dijo que, era el Padre. Más yo lo que veía era solamente sus espaldas. Y, entre medio de los árboles, soplaba una brisa suave, refrescante, podíamos sentirla en el rostro; más los árboles no se agitaban con la furia como vemos ahora cuando el viento pega a los árboles. ¡Era algo tan apacible! Y las flores se movían de lado a lado con esa majestuosidad, ¡algo tan maravilloso! Y el que estaba conmigo me dijo: “ese es el Espíritu Santo que está aquí con nosotros; porque los tres se unieron ese primer día de reposo para recibir el santo sábado con la santa pareja”. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p13}
Luego vi cómo se despidieron. Y fueron al cielo. Y, acá, en la tierra llegó la noche. Vi cómo ellos iban a descansar debajo de enramadas, y estaban gozosos y felices. Pero fui, en ese momento, llevada al cielo para ver cómo, allá, hacían en el día sábado. Vi mucha gente, mucha gente, que llegaba a la Santa Ciudad, todos, ellos, a recibir el sábado del Señor. Mientras aquí estaba de noche, allá, que no existe eso, estaban todos alabando y regocijándose en el Señor en su día santo. Yo le pregunté al ángel, le dije: “pero acá hay dos noches, cuando para unos es de día para la otra mitad del mundo es de noche”. Y él me decía: “Él siempre está los días, de día, con sus hijos y a la recibida del sábado también. Pero sale un momento, mientras uno y el otro lado está descansando, para gozarse también en el cielo con los otros seres que van a adorar de sábado en sábado, allá, en la Patria Celestial”. ¡Fue tan maravilloso ver eso, hermanos! {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p14}
Y él me decía: “¡mis sábados, mis sábados! ¡Deshonran mis sábados haciendo reuniones! ¡hablando palabras que no son las palabras que Yo estoy esperando en este sábado! Porque Yo estoy, ahí, con ellos. Y Yo estoy viendo todas las cosas. No abren mi Palabra, no la escudriñan, no abren el Espíritu de Profecía, no quieren saber acerca de lo que Yo he revelado. Están en sus propios pensamientos. Algunos, deseando que pasen esas veinticuatro horas para hacer lo que ellos quieren, para seguir con sus planes. Es como si esas veinticuatro horas estorbaran, como si ellos no quisieran que existieran, pero, por un compromiso de que los ven, o porque dicen que son adventistas del séptimo día, ahí están. Pero su corazón no está ahí. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p15}
Y Él me mostraba muchas cosas. Él me mostraba cómo las personas —unos, estaban pensando en los placeres sexuales, en los placeres mundanales—, [pensaban] en todo tipo de cosas que el enemigo nos pone al frente, [lo que] menos [estaban] pensando [era] en las cosas de Dios. Me dice: “¿sabes por qué Abraham, por qué Elías, por qué Enoc, por qué Moisés y Jacob —al final de su vida pudo entender—, pudieron vencer, y pudieron llegar a ese ideal que yo espero de cada uno de ustedes? Porque ellos entendieron estas cosas. Porque, los primeros tres mandamientos de esta primera tabla, si no los obedecemos al pie de la letra y no los aplicamos en la forma en que te estoy describiendo, el sábado va a ser una tortura. No lo vamos a llamar delicia, porque se va a quedar ese switch [interruptor] prendido, dentro de nosotros. Y, todo el tiempo, vamos a estar pensando —en esas veinticuatro horas—, acerca de lo que dejamos de hacer, de lo que tuvimos que parar, pero deseosos de que vuelva, otra vez, a comenzar el día domingo para seguir en nuestras andadas. El que quiera obedecer el sábado como es, respetarle como es, y darle el honor que se merece ese día, [ésta] es [la forma]: honrar al Rey de reyes y Señor de señores, es separar esas veinticuatro horas para su servicio, para que Él nos instruya. Porque Él deja su trono, Él deja el cielo para venir acá, con nosotros, a instruirnos. ¡El mundo lo está perdiendo! Y, si no logramos hacer que los primeros tres mandamientos florezcan en nuestras vidas, nunca vamos a poder lograr que el cuarto mandamiento sea como Dios quiere. El que no obedezca aquí, en la tierra —a sabiendas—, lo que es guardar el cuarto mandamiento como Dios quiere, no va a obtener la salvación”. Y decía: “¡diles! ¡diles que, por favor, entren a la Palabra! ¡Diles que Él está allí esas veinticuatro horas para enseñarles! Diles que, aunque ellos no ven esa bendición, ahí está, que tomen de ella, ¡porque lo que Él quiere es salvarlos!” {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p16}
Como siempre les digo, mi esposo me preguntó esta mañana, cuando le estaba contando, si era bueno que otras personas lo supieran. Y yo dije: “bueno, van a decir que qué me creo”. Porque, pues, yo no pido estas cosas, estas cosas llegan. Pero yo, amados, les digo de todo corazón que, yo me creo nada, yo soy nada. Soy una pecadora, igual que ustedes; una pecadora que necesita del Señor y que, también, necesita aprender estas cosas para poder ser salva, igual que ustedes. Solamente se los comparto para que sea el Espíritu Santo del Señor el [que] nos dirija y podamos hacer las cosas como Dios manda. Porque Él está muy cerca, ¡Él está muy cerca! Y Él está mandando -entiendo yo-, estas cosas para que realmente le pongamos importancia a lo que realmente es importante. {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p17}
Hermanos, que Dios me los bendiga. Y, pues, ¿qué puedo decirles? Que sea el Señor el que esté con cada uno de nosotros y nos ilumine. Y que pronto podamos estar, todos, en la Patria Celestial. ¡Bendiciones para todos! {Daisy Escalante: 15-04-2017 , es.p18}
Testimonio: 24-04-2017
Amados, hoy es 24 de abril, y otra vez he recibido un sueño bastante extenso. Es continuación de los primeros cuatro mandamientos que, la vez pasada, les puse; lo que el Señor me inspiró y me mostró a través de su ley. Esto surgió desde las 2 de la mañana hasta las 6:30 de la mañana, hoy lunes 24 de abril. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p1}
Pues, como siempre, cuando el Señor me urge a compartir algo, lo hago. He tenido muchas persecuciones de lo que anteriormente he compartido. Pero yo soy nadie. Sencillamente sigo lo que Dios me dice, lo que quiere que yo haga. Así que lo voy a compartir y cada uno de ustedes tome sus conclusiones, y que el Espíritu Santo del Señor los dirija. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p2}
Eran las 2 de la mañana cuando comenzó esto, ya que comenzó entre dormida y despierta. Apenas, pues, había ido al baño y, cuando llegué, vi que eran las dos de la mañana; y, apenas me quedé entre dormida y despierta, comenzó a pasar esto. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p3}
Apareció otra vez el ángel brillante, me dijo: “yo soy el ángel que salgo delante de Jehová y vengo a explicarte la otra tabla de los diez mandamientos”. En letras de oro, siempre, aparecían los mandamientos. Como me dijo él: “te vengo a explicar la segunda tabla, los otros seis mandamientos”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p4}
El primero: “Honra a tu padre y a tu madre”, y sabemos, ¿verdad?, “para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”. Se me explicó que los padres son una expresión, o extensión, del amor ágape que el cielo goza dando a cada familia. Pero que no honramos a nuestros padres cuando, sabemos que necesitan y, no estamos ahí para ellos. Vi a cada hijo, por generaciones, pensando en sus propios planes, metas, y dejaban atrás lo que verdaderamente era importante: ponían a sus padres a cuidados de otros en casas de cuidado, viviendas. Y el afecto natural de ellos se iba opacando con las cosas de este mundo, y era reemplazado por sus ambiciones. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p5}
Me fue mostrado, también, y vi, padres y madres que eran maltratados en forma verbal y física por sus hijos. Cómo, hijos conocedores de la verdad, hacían sufrir a sus padres; éstos lloraban y gemían ante Dios por sus hijos. Y ángeles salían prestos con las oraciones ante Jesús. Y vi cómo Jesús levantaba sus manos y éstos, otra vez, salían prestos a asistir, junto al Espíritu Santo, a estos hijos que estaban descarriados. Muchos de estos hijos rechazaban la advertencia. Pero otros la aceptaban y su gozo volvía, otra vez, y regresaban nuevamente, y se reunían con sus padres y vivían felices. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p6}
Cuando estaba yo viendo todo esto, me dijo el ángel: “ninguno que, siendo instruido, se apartare y no se arrepienta, se podrá salvar, aunque estos padres intercedan por ellos”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p7}
Vi cómo había muchos padres y madres, en hospitales, con problemas fuertes de salud por el sufrimiento que le infligían estos hijos. Y estos sufrían, allí, grandemente por ver a sus hijos felices en el camino de la perdición; y, por más que oraban y les advertían, ellos no querían hacer caso. Vi también padres que amonestaban a sus hijos y éstos volvían, otra vez, a ellos; pero muchos, no volvían. Me dijo el ángel: “mira”. Y yo vi, y vi, una luz grande, y era muy brillante, y ésta se ponía en medio de los padres y [de] los hijos. Y ellos comenzaban a brillar tanto, que yo casi no los podía ver. Así que pregunté [que] qué era eso que yo casi no podía ver. Entonces él me dijo que ese era el espíritu y el poder de Elías, el poder de convencimiento final: el último llamado de gracia antes de que [ésta] acabe. Pues está a punto de acabar, amados, eso así se me dijo. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p8}
Entonces, los que lo acepten, serán aceptados en el Amado. Así que, luego, vi cómo se desvanecía esa luz, y padres e hijos se abrazaban y caminaban juntos. Pero otros, cuando esta luz estaba en ellos, y la luz como que se desapareció un poco, vi cómo, algunos, se iban para un lado y otros para el otro. Unos llevaban luz, y otros no. Entonces, yo pregunté: “pero estos que se separan, ¿por qué unos llevan luz y los otros no?” Entonces, me dijo: “mira otra vez”. Y cuando miré, vi como que densas nubes negras se posaban sobre algunos que se separaban, mientras los otros llevaban luz. Y yo le pregunté, porque quería saber bien, y me dijo que, los que estaban con luz, eran los que habían aceptado al Señor. Pero, lamentablemente, eran familias que unos aceptaban y otros no, y había una separación. Y, aunque, los que iban con luz, estaban con esa luz brillante, lloraban porque veían cómo sus familiares, que ellos amaban, no lo habían aceptado [al Señor]. Pues, ¡fue bien tremendo, bien sufrido! Porque, como siempre les he dicho, se me muestran personas que conozco. En esta vez, muchas de ellas, no las conocía, pero algunas, sí. ¡Y era muy triste ver lo que estaba pasando! {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p9}
También vi padres en oscuridad e hijos que estaban en luz, y también, hijos en oscuridad y padres en luz. Pues había separación entre las familias. Y el ángel me dijo: “este es el libre albedrío y nosotros no podemos, aunque queramos, intervenir en eso”. Así que me mostró cómo: la televisión, las novelas, [las] películas, los cines, los libros, los electrónicos, los estudios, [los] trabajos, [las] ideas, [los] sueños, todos estos, separaban los hijos de padres y padres de hijos. Y el afecto natural se perdía, poco a poco, en la humanidad. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p10}
En otros grupos vi cómo: su hablar, andar, pensar, era la Palabra de Dios. Estos grupos que vi eran muy diferentes al grupo anterior. Ellos, todo, era la Palabra de Dios: en hablar, en andar, en pensar, en su naturaleza, se gozaban en la naturaleza de Dios, en la meditación, en el plan de salvación, en su ley. Y, éstos, eran sacudidos con unos ataques súper, súper, ¡súper fuertes!, amados. ¡Unas cosas que no se pueden, casi, ni describir! Pero, éstos, permanecían unidos, porque estaban unidos bajo Cristo Jesús. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p11}
Así también, según fue pasando el sueño, vi cómo, algunos padres, dejaban que sus hijos se gobernaran sin ninguna estipulación de un Escrito Está. Y, pues, les acariciaba una gran amargura a estos padres, cuando veían lo que había pasado con sus hijos según iban creciendo. También vi que todo hijo que hacía su voluntad, y olvidaba su cometido, era infeliz. Andaban en depresión, andaban ansiosos y, a veces, hasta, muy enfermos. Pues quien los dirigía era [sólo] el enemigo de las almas. Por eso es que habían perdido este afecto natural y ya no amaban a aquellos que los habían traído al mundo, y que oraban por ellos. Me puse a pensar y dije: “Señor, pero, ¿qué va a pasar con esta situación?” Y me dice: “si nuestros ojos se pudieran abrir y ver cómo, desde el vientre, cada bebé es educado para salvación o para perdición, ¡los padres harían un mejor uso de ese don que el cielo les da!” Así que yo decía: “¡wow! ¡qué gran responsabilidad es ser padre y madre! ¡con qué liviandad se toma! ¡y no pensamos!” Me estaba diciendo el ángel que engendramos semillas buenas o malas, tanto para salvación como para perdición. Así que, esto fue lo que se me dijo en este primer mandamiento de: “honra a tu padre y a tu madre”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p12}
Luego, me salió en letras, otra vez de oro, el próximo mandamiento: “No matarás”. Vi cómo este mandamiento se violaba sin ningún ataque físico. El sufrimiento que los hijos daban a los padres, los mataba. El sufrimiento que esposos daban a esposas, las mataba; y viceversa. Vi cómo padres mataban a hijos: de sufrimientos, de dolor, [de] abandono, y [de] desesperación. ¡Fue tan terrible, amados, ver esas escenas! ¡No podía verlo! Era como si los podía ver por dentro y su vitalidad interna se iba apagando poco a poco. Vi familias con hijos, donde se ausentaban, los padres, por tiempos largos y prolongados, y la carga solamente recaía sobre la mamá. Ésta seguía debilitándose, poco a poco; se enfermaba, ya casi no se podía mover. Y el ángel me dice: “a estos esposos, Dios los acusa de homicidio; están acusados de homicidio ante la ley de Dios”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p13}
Vi también cómo, muchos, se levantaban contra otros: con injurias, con persecuciones verbales, con desacreditaciones. Y me dijo él que, estos, también son acusados de homicidio. Me dijo el ángel: “todo, todo, ¡todo!, ¡todo!, diles que todo, ¡todo está escrito!” {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p14}
Vi cómo, muchos, también, rechazaban los remedios que el cielo nos había provisto, en su gran amor. Y estaban tan enfermos, de muerte, tan enfermos, que no se podían parar. Estaban súper pálidos. Y el ángel me dijo: “también éstos, son acusados de homicidio”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p15}
Vi un ángel; este ángel era instigador de estas cosas. ¡Y era terrible e infernal su obra! ¡Todo a su paso era desolación y muerte! Y, si nosotros lo invitábamos a venir, no se haría esperar. Cuando pregunté: “y, ¿quién es este ángel?” Me dijo: “este ángel es el ángel del abismo, nosotros lo invitamos en nuestras acciones, en nuestras decisiones, y él siempre está presente”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p16}
Vi cómo, unos, sembraron en campos bellos donde había aire puro, donde el sol les daba. Ellos estaban en contacto con árboles, con flores. Hacían que sus mejillas, que estaban opacas por enfermedad se volvieran enrojecidas. El ángel me dijo: “¿ves este grupo? ¿éste grupo? Este grupo ha recibido su justa paga: el que bien siembra, así segará”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p17}
Pero, después, fui llevada, como si fuera, a hospitales y vi cosas que estaban llenas de drogas. Bueno, las drogas, allí, eran la orden del día. Los cuerpos de los que allí estaban, casi, no se podían mover, y ellos morían por intoxicación. Yo veía cómo, su torrente sanguíneo, estaba lleno de muchas drogas, de mucha suciedad, y me decía: “ellos mueren por el torrente sanguíneo, [por]que está envenenado”. Entonces, vi que, en estas gentes que preparan estas drogas, hay una mente que no era humana, que era la que estaba trabajando a través de esto. Y, esa mente, era la que hacía que ellos pudieran preparar estas drogas, ¡y muchos las acariciaban! Pero el ángel me dijo: “mira, ¡mira!, mira qué es lo que está pasando”. Vi que las personas tenían pegadas a su pecho las drogas que les daban, como que las acariciaban, cuando [de pronto] éstas se convirtieron en escorpiones que tenían unas ponzoñas grandes. Y se les pegaban y les envenenaban sus cuerpos de gravedad. Y eran muertos muchos de ellos. Entonces el ángel, también, me dijo: “estos también, estos también son acusados de homicidio voluntario”. Y me siguió diciendo: “medida por medida, de acuerdo a su conocimiento será medido”. Esto, a mí, me estremecía porque yo decía: “Señor, pero, ¡wow!, ¡tantas veces que le hemos hablado a las personas de la reforma prosalud y todas estas cosas!” Pero él me seguía repitiendo: “medida por medida, de acuerdo a su conocimiento es que va a ser medido”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p18}
Luego, también, vi cómo el ángel maligno hablaba a los oídos de los humanos. Y les sugería que acabaran con sus vidas, [y] con la vida de otros. Y, luego que lo había logrado, se reía, ¡pero se reía con una risa espantosa! Estremecía todo, se sentía que se estremecía el planeta, ¡que rugía! Y algunos eran protegidos por una luz. Porque él también quería destruirlos. Pero, cuando él quería destruirlos, no podía porque tenían una protección especial. Él rugía de la ira porque quería tocarlos, y no podía. Entonces el ángel me dice: “los eventos corren y es necesario hacer esto y lo otro”. Me lo repitió varias veces: “es necesario hacer esto y lo otro”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p19}
Así que, ya, luego que me fue mostrado esto, me pasó otra vez las letras de oro y me dijo: “lee”. Me dijo: “lee”. Y yo dije: “dice ‘No cometerás adulterio'”. Entonces él me dijo: “ven y ve”. Y cuando vi, vi matrimonios, estaban bien casados, casados por la iglesia, por la ley. Pero ellos mancillaban su lecho con aberraciones ilícitas, y había una nube de ángeles malignos que rodeaban y cubrían su lecho. ¡Era terrible, yo no podía creer lo que estaba viendo, amados! Y me dijo: “depravación tras depravación bajo el manto del matrimonio. Esto, lo que va a crear es: desolación, enfermedades, estrés e infelicidad. Todos estos apetitos depravados buscarán mayor deleite en otros”, ¡es terrible, es terrible lo que está pasando! Entonces vi personas, que eran divorciadas, se volvían a casar sin que antes sus cónyuges estuvieran muertos o casados; y la iglesia los recibía y les entregaba puestos con toda liberalidad. El ángel me gritó en este momento. Yo me asusté porque el ángel gritó. Siempre me hablaba, pero esta vez gritó, y cuando gritó dijo: “¡esto no es aceptado! ¡Dios no está ahí!, ¡esto es abominación!, ¡esto es abominación!” Y él gritaba y decía: “¡el adulterio!, ¡el adulterio está a la orden del día! ¡Sus mentes están depravadas, sus ojos no son puros y, menos, sus acciones!” ¡Era terrible, hermanos, lo que allí estaba pasando! {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p20}
Luego, me pasó una escena terrible y vi un templo grande, era muy bonito; lo que veía allí me hacía pensar que era un día de sábado. Había un desfile entre la iglesia. Y se me dijo que mirara y, cuando miré, vi las preparaciones en las casas de los que eran adventistas, porque entiendo que eran adventistas porque se estaban preparando para el sábado. Pero todo era lujo; había mucha ostentación, vanagloria, falacias. No le daban la importancia real del momento, ¡de lo que realmente es el sábado del Señor! Ya, luego, llegó la mañana del sábado y todos estaban bien vestidos: trajes que moldeaban los cuerpos de las damas y todas, ellas, desfilaban por la iglesia. Entonces, el ángel me dijo: “mira ahora, mira otra vez”. Entonces, vi damas con bustos de fuera, muslos que se veían a la vista, ropas apretadas, eran de unos colores llamativos que casi uno no podía ver. Entonces, cada una, al llegar a la puerta, estaba gozosa. Pero su gozo no era real, porque, cuando yo les miraba en su cuello, ellas llevaban, todas, una bufanda. Yo decía: “pero es que esta bufanda es rara porque se mueve y no está haciendo viento”. Entonces cuando me acerqué a una de ellas para ver por qué se movía, pues no hacía viento; al mirar la bufanda, pues, la bufanda se levantó por una esquina y había unos ojos amarillentos grandes, estaban rasgados, me miraban desafiantes, y se volvió a acomodar en el cuello de la persona que la llevaba. Entonces algo me dijo: “mira más adentro”. Y, cuando miré más adentro, vi muchas personas que estaban con esta misma bufanda. Todas eran damas; algunas, no tenían, pero, la mayoría, tenían. Entonces, cuando miré al púlpito había una dama que estaba dirigiendo. Y, ella, también tenía una corbata igual a las descritas. Entonces, en cierto momento —cuando ella estaba dirigiendo—, la corbata de ella dio como una señal, que yo pude entender que era una señal a las demás corbatas que tenían las otras en el cuello. Y todas comenzaron a moverse: se bajaban del cuello de ellas por los pies, y subían por los pies y los muslos de los caballeros. Entonces yo decía: “pero, ¡mira! ¡los va a picar!” {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p21}
Pero el ángel me dice: “mira, concéntrate”. Me di cuenta que no había concentración para la Palabra viva, que todo eran vívidas pasiones lo que estaba en las cabezas de estas personas, eran sueños y deseos. [Los] apetitos carnales estaban a la orden del día en aquel lugar, todas las depravaciones, menos la Palabra de Dios. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p22}
Entonces el ángel volvió a gritar y, cuando volvió a gritar, yo me asusté —porque, pues, un ángel gritando es algo que es, así, como urgente—. Entonces él gritó tres palabras, amados, que yo no me puedo quitar de la cabeza, el gritó: “¡inmundicia! ¡abominación! ¡traición!” Yo me quedé aterrada, ¡nunca había visto a mi acompañante tan incómodo! Era, para él, tan desesperante aquella situación que cambió su rostro, para no mirar. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p23}
Mientras tanto, yo miraba dentro de la iglesia y todo seguía su curso normal, y el ángel me dijo: “¡esto es adulterio y fornicación, y los que de él participan no podrán obtener salvación!” Yo me quedé tan triste, amados, ¡fue tan triste aquella escena! ¡fue tan triste ese momento! Pero, luego, salí de ahí. Era un recorrido muy rápido. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p24}
Fui llevada como a cuerpos de agua. Vi una playa que era hermosa, ¡hermosa la playa! Pero, en un momento, me dice: “mira bien”. Y, cuando miro bien, veo muchos demonios que abundaban allí. El ángel me dijo: “ven, mira, ¡esto es una obra terrible!” Pero yo no entendí. Pregunté: “¿cuál es la obra?” Entonces él me dijo: “a su tiempo lo sabrás”. Vi cómo había depravación en estos lugares, ¡pero unas cosas terribles! ¡terribles! Y él me decía: “todo, todo está anotado, ¡todo está anotado en los libros que viste frente al trono!” {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p25}
Luego, amados, me fueron mostradas, otra vez, unas letras brillantes y decían: “No robarás”. Luego de esto me mostraron saqueos y muertes por dinero y poder. El ángel me decía: “esto, tú lo conoces; pero ven, voy a mostrarte”. Así que me llevaron, como levantada, era alto, y era alto en la tierra, porque pude ver los continentes. Había muchas personas que estaban orando, sufriendo, ¡clamando! Había una tristeza, una búsqueda de las cosas de Dios —¡terrible!—, en diferentes lugares. Estaban clamando por sabiduría de lo Alto para llevar sin mezcla la Palabra de Verdad a este mundo, que estaba en unas tinieblas terribles. Entonces, pues, me puse gozosa porque dije: “bueno, Señor, hay personas que te están buscando, personas que te están buscando en espíritu y en verdad”. Y eso para mí fue un aliciente, porque había sufrido mucho por lo que antes había estado viendo. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p26}
Entonces, cuando el ángel me dijo, otra vez: “ven, mira”, vi cómo las canastas de la iglesia eran llenas de dinero. Todas se desbordaban. Y los que las recibían, pues, se alegraban mucho. Y yo le dije: “¡que maravilloso! Ahora estas personas que vi que están sufriendo por Jesús, van a ser aliviados”. Pero el ángel me dijo: “observa otra vez”. Y, cuando observé otra vez, vi cómo este dinero era llevado por sendas equivocadas; caía muy lejos de aquellos que estaban clamando a Dios por sabiduría de lo Alto. Estos recursos, amados, eran desviados, eran llevados a personas que ya estaban enriquecidas, y esto los enriquecía más. [Eran] llevados a gentes prominentes, gentes que se lucraban, que minimizaban el mensaje, que era una mezcla de lo bueno con lo malo. Entonces me desesperé, porque yo dije: “¡Señor! Pero, ¡¿cómo puede ser?! ¿cómo puede ser que esto esté pasando?” Entonces, en mi desesperación, le dije: “¡haz algo, haz algo! ¡muchos sufren! ¡pasan hambre y son muy limitados de lo básico! Y, si algo de esto les llegara a ellos, pues, va a ser mucho mejor para ellos”. Pero el ángel me dijo: “no, no podemos. No podemos intervenir. Éste es el libre albedrío de cada uno y no podemos violarlo. Así que, el verdadero mensaje”, me dijo él, “se llevará con mucho sufrimiento y escasez. Solamente así podrá llegar sin mezcla alguna”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p27}
¡Yo no entendía! ¡Era muy difícil ver cómo, los que verdaderamente hacían la obra, eran muy limitados en las cosas que tenían! Pero, ellos, ¡seguían hacia adelante con ese celo, con ese esmero! Era como si cada problema, cada situación que ellos tenían, los alentaba a seguir hacia adelante. Mientras, este grupo yo lo veía que estaba luchando, ¡luchando!; el otro grupo vivía lucrando. Vivía cómodo, sin límites en lo que querían. [Lo que querían,] ahí lo tenían. Sin embargo, no tenían luz, porque ellos mezclaban, mezclaban la verdad con la mentira, mezclaban el mensaje. Y, mientras yo estaba viendo esto, sufría porque veía los siervos de Dios que estaban pasando situaciones realmente bien terribles, bien extremas de pobreza. El ángel me dijo: “todo, ¡todo!, está anotado. Ojo por ojo, diente por diente. Ni uno, ni lo otro, escapa al escrutinio de Dios, ¡nuestro gran Dios! ¡Todo, todo está visto!, todo está visto por Él, Él sabe todas las cosas”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p28}
Así que, en ese momento, amados, yo empecé a llorar mucho. Empecé a llorar mucho porque había hambre, había hambre de saber la verdad pura, y era muy escasa en ese momento. Pero, de repente, fui llevada como a una bodega. Era un cuarto grande, este cuarto tenía muchos tesoros, tenía mucho dinero. Cerca de mí habían como unas monedas bien grandes. Entonces, extendí mi mano para tocar una de las monedas que brillaba, y el ángel me dijo: “no, no lo hagas, porque si [lo haces,] vas a ser desechada”. Entonces me asusté y retiré rápido mi mano. Cuando miré otra vez, vi muchos que venían, venían a aquel cuarto donde tenía muchos tesoros. Ellos se inclinaban y entregaban todo lo que tenían por llevarse algo de aquel lugar. Entonces pregunté: “pero, ¿quién es el dueño de toda esta riqueza, de todo esto que estamos viendo aquí?”. Y él me dijo: “el dueño de ésta [riqueza] es Belial. Mira”. Entonces, al mirar, vi muchas culebras que se sumergían por debajo de aquellas monedas, de los tesoros que había. Entonces, ellas acariciaban a los que se postraban ante este tesoro. Les pasaban por encima, como que los sobaban, y, luego, se acercaban a su pecho y los mordían. Yo veía cómo, ellos, caían al suelo y, en un momento, comenzaban a jadear hasta que dejaban de respirar. Entonces, ¡el ángel comenzó a llorar! ¡Es muy triste, amados, ver un ángel llorar! ¡Porque es un ángel celestial! Y nosotros pensamos que allá, arriba, todo es gozo y que no hay tristezas. ¡Pero sí hay tristezas! Porque en este mundo hay muchas tristezas y ellos sufren por nosotros. Así que el ángel me dijo: “ellos son acusados de robo, acusados de asesinato y de adulterio delante de nuestro gran Dios. Por eso es que has visto que han caído al piso y han dejado de respirar”. Luego de ahí, salí. Como les dije anteriormente, el recorrido fue muy rápido. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p29}
Se me mostraron otras palabras, estaban también en oro como las anteriores, y decían las palabras: “No darás falso testimonio”. Entonces, me hizo una pregunta, el ángel me dijo: “¿entiendes esto?” Entonces le dije: “creo que sí”. Entonces él me dijo: “ven y ve”. Entonces vi juntas, donde se reúnen personas, y estaban allí denigrando, y difamando, la pureza del evangelio de Dios y a sus mensajeros. Vi cómo bajaban la norma al punto de que no había línea de distinción y, si venía alguien a levantarla, era oprimido y era vituperado. Vi cómo, muchos, no soportaban la persecución y ser denigrados, y todas las acusaciones que hacían en contra de ellos. Entonces, se salían de las filas de Dios para nunca más volver. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p30}
También vi otros que, poco a poco, cedían a la presión para no sentirse rechazados. Pero vi otros que, a cada toque que les daban —cuando estos ataques fuertes venían donde ellos—, pues, ¡ellos brillaban más, y más, y más! Y no se dejaban tumbar por esto que estaba pasando. Pero el odio contra ellos era tanto que el ángel del mal se veía escribiendo libretos —yo podía ver cómo, en las mentes de las personas que querían atacarlos, había como un ángel maligno—, y estaba escribiendo en las mentes de aquellos que acusaban al que no se sometía. Entonces, estos ángeles malignos, instigadores, dominaban a estos acusadores y los encolerizaban de odio. Y, ellos, procuraban la ruina de estas personas. Pero, ellos, se encolerizaban más y más, ¡aún el que escribía las mentes de ellos!; porque una luz potente brillaba alrededor de aquellos. Y aquellos no podían recibir el toque mortal que éstos querían darles. Entonces, en ese momento, cuando estaba viendo todo esto, el ángel me dijo: “estos son instigadores, son acusados de homicidio, son acusados de adulterio, son acusados de falso testimonio, y ellos violan los primeros cuatro mandamientos de la ley”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p31}
¡Fue tan tremendo! Porque yo, que he estado en reuniones, en juntas y todas estas cosas —ya que soy nacida y criada en este evangelio—, me he podido dar cuenta con esto —y con cosas en el pasado, me pude dar cuenta de que muchas de estas cosas son reales y—, que esto es así. Así que me decía el ángel: “la norma es muy alta, más de lo que dicen o imaginan. Y todos, todos, todos, ¡todos se van a llevar una gran sorpresa!” {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p32}
Luego de esto, otra vez, se me mostraron otras palabras, y me dijo: “No codiciarás”. El ángel, otra vez, me preguntó: “¿entiendes?” Volví a contestarle lo mismo: “creo que sí”. Entonces me dijo: “no sólo es desear lo material de alguien, [de] otra persona. Esto va más allá. Ven, te voy a mostrar”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p33}
Entonces vi a satanás deseando el poder de Jesús. Vi cómo preparaba la campaña en el cielo entre los ángeles santos. Pude ver los estragos del pecado en aquellos ángeles. [Pude ver] que no se arrepentía ni del dolor ni de la gran separación que causó a todo el universo; no nada más a nosotros. Me dijo el ángel que: “la codicia es la llave a todos los males”. Que: “andar [en pos] de otros dioses es por codicia”. Que: “inclinarse ante ellos es codicia. Tomar el nombre de Dios en vano, y maldecirlo, es por codicia. No reposar el día que Él estipuló, que es el sábado santo del Señor —el séptimo día—, es por codicia. No honrar al padre, y [a la] madre, es por codicia. El matar es por codicia. Los adulterios [son] por codicia. Los robos [son] por codicia. Hablar falso testimonio y denigrar una persona, también, es por codicia. Todo [tiene] por raíz la codicia”. Él me decía que: “la codicia es la maldad suprema que cambió a este ángel de luz en satanás. La codicia fue la que sacó, también, a Adán y [a] Eva del huerto del Edén”. Esto se me dejó claro allí, [claramente] dicho. Me decía que: “la codicia, también, es la que acaba con la paz. La codicia es la que separa las familias. La codicia es la que te separa de nuestro Creador y de nuestro Redentor”, nos decía él. Allí, el ángel acabó. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p34}
Y fui llevada ante un trono blanco. Era, el trono, ¡bello, precioso, resplandeciente! Y allí estaba Uno sentado. Yo no podía ver su rostro, pero si sus manos y sus pies. Él pidió un libro, y yo vi cuando se lo llevaron. Entonces, Él lo abrió y Él leía nombres, nombres de generaciones que, según me dijo el ángel, eran nombres de personas que estaban vivas. Pero vi, al lado de este trono y del que estaba sentado, dos ángeles —también sentados—, como en unos escritorios —también blancos, y resplandecientes, como el trono—. Cada uno, también, tenía un libro y, según el nombre que se leía y la decisión que se tomaba, pues, un ángel escribía o el otro escribía. Más no escribían los dos a la vez. Entonces, en esos momentos, cuando esto estaba pasando, un ángel fue llamado y se le dio una vara muy larga. ¡Esta vara resplandecía muchísimo! Y él salió, porque le dieron una orden —más yo no escuché la orden—. El ángel me dijo: “¡ven, vamos tras él! porque es la vara con la que él va a medir”. Entonces, [fuimos] detrás de él. Él llegó a una iglesia. Él entró a la iglesia. Él empezó a medir [a] las personas. Y, amados, de las iglesias: ¡uno o dos eran los que daban la medida, no más de eso! ¡Ninguno de los otros daban la medida! ¡Y yo sufría mucho! porque el ángel me había dicho que, según la medida, iban a ser apuntados en un libro o en el otro. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p35}
También fui llevada a casas, porque íbamos tras el ángel que llevaba la vara, y vi unas familias que pasaban la medida, pero también vi otras que no. Entonces el ángel me dijo: “¡la obra de este ángel es terrible! Mira”. Cuando vi la cara del ángel que estaba con la vara, ¡de su rostro salían como espadas y estaban como prendidas en llamas de fuego! Y me dijo: “¡basta!”. Y cuando me dijo: “¡basta!”, yo, pues, otra vez, me sorprendí. Y ya no pude seguirle mirando el rostro al ángel que llevaba la vara. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p36}
Entonces fuimos como a catedrales, eran palacios —eran cosas grandes—, ciudades. Y, a todos, se les ponía la caña de medir para ver si daban la medida. Pero, amados, ¡el resultado era terrible! ¡era terrible! ¡Yo lloraba al ver esos resultados! porque eran bien pocos, ¡bien pocos!, los que daban la medida. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p37}
Entonces, luego, fui llevada a un campo. Había campos, montañas, laderas, ¡era maravilloso! Allí yo vi: gente pobre, gente sencilla, gente humilde, luchando con las faenas del día. No todos daban la medida, pero sí la mayoría. Así que el ángel me dijo: “¡este es el lugar que los prepara para dar la medida! Diles que este es el lugar que los prepara para dar la medida”. Y me lo repitió varias veces. También me dijo que les dijera que se apresuraran pues el tiempo es corto. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p38}
Vi personas con mucha luz, ¡mucha luz estaba alrededor de ellos! Resplandecían como la luz del trono que antes había visto. Y ellos se acercaban a otras personas y algo pasaba que, también, a los que ellos se acercaban, pues, brillaban. Entonces pregunté por qué esa luz se contagiaba. Entonces me dijo el ángel: “atiende lo que te diré. La ira de las naciones vendrá. Los investidos por el Espíritu Santo, están, ya, en preparación. Los eventos correrán muy rápido. Diles que la ley dominical está a un paso y, a muchos, los cogerá por sorpresa. Los que salgan por miedo, y no por convicción, perecerán, [no importa] el lugar [al] que vayan, pues no hay convicción. Y yo estoy viendo todo. Llegará el momento de no comprar y vender. Apresúrate y diles”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p39}
Entonces me dijo: “mira y ve”. Vi, amados, vi allí el fuerte pregón. Vi el evangelio que estaba predicado, ciento por ciento, en su pureza. ¡Fue algo maravilloso! Es algo que no conocemos. ¡No ha existido! Por lo menos en el mundo que conocemos ahora, en este tiempo. ¡Era sin mezcla! ¡era un testimonio directo! Las personas que lo recibían se estremecían y, muchos, salían como del hechizo. Yo veía como que ellos temblaban y como que salían del hechizo; como que se les abrían los ojos, como que despertaban, ¡su corazón se volvía tierno delante de Dios! Vi que eran más los que se convertían que los que estaban dando el fuerte pregón. Y, mientras ellos se estremecían y despertaban y aceptaban al Señor, ángeles los subían y los dirigían hacia las montañas. Cuando todo esto acabó, el desfile de todos estos, vi como que el cielo se oscureció. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p40}
Vinieron truenos, relámpagos y comenzaron unas enfermedades terribles, ¡terribles!, a caer sobre la humanidad. Los habitantes lloraban, pero se enojaban y maldecían, ¡no pedían ayuda al Señor! ¡era terrible! ¡Había desesperación! ¡Ya nada era igual! ¡Todo gemía de dolor! Todos, ¡todos estaban en sufrimiento! {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p41}
Menos, los que estábamos en las montañas con los ángeles. ¡Nos sentíamos felices! Lo único que nos preocupaba era que fuéramos hallados fieles ante Dios; esa, era nuestra única preocupación en ese momento. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p42}
Luego, también, vimos cómo, muchos de los enfermos, comenzaban a subir por las montañas. ¡Y empezamos a clamar por auxilio! Pero, en ese momento, vimos cuando el cielo nos auxilió. Y El que estaba sentado en el trono en el cielo apareció. ¡Yo lo vi en las nubes! Vi cuando venía y nos regocijamos, y todos, comenzamos a gritar: “¡gloria a Dios! ¡Aleluya!” Nosotros sabíamos ya —ya nos llegó la convicción a todos los que estábamos ahí—, que, en ese momento, ya nada nos podía tocar. ¡Ese momento fue maravilloso! Mi panorama cambió. En ese momento, ¡lo gocé! ¡lo gocé en ese momento! ¡Es maravilloso saber que vamos a salir de este mundo y que ya no va a haber más sufrimiento! ¡Ya no va a haber más dolor! ¡Ya, todo lo que conocemos como maldad, ya no va a existir! Pero, en este momento, ya mi panorama cambió. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p43}
Y se me dijo, ya, al final: “¡corre, corre! ¡Y diles que el juicio está por acabar! Los estoy midiendo y, sólo el que dé la medida, va a ser salvo. ¡Sólo el que dé la medida! Mi medida es muy alta. Solos no pueden, tienen que aferrarse de Mí para poder alcanzarla. Diles que voy pronto”. Y me volvió a repetir: “diles que voy muy pronto y estoy a un minuto, ¡a un minuto! de quitarme las ropas sacerdotales y ponerme las vestiduras de Rey de reyes y Señor de señores. ¡Hagan los preparativos porque ya voy por mi pueblo! Mi ley es mi regla. Rijo el universo con ella y es mi ley de amor. Yo no cambio, Yo Soy el mismo ayer, hoy, [y] por los siglos. Yo Soy el que Soy, el gran Yo Soy”. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p44}
Solamente lo que quiero decirles de mi parte, que, de todo corazón, quisiera que todo el mundo se salvara, pero, lamentablemente, no va a ser así. Pero, ¡por favor! ¡busquemos a Dios de todo corazón! No nos relajemos mientras hay tiempo de gracia, porque nos vamos a perder. Y vamos a echar a perder a otros con nuestra liviandad, con nuestra tibieza. ¡Por favor, amados, en el nombre del Señor se los pido, humillémonos delante del Señor! ¡Busquemos su perdón! ¡busquemos su aceptación! ¡Y Él se va a encargar de cada uno de nosotros! Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 24-04-2017 , es.p45}
