Manjar Sabático
16-04-2022
1 Corintios 11
1 Sed seguidores de mí, así como yo de Cristo.
2 Y os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las ordenanzas tal como os [las] entregué.
3 Mas quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón [es] la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de Cristo.
4 Todo varón que ora o profetiza cubierta la cabeza, deshonra su cabeza.
5 Mas toda mujer que ora o profetiza no cubierta su cabeza, deshonra su cabeza; porque lo mismo es que si se rapase.
6 Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer trasquilarse o raparse, cúbrase.
7 Pero el varón no debe cubrir [su] cabeza, ya que él es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del varón.
8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón.
9 Porque tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.
10 Por lo cual, la mujer debe tener [señal] de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
11 Mas en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón.
12 Porque así como la mujer [procede] del varón, también el varón [nace] por causa de la mujer; pero todo procede de Dios.
13 Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse?
14 La naturaleza misma ¿no os enseña que es deshonroso al varón traer el cabello largo?
15 Pero si una mujer tiene cabello largo, le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.
16 Con todo, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.
17 Pero en esto que os declaro, no [os] alabo; porque os reunís no para lo mejor, sino para lo peor.
18 Pues en primer lugar, cuando os reunís en la iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.
19 Porque es necesario que también entre vosotros haya herejías, para que los que son aprobados se manifiesten entre vosotros.
20 Así que cuando vosotros os reunís en un lugar, [esto] no es comer la cena del Señor.
21 Pues al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro está embriagado.
22 ¿Acaso no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré en esto? No [os] alabo.
23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
25 Asimismo [tomó] también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo testamento en mi sangre; haced esto todas las veces que [la] bebiereis, en memoria de mí.
26 Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.
27 De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere la copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
29 Porque el que come y bebe indignamente, come y bebe juicio para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.
30 Por lo cual [hay] muchos debilitados y enfermos entre vosotros; y muchos duermen.
31 Que si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados.
32 Mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.
34 Y si alguno tuviere hambre, coma en su casa; para que no os reunáis para condenación. Y las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.
Deseado de Todas las Gentes (DTG), capítulo 72: "Haced esto en memoria de Mí".
Este capítulo está basado en Mateo 26:20-29; Marcos 14:17-25; Lucas 22:14-23; Juan 13:18-30.
“El Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí. Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.” 1 Corintios 11:23-26 {DTG 608.1; DA.652.1}
Cristo se hallaba en el punto de transición entre dos sistemas y sus dos grandes fiestas respectivas. El, el Cordero inmaculado de Dios, estaba por presentarse como ofrenda por el pecado, y así acabaría con el sistema de figuras y ceremonias que durante cuatro mil años había anunciado su muerte. Mientras comía la pascua con sus discípulos, instituyó en su lugar el rito que había de conmemorar su gran sacrificio. La fiesta nacional de los judíos iba a desaparecer para siempre. El servicio que Cristo establecía había de ser observado por sus discípulos en todos los países y a través de todos los siglos. {DTG 608.2; DA.652.2}
La Pascua fue ordenada como conmemoración del libramiento de Israel de la servidumbre egipcia. Dios había indicado que, año tras año, cuando los hijos preguntasen el significado de este rito, se les repitiese la historia. Así había de mantenerse fresca, en la memoria de todos, aquella maravillosa liberación. El rito de la cena del Señor fue, dado para conmemorar la gran liberación obrada como resultado de la muerte de Cristo. Este rito ha de celebrarse hasta que él venga por segunda vez con poder y gloria. Es el medio por el cual ha de mantenerse fresco en nuestra mente el recuerdo de su gran obra en favor nuestro. {DTG 608.3; DA.652.3}
En ocasión de su liberación de Egipto, los hijos de Israel comieron la cena de Pascua de pie, con los lomos ceñidos, con el bordón en la mano, listos para el viaje. La manera en que celebraban este rito armonizaba con su condición; porque estaban por ser arrojados del país de Egipto, e iban a empezar un viaje penoso y difícil a través del desierto. Pero en el tiempo de Cristo, las condiciones habían cambiado. Ya no estaban por ser arrojados de un país extraño, sino que moraban en su propia tierra. En armonía con el reposo que les había sido dado, el pueblo tomaba entonces la cena pascual en posición recostada. Se colocaban canapés en derredor de la mesa, y los huéspedes descansaban en ellos, apoyándose en el brazo izquierdo, y teniendo la mano derecha libre para manejar la comida. En esta posición, un huésped podía poner la cabeza sobre el pecho del que seguía en orden hacia arriba. Y los pies, hallándose al extremo exterior del canapé, podían ser lavados por uno que pasase en derredor de la parte exterior del círculo. {DTG 608.4; DA.653.1}
Cristo estaba todavía a la mesa en la cual se había servido la cena pascual. Delante de él estaban los panes sin levadura que se usaban en ocasión de la Pascua. El vino de la Pascua, exento de toda fermentación, estaba sobre la mesa. Estos emblemas empleó Cristo, para representar su propio sacrificio sin mácula. Nada que fuese corrompido por la fermentación, símbolo de pecado y muerte, podía representar al “Cordero sin mancha y sin contaminación.” 1 Pedro 1:19 {DTG 609.1; DA.653.2}
“Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dió a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo. Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” {DTG 609.2; DA.653.3}
El traidor Judas estaba presente en el servicio sacramental. Recibió de Jesús los emblemas de su cuerpo quebrantado y su sangre derramada. Oyó las palabras: “Haced esto en memoria de mí.” Y sentado allí en la misma presencia del Cordero de Dios, el traidor reflexionaba en sus sombríos propósitos y albergaba pensamientos de resentimiento y venganza. {DTG 609.3; DA.653.4}
Mientras les lavaba los pies, Cristo había dado pruebas convincentes de que conocía el carácter de Judas. “No estáis limpios todos,” (Juan 13:11) había dicho. Estas palabras convencieron al falso discípulo de que Cristo leía su propósito secreto. Pero ahora Jesús habló más claramente. Sentado a la mesa con los discípulos, dijo, mirándolos: “No hablo de todos vosotros: y sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.” {DTG 609.4; DA.653.5}
Aun entonces los discípulos no sospecharon de Judas. Pero vieron que Cristo parecía muy afligido. Una nube se posó sobre todos ellos, un presentimiento de alguna terrible calamidad cuya naturaleza no comprendían. Mientras comían en silencio, Jesús dijo: “De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.” Al oír estas palabras, el asombro y la consternación se apoderaron de ellos. No podían comprender cómo cualquiera de ellos pudiese traicionar a su divino Maestro. ¿Por qué causa podría traicionarle? ¿Y ante quién? ¿En el corazón de quién podría nacer tal designio? ¡Por cierto que no sería en el de ninguno de los doce favorecidos, que, sobre todos los demás, habían tenido el privilegio de oír sus enseñanzas, que habían compartido su admirable amor, y hacia quienes había manifestado tan grande consideración al ponerlos en íntima comunión con él! {DTG 610.1; DA.654.1}
Al darse cuenta del significado de sus palabras y recordar cuán ciertos eran sus dichos, el temor y la desconfianza propia se apoderaron de ellos. Comenzaron a escudriñar su propio corazón para ver si albergaba algún pensamiento contra su Maestro. Con la más dolorosa emoción, uno tras otro preguntó: “¿Soy yo, Señor?” Pero Judas guardaba silencio. Al fin, Juan, con profunda angustia, preguntó: “Señor, ¿quién es?” Y Jesús contestó: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me ha de entregar. A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.” Los discípulos se habían escrutado mutuamente los rostros al preguntar: “¿Soy yo, Señor?” Y ahora el silencio de Judas atraía todos los ojos hacia él. En medio de la confusión de preguntas y expresiones de asombro, Judas no había oído las palabras de Jesús en respuesta a la pregunta de Juan. Pero ahora, para escapar al escrutinio de los discípulos, preguntó como ellos: “¿Soy yo, Maestro?” Jesús replicó solemnemente: “Tú lo has dicho.” {DTG 610.2; DA.654.2}
Sorprendido y confundido al ver expuesto su propósito, Judas se levantó apresuradamente para salir del aposento. “Entonces Jesús le dice: Lo que haces, hazlo más presto…. Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió: y era ya noche.” Era verdaderamente noche para el traidor cuando, apartándose de Cristo, penetró en las tinieblas de afuera. {DTG 611.1; DA.654.3}
Hasta que hubo dado este paso, Judas no había traspasado la posibilidad de arrepentirse. Pero cuando abandonó la presencia de su Señor y de sus condiscípulos, había hecho la decisión final. Había cruzado el límite. {DTG 611.2; DA.654.4}
Admirable había sido la longanimidad de Jesús en su trato con esta alma tentada. Nada que pudiera hacerse para salvar a Judas se había dejado de lado. Después que se hubo comprometido dos veces a entregar a su Señor, Jesús le dió todavía oportunidad de arrepentirse. Leyendo el propósito secreto del corazón del traidor, Cristo dió a Judas la evidencia final y convincente de su divinidad. Esto fue para el falso discípulo el último llamamiento al arrepentimiento. El corazón divino humano de Cristo no escatimó súplica alguna que pudiera hacer. Las olas de la misericordia, rechazadas por el orgullo obstinado, volvían en mayor reflujo de amor subyugador. Pero, aunque sorprendido y alarmado al ver descubierta su culpabilidad, Judas se hizo tan sólo más resuelto en ella. Desde la cena sacramental, salió para completar la traición. {DTG 611.3; DA.655.1}
Al pronunciar el ay sobre Judas, Cristo tenía también un propósito de misericordia para con sus discípulos. Les dió así la evidencia culminante de su carácter de Mesías. “Os lo digo antes que se haga —dijo—, para que cuando se hiciere, creáis que yo soy.” Si Jesús hubiese guardado silencio, en aparente ignorancia de lo que iba a sobrevenirle, los discípulos podrían haber pensado que su Maestro no tenía previsión divina, y que había sido sorprendido y entregado en las manos de la turba homicida. Un año antes, Jesús había dicho a los discípulos que había escogido a doce, y que uno de ellos era diablo. Ahora las palabras que había dirigido a Judas demostraban que su Maestro conocía plenamente su traición e iban a fortalecer la fe de los discípulos fieles durante su humillación. Y cuando Judas hubiese llegado a su horrendo fin, recordarían el ay pronunciado por Jesús sobre el traidor. {DTG 611.4; DA.655.2}
El Salvador tenía otro propósito aún. No había privado de su ministerio a aquel que sabía era el traidor. Los discípulos no comprendieron sus palabras cuando dijo, mientras les lavaba los pies: “No estáis limpios todos,” ni tampoco cuando declaró en la mesa: “El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.” (Juan 13:11,18) Pero más tarde, cuando su significado quedó aclarado, vieron allí pruebas de la paciencia y misericordia de Dios hacia el que más gravemente pecara. {DTG 612.1; DA.655.3}
Aunque Jesús conocía a Judas desde el principio, le lavó los pies. Y el traidor tuvo ocasión de unirse con Cristo en la participación del sacramento. Un Salvador longánime ofreció al pecador todo incentivo para recibirle, para arrepentirse y ser limpiado de la contaminación del pecado. Este ejemplo es para nosotros. Cuando suponemos que alguno está en error y pecado, no debemos separarnos de él. No debemos dejarle presa de la tentación por algún apartamiento negligente, ni impulsarle al terreno de batalla de Satanás. Tal no es el método de Cristo. Porque los discípulos estaban sujetos a yerros y defectos, Cristo lavó sus pies, y todos menos uno, de los doce, fueron traídos al arrepentimiento. {DTG 612.2; DA.655.4}
El ejemplo de Cristo prohíbe la exclusividad en la cena del Señor. Es verdad que el pecado abierto excluye a los culpables. Esto lo enseña claramente el Espíritu Santo. (1 Corintios 5:11) Pero, fuera de esto, nadie ha de pronunciar juicio. Dios no ha dejado a los hombres el decir quiénes se han de presentar en estas ocasiones. Porque ¿quién puede leer el corazón? ¿Quién puede distinguir la cizaña del trigo? “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa.” Porque “cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.” “El que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.” (1 Corintios 11:28, 27, 29) {DTG 612.3; DA.656.1}
Cuando los creyentes se congregan para celebrar los ritos, están presentes mensajeros invisibles para los ojos humanos. Puede haber un Judas en el grupo, y en tal caso hay allí mensajeros del príncipe de las tinieblas, porque ellos acompañan a todos los que se niegan a ser dirigidos por el Espíritu Santo. Los ángeles celestiales están también presentes. Estos visitantes invisibles están presentes en toda ocasión tal. Pueden entrar en el grupo personas que no son de todo corazón siervos de la verdad y la santidad, pero que desean tomar parte en el rito. No debe prohibírseles. Hay testigos que estuvieron presentes cuando Jesús lavó los pies de los discípulos y de Judas. Hay ojos más que humanos que contemplan la escena. {DTG 612.4; DA.656.2}
Por el Espíritu Santo, Cristo está allí para poner el sello a su propio rito. Está allí para convencer y enternecer el corazón. Ni una mirada, ni un pensamiento de contrición escapa a su atención. El aguarda al arrepentido y contrito de corazón. Todas las cosas están listas para la recepción de aquella alma. El que lavó los pies de Judas anhela lavar de cada corazón la mancha del pecado. {DTG 613.1; DA.656.3}
Nadie debe excluirse de la comunión porque esté presente alguna persona indigna. Cada discípulo está llamado a participar públicamente de ella y dar así testimonio de que acepta a Cristo como Salvador personal. Es en estas ocasiones designadas por él mismo cuando Cristo se encuentra con los suyos y los fortalece por su presencia. Corazones y manos indignos pueden administrar el rito; sin embargo, Cristo está allí para ministrar a sus hijos. Todos los que vienen con su fe fija en él serán grandemente bendecidos. Todos los que descuidan estos momentos de privilegio divino sufrirán una pérdida. Acerca de ellos se puede decir con acierto: “No estáis limpios todos.” {DTG 613.2; DA.656.4}
Al participar con sus discípulos del pan y del vino, Cristo se comprometió como su Redentor. Les confió el nuevo pacto, por medio del cual todos los que le reciben llegan a ser hijos de Dios, coherederos con Cristo. Por este pacto, venía a ser suya toda bendición que el cielo podía conceder para esta vida y la venidera. Este pacto había de ser ratificado por la sangre de Cristo. La administración del sacramento había de recordar a los discípulos el sacrificio infinito hecho por cada uno de ellos como parte del gran conjunto de la humanidad caída. {DTG 613.3; DA.656.5}
Pero el servicio de la comunión no había de ser una ocasión de tristeza. Tal no era su propósito. Mientras los discípulos del Señor se reúnen alrededor de su mesa, no han de recordar y lamentar sus faltas. No han de espaciarse en su experiencia religiosa pasada, haya sido ésta elevadora o deprimente. No han de recordar las divergencias existentes entre ellos y sus hermanos. El rito preparatorio ha abarcado todo esto. El examen propio, la confesión del pecado, la reconciliación de las divergencias, todo esto se ha hecho. Ahora han venido para encontrarse con Cristo. No han de permanecer en la sombra de la cruz, sino en su luz salvadora. Han de abrir el alma a los brillantes rayos del Sol de justicia. Con corazones purificados por la preciosísima sangre de Cristo, en plena conciencia de su presencia, aunque invisible, han de oír sus palabras: “La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy.” (Juan 14:27) {DTG 613.4; DA.659.1}
Nuestro Señor dice: Bajo la convicción del pecado, recordad que yo morí por vosotros. Cuando seáis oprimidos, perseguidos y afligidos por mi causa y la del Evangelio, recordad mi amor, el cual fue tan grande que dí mi vida por vosotros. Cuando vuestros deberes parezcan austeros y severos, y vuestras cargas demasiado pesadas, recordad que por vuestra causa soporté la cruz, menospreciando la vergüenza. Cuando vuestro corazón se atemoriza ante la penosa prueba, recordad que vuestro Redentor vive para interceder por vosotros. {DTG 614.1; DA.659.2}
El rito de la comunión señala la segunda venida de Cristo. Estaba destinado a mantener esta esperanza viva en la mente de los discípulos. En cualquier oportunidad en que se reuniesen para conmemorar su muerte, relataban cómo él “tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” En su tribulación, hallaban consuelo en la esperanza del regreso de su Señor. Les era indeciblemente precioso el pensamiento: “Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.” 1 Corintios 11:26. {DTG 614.2; DA.659.3}
Estas son las cosas que nunca hemos de olvidar. El amor de Jesús, con su poder constrictivo, ha de mantenerse fresco en nuestra memoria. Cristo instituyó este rito para que hablase a nuestros sentidos del amor de Dios expresado en nuestro favor. No puede haber unión entre nuestras almas y Dios excepto por Cristo. La unión y el amor entre hermanos deben ser cimentados y hechos eternos por el amor de Jesús. Y nada menos que la muerte de Cristo podía hacer eficaz para nosotros este amor.
Es únicamente por causa de su muerte por lo que nosotros podemos considerar con gozo su segunda venida. Su sacrificio es el centro de nuestra esperanza. En él debemos fijar nuestra fe. {DTG 614.3; DA.660.1}
Demasiado a menudo los ritos que señalan la humillación y los padecimientos de nuestro Señor son considerados como una forma. Fueron instituidos con un propósito. Nuestros sentidos necesitan ser vivificados para comprender el misterio de la piedad. Es patrimonio de todos comprender mucho mejor de lo que los comprendemos los sufrimientos expiatorios de Cristo. “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto,” así el Hijo de Dios fué levantado, “para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:14, 15. Debemos mirar la cruz del Calvario, que sostiene a su Salvador moribundo. Nuestros intereses eternos exigen que manifestemos fe en Cristo. {DTG 615.1; DA.660.2}
Nuestro Salvador dijo: “Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. … Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.” Juan 6:53-55. Esto es verdad acerca de nuestra naturaleza física. A la muerte de Cristo debemos aun esta vida terrenal. El pan que comemos ha sido comprado por su cuerpo quebrantado. El agua que bebemos ha sido comprada por su sangre derramada. Nadie, santo, o pecador, come su alimento diario sin ser nutrido por el cuerpo y la sangre de Cristo. La cruz del Calvario está estampada en cada pan. Está reflejada en cada manantial. Todo esto enseñó Cristo al designar los emblemas de su gran sacrificio. La luz que resplandece del rito de la comunión realizado en el aposento alto hace sagradas las provisiones de nuestra vida diaria. La despensa familiar viene a ser como la mesa del Señor, y cada comida un sacramento. {DTG 615.2; DA.660.3}
¡Y cuánto más ciertas son las palabras de Cristo en cuanto a nuestra naturaleza espiritual! El declara: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna.” Es recibiendo la vida derramada por nosotros en la cruz del Calvario como podemos vivir la vida santa. Y esta vida la recibimos recibiendo su Palabra, haciendo aquellas cosas que él ordenó. Así llegamos a ser uno con él. “El que come mi carne —dice él —, y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.” Juan 6:54, 56, 57. Este pasaje se aplica en un sentido especial a la santa comunión. Mientras la fe contempla el gran sacrificio de nuestro Señor, el alma asimila la vida espiritual de Cristo. Y esa alma recibirá fuerza espiritual de cada comunión. El rito forma un eslabón viviente por el cual el creyente está ligado con Cristo, y así con el Padre. En un sentido especial, forma un vínculo entre Dios y los seres humanos que dependen de él. {DTG 615.3; DA.660.4}
Al recibir el pan y el vino que simbolizan el cuerpo quebrantado de Cristo y su sangre derramada, nos unimos imaginariamente a la escena de comunión del aposento alto. Parecemos pasar por el huerto consagrado por la agonía de Aquel que llevó los pecados del mundo. Presenciamos la lucha por la cual se obtuvo nuestra reconciliación con Dios. El Cristo crucificado es levantado entre nosotros. {DTG 616.1; DA.661.1}
Contemplando al Redentor crucificado, comprendemos más plenamente la magnitud y el significado del sacrificio hecho por la Majestad del cielo. El plan de salvación queda glorificado delante de nosotros, y el pensamiento del Calvario despierta emociones vivas y sagradas en nuestro corazón. Habrá alabanza a Dios y al Cordero en nuestro corazón y en nuestros labios; porque el orgullo y la adoración del yo no pueden florecer en el alma que mantiene frescas en su memoria las escenas del Calvario. {DTG 616.2; DA.661.2}
Los pensamientos del que contempla el amor sin par del Salvador, se elevarán, su corazón se purificará, su carácter se transformará. Saldrá a ser una luz para el mundo, a reflejar en cierto grado ese misterioso amor. Cuanto más contemplemos la cruz de Cristo, más plenamente adoptaremos el lenguaje del apóstol cuando dijo: “Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.” Gálatas 6:14. {DTG 616.3; DA.661.3}
Testimonio: 24-06-2018
Amados, junio 24, 2018. Estaba yo meditando en muchas cosas. Muchas cosas que el Señor me ha dicho, que me ha mostrado, muchas interrogantes de muchas personas, muchas cosas que están pasando a nivel mundial. En fin, estaba extasiada en todas estas cosas y rogándole al Señor, realmente, pidiéndole al Señor de todo corazón, por su pueblo. [Para] que cuide [a] su pueblo en la ancha faz de la tierra, [los] que están saliendo a las montañas, que están queriendo hacer la voluntad de Dios y que el enemigo está, de una manera u otra, ensañado con ellos para que no puedan lograr el objetivo que Dios quiere para cada uno de nosotros. {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p1}
Entonces, en ese momento, mientras estaba yo en todo esto, vino palabra de Dios a mí diciendo de esta manera: He aquí hablo al guía mayor de mi rebaño: lo has saqueado y te has llenado en tus manjares con su grosura, y en huesos y despojos le has dejado. No hay ninguno que guíes que no disfrute de tus grosuras y tus deleites. Ahora pues, ¿qué dirás, que es el inminente postrer día? Y, ¿de dónde te vendrá la misericordia si has usurpado mi lugar, en mi rebaño, y de tus deleites no te privaste, aunque veías la aflicción del rebaño? He aquí, Yo tomo el control de mi verdadero rebaño y a ninguna de ellas perderé, ni se descarrilará ninguna. La levadura de vuestro corazón minó vuestra mente y no hubo discernimiento entre lo santo y lo común. Fuego extraño entró en vuestras manos, fuego que Yo no conozco; y con él estáis mancillando mi rebaño”. {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p2}
“Hoy, (de) los que te siguen, [son] con envidias, calumnias, desagradecidos, sin afecto natural, pues estos están picados por la serpiente antigua. Sabed, pues, que Yo Jehová no cambio, y a cada uno daré su justo precio. ¡Apartaos de la inmundicia! Y acercaos a Mí con un corazón recto y humillado. Alzad manos limpias hacia Mí; buscadme mientras pueda ser hallado. ¿No veis cómo el mundo gime y convulsa a mi postrer llegada? ¿Acaso otros te dirán: “aún no es el tiempo señalado y la hora aún, ya, de su venida, no es”, y engañarás a tu corazón? Y, ¿traicionarás tu corazón creyendo tal falsedad? No hay generación que haya visto estas cosas que, dentro de sí, no sepa que el tiempo es, ya, casi cumplido. ¿Qué comerás y qué beberás? ¿Acaso vestirás de gala en guerra y dormirás al son de la bocina? Vivo Yo el Eterno, que no pasará mucho sin que el mundo vea al príncipe de pecado hacerse pasar por Dios y muchos, aún de los que me conocen, le adorarán pues amaron sus deleites más que a Mí. Pronto, mi pueblo estará listo y a una proclamarán el mensaje final. Y, cuando veas esto, tú que duermes, ¿tendrás tiempo de despertar? Vestíos de luto porque día grande y presuroso es el día de Jehová y pronto está, a las puertas. La tierra se estremece y gime, el mar brama y los cielos lo denuncian. ¿Acaso será que todos reconocen mi proximidad menos los seres pensantes? {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p3}
¡Ay del que busca excusa para seguir sus propios caminos y se burla del que, humildemente, me busca! Pues allí será el lloro y el crujir de dientes. Ten, en sobremanera, vergüenza de tu condición y arrepiéntete pues, si no, vendré contra ti y serás estopa en medio del sequedal”. {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p4}
“¡Jóvenes insensatos, que vais tras la vanidad del mundo! ¿no sabéis que el Santo de Israel pesa vuestros corazones? ¿A dónde escaparéis en el día de aflicción? ¿y qué ídolo vuestro será [vuestro] defensor?” {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p5}
“¡Mujeres insensatas, que vivís la vida sin desear al Amado de los amados!”
“¡Hombres, vivís deseando el fuego de la perdición y pensáis que este no os llegará! ¿Acaso seguir el consejo juvenil, y sus deseos, será vuestra escapatoria? ¿acaso estrechar los pechos adúlteros te ayudará? ¡Miserables sois con miseria vuestra, pues habéis elegido el camino de la perdición! Y, ¿quién te seguirá? El falto de entendimiento”, contestó, “y apartado de la verdad”. {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p6}
“Vendiste la verdad por precio; y, ¿de qué te servirá? ¿de qué te servirá perder la verdad por precio? ¿acaso a Judas le sirvió? ¿acaso a Ananías y a Safira les sirvió? He aquí Yo pongo ante ti la balanza y mido tu camino, ¿qué, pues, veré?” {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p7}
“El hombre insensato paga votos por su salvación más el justo descansa en Dios, su Dios, confiado. ‘Porque caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra más a ti no llegarán’, ‘más no así con los malos que los arrebata el viento, por tanto, no se levantarán los malos en el día del juicio’. Dices en tu corazón: ‘no veré mal sino bien’. Más, he aquí, Yo salgo a ti con escarnio por cuanto has puesto a un lado al Santo de Israel”. {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p8}
Terminó de decir estas palabras, amados, y me dijo: “Oseas 4:6-10”. Quiera Dios, quiera Dios, y es mi ruego y oración, que cada uno de nosotros escuchemos la voz de Dios antes de que sea demasiado tarde para todos. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 24-06-2018, es.p9}
Oseas 4:6-10
6 Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Porque tú desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
7 Conforme a su grandeza así pecaron contra mí; [por tanto], cambiaré su honra en afrenta.
8 Comen del pecado de mi pueblo, y en su maldad levantan su alma.
9 Tal será el pueblo como el sacerdote: y visitaré sobre él sus caminos, y le pagaré conforme a sus obras.
10 Y comerán, mas no se saciarán; fornicarán, mas no se aumentarán; porque dejaron de escuchar a Jehová.
Testimonio: 14-09-2018
Amados, hoy septiembre 14 de 2018, a las 5:45 de la mañana, el Señor me despertó con estas palabras: urge que mi verdadero pueblo, aquellos que me buscan en espíritu y verdad, internalicen y apliquen esto”. Y luego me dijo: “haced esto y viviréis”. Me dijo: “Mateo capítulo 5, Mateo capítulo 6 y Mateo capítulo 7”. {Daisy Escalante: 14-09-2018, es.p1}
Hoy que es el día, amados, en que Dios ha llamado a su pueblo en la ancha faz de la tierra a ayunar y a orar, a humillarnos delante de Él, pedir su perdón, su protección, sus cuidados, y, sobre todo, su aceptación. Leamos estos capítulos con espíritu de humillación delante de Dios para que podamos internalizar esto y lo podamos aplicar —por su poder, por su gracia—, en nuestras vidas. {Daisy Escalante: 14-09-2018, es.p2}
Acá, en estos momentos, estamos recibiendo las aguas y los vientos del huracán o tormenta, que bajó a tormenta, que está pasando por debajo, por el sur de la isla de Puerto Rico. Ya estamos, en muchos sectores, sin luz. Con unas ráfagas y unos vientos fuertes. Así que, aunque se ha vuelto depresión tropical, Isaac, pues, no deja de traer ya mayores resultados a una isla que está frágil en muchos aspectos. Pero sigamos orando y confiando en nuestro Dios. Hagamos lo que Dios quiere que nosotros hagamos. No importa en el lugar donde estemos, allí podemos abrir nuestra Biblia, su Palabra, el Espíritu de la Profecía, cantar alabanzas al Señor, humillarnos delante de Dios y, por su gracia y por su misericordia, llegar al trono de la gloria para que, así, podamos ser aceptados en Él, perdonados por Él, y salvados por Él. Es mi ruego y oración que en este día cada uno de nosotros estemos en ese pensar, en ese sentir, en este actuar, para que así podamos ser un pueblo unido, aunque separados por las distancias, pero unidos en Cristo Jesús en este día. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 14-09-2018, es.p3}
Mateo 5
1 Y viendo las multitudes, subió al monte; y sentándose, sus discípulos vinieron a Él.
2 Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
3 Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los que lloran; porque ellos serán consolados.
5 Bienaventurados los mansos; porque ellos heredarán la tierra.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
12 Regocijaos y alegraos; porque vuestro galardón es grande en el cielo; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y ser hollada por los hombres.
14 Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende un candil y se pone debajo del almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo.
17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
18 Porque de cierto os digo [que] hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo sea cumplido.
19 De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que [los] hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
21 Oísteis que fue dicho por los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare estará expuesto a juicio.
22 Mas yo os digo que cualquiera que sin razón se enojare contra su hermano, estará en peligro del juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará en peligro del concilio; y cualquiera que le dijere: Fatuo, estará expuesto al infierno de fuego.
23 Por tanto, si trajeres tu ofrenda al altar, y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra ti;
24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
25 Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, mientras estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en la cárcel.
26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
27 Oísteis que fue dicho por los antiguos: No cometerás adulterio.
28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea lanzado al infierno.
30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que uno de tus miembros se pierda, y no que todo tu cuerpo sea lanzado al infierno.
31 También fue dicho: Cualquiera que repudiare a su esposa, déle carta de divorcio.
32 Pero yo os digo que cualquiera que repudiare a su esposa, salvo por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la divorciada, comete adulterio.
33 Además, oísteis que fue dicho por los antiguos: No perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos.
34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.
37 Mas sea vuestro hablar: Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
39 Pero yo os digo: No resistáis el mal; antes a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
40 y a cualquiera que te demande ante la ley y tome tu túnica, déjale tomar también la capa;
41 y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos.
42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en el cielo; porque Él hace que su sol salga sobre malos y buenos; y envía lluvia sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también así los publicanos?
47 Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los publicanos?
48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto.
Mateo 6
1 Mirad que no hagáis vuestras limosnas delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tenéis recompensa de vuestro Padre que está en el cielo.
2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados de los hombres; de cierto os digo: [Ya] tienen su recompensa.
3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha.
4 Que tu limosna sea en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto, Él te recompensará en público.
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres. De cierto os digo: [Ya] tienen su recompensa.
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu alcoba, y cerrada tu puerta ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.
7 Y cuando ores, no uses vanas repeticiones, como hacen los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
8 No seáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, [así] en la tierra como en el cielo.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre. Amén.
14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros.
15 Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
16 Y cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan. De cierto os digo que [ya] tienen su recompensa.
17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro;
18 para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan.
20 Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla, ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo estará lleno de luz.
23 Mas si tu ojo fuere maligno, todo tu cuerpo estará en oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuánto más lo [serán] las mismas tinieblas?
24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno, y amará al otro; o apreciará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo [más] que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?
27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
30 Y si a la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no [hará] mucho más por vosotros, hombres de poca fe?
31 Por tanto, no os afanéis, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; mas vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el mañana, que el mañana traerá su afán. Bástele al día su propio mal.
Mateo 7
1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os volverán a medir.
3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, pero no consideras la viga que está en tu propio ojo?
4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí [hay] una viga en tu propio ojo?
5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, entonces mirarás claramente para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6 No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿Y qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10 ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente?
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en el cielo dará buenas cosas a los que le pidan?
12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres os hagan, así también haced vosotros a ellos; porque esto es la ley y los profetas.
13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha [es] la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición y muchos son los que entran por ella.
14 Porque estrecha [es] la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así todo buen árbol da buenos frutos, mas el árbol malo da malos frutos.
18 El árbol bueno no puede dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.
24 Cualquiera, pues, que oye estas mis palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
25 Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
26 Y todo el que oye estas mis palabras y no las hace, será comparado al hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó; y fue grande su ruina.
28 Y fue que, cuando Jesús hubo acabado estas palabras, la gente se maravillaba de su doctrina;
29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Testimonio: 03-12-2018
Amados, diciembre 3, 2018. En sueños yo fui llevada a un lugar de reunión donde se estaban haciendo los preparativos para la Cena del Señor. Vi que todo se hacía a gran prisa y sin nada de dedicación. Mi acompañante me dijo: pasemos a la cocina”. Entonces, yo vi allí, en ella, una dama que estaba preparando la mezcla con muchas cosas que no eran representativas del cuerpo de Cristo, y cortó pedazos viejos de ropa y los incorporó en la masa. Entonces, en ese momento, fui donde ella y le dije que esto no puede ser así, que eso no simbolizaba el cuerpo de Cristo magullado por nosotros. [Que] no puede tener esta composición. Más ella no hizo caso, y lo llevó al horno. En ese momento, la masa, en el horno, olía muy mal, era como si en una hoguera estuvieran quemando desperdicios, así era el olor de aquella masa. {Daisy Escalante: 03-12-2018, es.p1}
Entonces, en ese momento se me dijo: “vamos”. Fui llevada entonces a un lugar grande, una sala, y ahí vi los que estaban esperando para celebrar la Cena del Señor. Estos que estaban allí, los vi con unas copas en sus manos, tomando un frasco con jugo de uva. Y, cuando les veía tomar, ellos se reían. Luego se cogían su barriga y comenzaban a vomitar sangre. Yo me asusté mucho y pregunté: “¿qué les pasa?” Entonces se me dijo: “estos son culpables de sangre inocente”. Entonces los vi otra vez, se me indicó que eran líderes, que por puestos y por remuneración no daban el toque certero, y los emblemas de la cena del Señor en ellos les condenaba cada vez más. En este momento que estaba aterrorizada por esto que estaba viendo, porque ellos seguían agarrando su barriga y vomitando sangre por la boca, ¡salía sangre por su boca! {Daisy Escalante: 03-12-2018, es.p2}
En ese momento, mientras seguía contemplando esto, fui llevada a otro lugar. Allí vi cómo se preparaban para la Cena del Señor. Estaban todos allí, las personas, preparándose para este momento, más ellos no veían la importancia del lavamiento de los pies. Yo vi cómo comenzaron con la repartición del pan y el vino, que era el jugo de uva sin fermentar, y no hicieron el rito de humildad, el lavamiento de los pies. Entonces yo dije: ¿qué es esto? Y me dijo mi acompañante: “estas prácticas no son las dadas por Dios, son abominación ante Él”. Entonces en ese momento yo corrí a decirles que buscaran las vasijas para proceder al rito de humildad, pero se rieron de mis ruegos. Fui yo misma a buscarlos y los encontré, estaban desordenados, enfangados y escondidos en diferentes lugares, aún algunos de ellos hasta enterrados un poco en la tierra; así que las traje, las comencé a lavar, más yo no lograba lavarlas completamente, no lograba ponerlas totalmente limpias, entonces dije: “¡oh Señor, no las puedo limpiar! ¿cómo las usarán?” Entonces mi acompañante me dijo: “ellos deben coger cada uno, una (vasija) y orar para que estas se limpien. Entonces yo corrí donde ellos, con las vasijas, y se las entregué uno por uno, más ellos riéndose las escupían y las tiraban tras ellos, ¡fue terrible, amados, aquella escena! Yo les exhortaba, pero ellos no hacían caso, yo me sentía casi desmayar, más ellos no les importaba. Entonces en eso mi acompañante me dijo: “una cena del Señor sin el rito de humildad es cultura romana, y esto es abominación ante un Dios tan santo”. {Daisy Escalante: 03-12-2018, es.p3}
En ese momento, hermanos, ahí desperté. Rogándole al Señor que cada uno de nosotros podamos seguir las instrucciones como Dios las ha dejado, y no nos customicemos o nos moldeemos a costumbres de hombres, a costumbres paganas. Que sea Dios el que nos dirija y el que nos guíe en todo momento. Que el Señor les bendiga. {Daisy Escalante: 03-12-2018, es.p4}
Testimonio: 29-06-2019
Amados, 29 de junio 2019. Se me dejó saber que debemos, ahora, aguantar las pruebas y penurias como vengan, agarrados de la mano de nuestro Redentor y Salvador, pues esto nos preparará en lo sumo para lo que está por venir. Se me dejó muy claramente dicho que no importa dónde estemos, la persecución llegará y todos seremos probados en gran magnitud, más ésta no sobrepasará lo que podamos soportar. Dijo mi acompañante: “el testimonio directo de la verdad producirá esto, y por eso, ¿callará el pueblo?” Vi un pueblo que no quería pasar trabajo, que aún para obtener un lavamanos y ponerlo en su casa, debía ser de su agrado porque, si no, lo rechazaban. Dijo entonces mi acompañante: “todo el que se mueva por gustos y preferencias, se salta los obstáculos que lo pudieron haber preparado para la prueba final, éstos serán hallados faltos”. {Daisy Escalante: 29-06-2019 , es.p1}
Fui llevada entonces a un lugar donde había muchos que pedían saber de la Palabra de Dios, allí se comenzó a desplegar la Palabra, no como ellos acostumbraban a desplegarla. Dijo mi acompañante: “lee e interpreta”. Yo comencé a leer, y ante mis ojos aparecieron unas verdades que antes, aunque las había leído, eran como inentendibles para mí. Y comencé a escuchar una voz que me las explicaba, y yo repetía aquella explicación. Pero, mientras yo lo hacía, varios se levantaban y caminaban fuera de aquel lugar, ellos estaban disgustados por lo directo del mensaje. Yo les exhortaba a que se quedaran, pero ellos no desistieron, así que yo seguí leyendo y explicando. Y observé a uno de ellos regresar, este llegó con otras personas. Escucharon, allí, un rato. Yo acabé y ellos me llamaron para hablar. Entonces, la persona que regresó, me invitó a conversar a su casa. Fui. Al llegar allí con ellos, cuando llegué a su casa, fui agarrada por otras personas que estaban allí, y fui llevada a un grande tráiler donde me entraron ahí y abrieron unas llaves de gas, y procedieron a cerrar la puerta de este tráiler conmigo adentro. Yo veía la puerta cómo iban cerrándola y, en ese momento, escuché una voz que me dijo: “salta del tráiler”. Entonces corrí hasta la puerta doble, que ya, casi, estaba cerrada, y no sé cómo mi cuerpo pasó, pero fue como una gelatina que se escurrió por aquella cavidad aún abierta, y yo pude salir. {Daisy Escalante: 29-06-2019 , es.p2}
Se me ordenó caminar campo adentro. Podía ver, desde allí a lo lejos, cómo una turba enfurecida esperaba la señal para arremeter contra aquellos que guardaban fielmente los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Estos llamados “acérrimos enemigos del estado”, estaban fichados, según ellos, para destrucción. Entonces dijo mi acompañante: “observa”. Mis ojos se abrieron y pude ver en aquellos grupos de las montañas, ángeles excelsos en gloria que rodeaban los pequeños grupos. Estos, sólo se regían por un Escrito Está y sólo eso. Luego observé a los que encabezaban la turba airada, y vi que los que los encabezaban habían sido de los que formaron parte de aquellos grupos alguna vez y no se quisieron soltar del mundo. {Daisy Escalante: 29-06-2019 , es.p3}
La escena, amados, cambió y fui llevada a muchos lugares en el mundo donde mi vista podía observar los cientos de grupos que obedecieron a Dios, que ya estaban en las montañas pasando grandes pruebas necesarias para moldear sus caracteres. Dijo mi acompañante: “de esto se trata, del carácter. Ninguno que piense que lo que les ha tocado, escogido por el cielo para vosotros, no es necesario para salvación, está equivocado. Porque aún al Hijo del Hombre le fue escogido lugar preparatorio para la misión de salvar al mundo. Todo el que no esté conforme y murmure, luego de entender esto, será removido, porque grandes y últimos preparatorios [se] están haciendo, de carácter celestial”. {Daisy Escalante: 29-06-2019 , es.p4}
Entonces siguió diciendo: “el que tema salvar su vida la perderá y el que no le preocupe su vida ese será salvo. ¿Acaso teme el roble la sequía y se mueve de sus asientos al verla venir? Aunque ésta llegue, éste permanecerá anclado porque ha fijado sus raíces en la roca y en torrentes de aguas vivas. ¿Acaso teme el gorrión la escasez de alimento y la falta de agua? Éste se levanta confiado en que cada día comerá y así, diariamente, el cielo le provee. Procurad sembrar la buena semilla, regadla, porque ésta crecerá y le será dado al ciento por uno, y su cementera nunca pasará, porque el cielo está listo para dar abundantes dádivas a todo aquel que con esmero y ahínco ha sido leal a su labor. No duerman como los demás, velen y sean sobrios, redimiendo el tiempo en todo momento. Todo momento desperdiciado ahora será irremediablemente no recuperado, y vuestras almas correrán peligro. Quitad vuestros ojos de la vanidad mundanal, y a la conveniencia propia arrancadla de vuestras vidas. ¿Acaso no sabéis que el cielo es esfuerzo y abnegación? Nadie, nadie que desee vivir hoy cómodamente llegará, porque aún el hijo del hombre sufrió penurias, y su vida de trabajo fue su preparación para el ministerio de la salvación. ¿O no entendéis que con el árbol verde hicieron así y, ¿cómo serán con las ramas secas? ¿Acaso meditáis en esto? ¿Acaso pide el canario su ración por adelantado y se sienta a esperar por ella? La comodidad y el ocio, el tiempo perdido, es robo ante Dios, pues por esto muchos perderán su alma. Disciplinaos en entendimiento y labor, no deis rienda suelta a vuestra lengua en queja, murmuración y descontento. Recibid mansedumbre y abnegación por medio del arduo trabajo, y no habléis efímeramente porque, aún esto, es minuciosamente anotado. Pedid a Dios”, siguió diciendo, “que os libre de pensamientos de pecaminosidad pasados y no los exterioricéis para que así sean borrados de vuestras vidas. No traigáis el pecado a vuestros labios, si no vivid en humillación ante Dios para qué éstos sean borrados aún de vuestros pensamientos, pues, entonces, estos son borrados y perdonados en el Libro de la Vida. No os engañéis, Dios no puede ser burlado. Vivid aferrados a la vid y venceréis en su Nombre”. Entonces me dijo: “Efesios 4”. {Daisy Escalante: 29-06-2019 , es.p5}
Amados, palabras fieles y verdaderas de Dios, que comparto con ustedes. Que el Señor me los bendiga y que peleemos la buena batalla de la fe agarrados de la mano de Cristo Jesús. Que el Señor los cuide. {Daisy Escalante: 29-06-2019 , es.p6}
Efesios 4
1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno del llamamiento con que sois llamados;
2 con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportándoos los unos a los otros en amor,
3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
4 Un cuerpo, y un Espíritu, como sois también llamados en una misma esperanza de vuestro llamamiento.
5 Un Señor, una fe, un bautismo,
6 un Dios y Padre de todos, el cual [es] sobre todo, y por todo, y en todos vosotros.
7 Pero a cada uno de nosotros es dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.
9 (Ahora, que Él subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
10 El que descendió, es el mismo que también subió sobre todos los cielos para llenar todas las cosas.)
11 Y Él mismo dio a unos, apóstoles; y a unos, profetas; y a unos, evangelistas; y a unos, pastores y maestros;
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo;
13 hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.
15 Antes hablando la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas, en Aquél que es la cabeza, [en] Cristo;
16 de quien todo el cuerpo bien ligado entre sí, y unido por lo que cada coyuntura suple, conforme a la eficacia y medida de cada miembro, hace que el cuerpo crezca para la edificación de sí mismo en amor.
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,
18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
19 los cuales habiendo perdido toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para con avidez cometer toda clase de impureza.
20 Pero vosotros no habéis aprendido así a Cristo;
21 si es que le habéis oído, y habéis sido por Él enseñados de cómo la verdad está en Jesús.
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a las concupiscencias engañosas;
23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24 y vestíos del nuevo hombre, que es creado según Dios, en justicia y en santidad verdadera.
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
26 Airaos, pero no pequéis: No se ponga el sol sobre vuestro enojo;
27 ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, haciendo con [sus] manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padeciere necesidad.
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca; sino la que sea buena y sirva para edificación, para que dé gracia a los oyentes.
30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.
31 Toda amargura, y enojo, e ira, y gritería, y maledicencia, y toda malicia, sea quitada de entre vosotros;
32 y sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios en Cristo os perdonó.
Testimonio: 20-09-2019
Amados, septiembre 20 del 2019. El Señor me dijo, a eso de las 5:30 de la tarde: “abre la biblioteca electrónica de Elena G de White. Busca las matutinas. No mires. Dale a una y lee lo que allí te mostraré”. Así hice, busqué la biblioteca electrónica y, cuando estaba en las matutinas, me di cuenta que ahí estaban todas. Cerré mis ojos. Piqué, toqué una de ellas y, cuando comencé a leer, allí estaba la historia de Esdras. Ese día era septiembre, 10. Y comencé a leer. ¡Qué maravilloso fue aquello de la matutina Conflicto y Valor! (que luego de leer fue que me di cuenta, al dar para atrás, en qué matutina estaba). Y, en ese momento, escuché las palabras del Señor que me dijo: “ahí está la verdadera clave para la transformación. Los entendidos entenderán”. {Daisy Escalante: 20-09-2019 , es.p1}
Dejo esto con ustedes, hermanos. ¡Es maravilloso cuando nos estamos acercando a las horas sagradas del Señor, porque vemos que, aunque en toda la semana el Señor y el cielo, todos ellos están muy activos en pro de la salvación del ser humano, acercándose las horas sagradas y en las horas sagradas vemos la gran bendición del Señor para cada uno de nosotros! Y, como dijo el Señor: Él está educando un pueblo, Él está educando un retoño. Y cada uno de nosotros debiera aprender, en este día sagrado, las palabras fieles y verdaderas del Señor. Espero que esto sea una bendición para ustedes, al igual que ha sido para todos nosotros. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 20-09-2019 , es.p2}
Esdras, estudiante y maestro, 10 de septiembre
Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla. Esdras 7:10. CV 259.1
Nacido entre los descendientes de Aarón, Esdras recibió preparación sacerdotal. Se familiarizó, además, con los escritos de los magos, astrólogos y sabios del reino medo-persa. Pero no estaba satisfecho con su condición espiritual. Anhelaba estar en completa armonía con Dios; deseaba tener sabiduría para cumplir la voluntad divina… {Daisy Escalante: 20-09-2019 , es.p3}
Esto le indujo a estudiar diligentemente la historia del pueblo de Dios, según estaba registrada en los escritos de los profetas y reyes. Escudriñó los libros históricos y poéticos de la Biblia, para aprender por qué había permitido el Señor que Jerusalén fuese destruida y su pueblo llevado cautivo a tierra pagana… CV 259.2 {Daisy Escalante: 20-09-2019 , es.p4}
Estudió las instrucciones dadas en el monte Sinaí y durante el largo plazo de las peregrinaciones por el desierto. A medida que aprendía cada vez más acerca de cómo Dios había obrado con sus hijos, y comprendía mejor el carácter sagrado de la ley dada en el Sinaí, Esdras sentía que se le conmovía el corazón. Experimentó una conversión nueva y cabal, y resolvió dominar los anales de la historia sagrada, con el fin de utilizar este conocimiento para beneficiar e ilustrar a su pueblo. CV 259.3 {Daisy Escalante: 20-09-2019 , es.p5}
Esdras procuró preparar su corazón para la obra que, según creía, le aguardaba. Buscaba fervientemente a Dios, a fin de ser sabio maestro en Israel. Y mientras aprendía a someter su espíritu y su voluntad al dominio divino, se fueron incorporando a su vida los principios de la santificación verdadera, que en años ulteriores ejercieron una influencia moderadora, no sólo en los jóvenes que procuraban sus instrucciones, sino también en todos los que estaban asociados con él… CV 259.4 {Daisy Escalante: 20-09-2019 , es.p6}
Llegó a ser Esdras un portavoz de Dios que educaba en los principios que rigen el cielo… Mientras estaba cerca de la corte del rey de Medo-Persia como cuando se hallaba en Jerusalén, su obra principal consistió en enseñar. A medida que comunicaba a otros las verdades que aprendía, aumentaba su propia capacidad para el trabajo. Era hombre piadoso y celoso. Fue delante del mundo un testimonio del poder que tiene la verdad bíblica para ennoblecer la vida diaria. La Historia de Profetas y Reyes, 446-448. Ezequiel 42-44 CV 259.5 {Daisy Escalante: 20-09-2019 , es.p7}
Esdras 7:10
10 Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová, y para hacer y enseñar a Israel mandamientos y juicios.
Ezequiel 42
1 Me sacó luego al atrio de afuera hacia el norte, y me llevó a la cámara que [estaba] delante del área reservada que [quedaba] enfrente del edificio, hacia el norte.
2 Por delante de la puerta del norte su longitud [era] de cien codos, y la anchura de cincuenta codos.
3 Frente a los veinte codos que [había] en el atrio de adentro, y enfrente del enlosado que [había] en el atrio exterior, [estaban] las cámaras, las unas enfrente de las otras en tres [pisos].
4 Y delante de las cámaras [había] un corredor de diez codos de ancho hacia adentro, con una vía de un codo; y sus puertas [daban] hacia el norte.
5 Y las cámaras más altas [eran] más estrechas; porque las galerías quitaban de ellas más que de las bajas y de las de en medio del edificio.
6 Porque [estaban] en tres [pisos], y no tenían columnas como las columnas de los atrios: por tanto, eran más estrechas que las de abajo y las del medio desde el suelo.
7 Y el muro que [estaba] afuera enfrente de las cámaras, hacia el atrio exterior enfrente de las cámaras, [tenía] cincuenta codos de largo.
8 Porque la longitud de las cámaras del atrio de afuera [era] de cincuenta codos; y delante de la fachada del templo [había] cien codos.
9 Y debajo de las cámaras [estaba] la entrada al lado oriental, para entrar en él desde el atrio de afuera.
10 A lo largo del muro del atrio, hacia el oriente, enfrente del área reservada, y delante del edificio, [había] cámaras.
11 Y el corredor que [había] delante de ellas [era] semejante al de las cámaras que [estaban] hacia el norte, conforme a su longitud, asimismo su anchura, y todas sus salidas; conforme a sus puertas, y conforme a sus entradas.
12 Y conforme a las puertas de las cámaras que [estaban] hacia el sur, [había] una puerta al comienzo del corredor, del corredor frente al muro hacia el oriente a los que entran.
13 Y me dijo: Las cámaras del norte [y] las del sur, que [están] delante del área reservada, son cámaras santas, en las cuales los sacerdotes que se acercan a Jehová comerán las cosas santísimas; allí pondrán las ofrendas santas, el presente, y la expiación, y el sacrificio por el pecado; porque el lugar [es] santo.
14 Cuando los sacerdotes entren, no saldrán del [lugar] santo al atrio de afuera, sino que allí dejarán sus vestimentas con que ministran, porque [son] santas; y se vestirán otras vestiduras, y así se acercarán a lo que es del pueblo.
15 Y luego que acabó las medidas de la casa de adentro, me sacó por el camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y lo midió todo alrededor.
16 Midió el lado oriental con la caña de medir, quinientas cañas de la caña de medir en derredor.
17 Midió al lado del norte, quinientas cañas de la caña de medir alrededor.
18 Midió al lado del sur, quinientas cañas de la caña de medir.
19 Rodeó al lado del occidente, [y] midió quinientas cañas de la caña de medir.
20 A los cuatro lados lo midió; tenía un muro todo alrededor de quinientas [cañas] de longitud, y quinientas cañas de anchura, para hacer separación entre el santuario y el lugar profano.
Ezequiel 43
1 Luego me llevó a la puerta, a la puerta que mira hacia el oriente;
2 y he aquí la gloria del Dios de Israel, que venía del oriente; y su voz [era] como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria.
3 Y el aspecto de la visión que vi [era] como aquella visión que vi cuando vine para destruir la ciudad; y las visiones [eran] como la visión que vi junto al río de Quebar; y caí sobre mi rostro.
4 Y la gloria de Jehová entró en la casa por la vía de la puerta que daba hacia el oriente.
5 Y me alzó el Espíritu, y me metió en el atrio de adentro; y he aquí que la gloria de Jehová llenó la casa.
6 Y oí [a uno] que me hablaba desde la casa; y el varón estaba junto a mí,
7 y me dijo: Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, y el lugar de las plantas de mis pies, en el cual habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre; y nunca más profanará la casa de Israel mi santo nombre, [ni] ellos ni sus reyes, con sus fornicaciones, ni con los cuerpos muertos de sus reyes en sus lugares altos.
8 Porque al poner ellos su umbral junto a mi umbral, y su poste junto a mi poste, y [sólo] una pared entre ellos y yo, así han contaminado mi santo nombre con las abominaciones que han hecho; por tanto los consumí en mi furor.
9 Ahora, que echen lejos de mí su fornicación, y los cuerpos muertos de sus reyes, y habitaré en medio de ellos para siempre.
10 Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados, y midan el diseño de ella.
11 Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender la forma de la casa, y su diseño, y sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma, y todas sus reglas, y las pongan por obra.
12 Ésta [es] la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, todo su término alrededor [será] santísimo. He aquí que ésta [es] la ley de la casa.
13 Y éstas [son] las medidas del altar por codos ([cada] codo de un codo y un palmo menor). La base, de un codo, y de un codo el ancho; y su remate por su borde alrededor, de un palmo menor. Éste [será] el podio del altar.
14 Y desde la base de [sobre] el suelo hasta el lugar de abajo, dos codos, y la anchura de un codo; y desde el lugar menor hasta el lugar mayor, cuatro codos, y la anchura de un codo.
15 Y el altar, de cuatro codos, y encima del altar, cuatro cuernos.
16 Y el altar tenía doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado a sus cuatro lados.
17 Y el área, de catorce [codos] de longitud y catorce de anchura en sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor; y la base de un codo por todos lados; y sus gradas estaban al oriente.
18 Y me dijo: Hijo de hombre, así dice Jehová el Señor: Éstas [son] las ordenanzas del altar el día en que sea hecho, para ofrecer sobre él holocausto, y para esparcir sobre él sangre.
19 A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc, que se acercan a mí para ministrarme, dice Jehová el Señor, darás un becerro de la vacada para expiación.
20 Y tomarás de su sangre, y pondrás en los cuatro cuernos del altar, y en las cuatro esquinas del descanso, y en el borde alrededor; así lo limpiarás y purificarás.
21 Tomarás luego el becerro de la expiación, y lo quemarás conforme a la ley de la casa, fuera del santuario.
22 Y al segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto, para expiación; y purificarán el altar como [lo] purificaron con el becerro.
23 Cuando acabes de expiar, ofrecerás un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada:
24 Y los ofrecerás delante de Jehová, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos y los ofrecerán en holocausto a Jehová.
25 Por siete días sacrificarán un macho cabrío cada día en expiación; asimismo sacrificarán el becerro de la vacada y un carnero sin defecto del rebaño.
26 Por siete días harán expiación por el altar, y lo limpiarán, y así se consagrarán.
27 Y acabados estos días, del octavo día en adelante, los sacerdotes sacrificarán sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de paz; y me seréis aceptos, dice Jehová el Señor.
Ezequiel 44
1 Y me hizo volver hacia la puerta de afuera del santuario, la cual mira hacia el oriente; y [estaba] cerrada.
2 Y me dijo Jehová: Esta puerta estará cerrada; no se abrirá, ni entrará por ella hombre, porque Jehová Dios de Israel entró por ella; por tanto permanecerá cerrada.
3 [Es] para el príncipe; el príncipe, él se sentará en ella para comer pan delante de Jehová; por el camino del vestíbulo de la puerta entrará, y por el mismo camino saldrá.
4 Y me llevó hacia la puerta del norte por delante de la casa, y miré, y he aquí, la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová; y caí sobre mi rostro.
5 Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, pon tu corazón, y mira con tus ojos, y oye con tus oídos todo lo que yo hablo contigo sobre todas las ordenanzas de la casa de Jehová, y todas sus leyes; y pon tu corazón a las entradas de la casa, y a todas las salidas del santuario.
6 Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: ¡Ya basta de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel!
7 De traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario, y para contaminar mi casa; de ofrecer mi pan, la grosura y la sangre; y de invalidar mi pacto con todas vuestras abominaciones.
8 Y no habéis guardado las ordenanzas de mis cosas santas, sino que habéis puesto [extranjeros como] guardas de mis ordenanzas en mi santuario.
9 Así dice Jehová el Señor: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que [están] entre los hijos de Israel.
10 Y los levitas que se apartaron lejos de mí cuando Israel se descarrió, el cual se alejó de mí, yendo en pos de sus ídolos, llevarán su iniquidad.
11 Y serán ministros en mi santuario, porteros a las puertas de la casa, y sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán delante de ellos para servirles.
12 Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano contra ellos, y llevarán su iniquidad, dice Jehová el Señor.
13 No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas en el [lugar] santísimo; sino que llevarán su vergüenza, y las abominaciones que hicieron.
14 Los pondré, pues, por guardas de las ordenanzas del templo para todo su servicio, y para todo lo que en él hubiere de hacerse.
15 Mas los sacerdotes levitas, hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento de mi santuario, cuando los hijos de Israel se desviaron de mí, ellos se acercarán a mí para ministrarme, y estarán delante de mí para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor.
16 Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.
17 Y será [que] cuando entraren por las puertas del atrio interior, se vestirán de vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos lana, cuando ministraren en las puertas del atrio de adentro y en el templo.
18 Mitras de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino en sus lomos; no se ceñirán nada que los haga sudar.
19 Y cuando salgan al atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se despojarán de sus vestiduras con que ministraron, y las dejarán en las cámaras del santuario, y se vestirán de otras vestimentas; para no santificar al pueblo con sus vestiduras.
20 Y no raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello; sólo se recortarán el pelo de su cabeza.
21 Y ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando haya de entrar en el atrio interior.
22 Ni viuda ni repudiada tomarán por esposa; sino que tomarán vírgenes del linaje de la casa de Israel, o viuda que fuere viuda de sacerdote.
23 Y enseñarán a mi pueblo a [hacer diferencia] entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.
24 Y en el pleito ellos estarán para juzgar; conforme a mis derechos juzgarán; y mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis fiestas solemnes, y santificarán mis sábados.
25 Y a hombre muerto no entrarán para contaminarse; mas por padre, o madre, o hijo, o hija, hermano o hermana que no haya tenido marido, sí podrán contaminarse.
26 Y después de su purificación, le contarán siete días.
27 Y el día que entrare al santuario, al atrio de adentro, para ministrar en el santuario, ofrecerá su expiación, dice Jehová el Señor.
28 Y será a ellos por heredad; Yo seré su heredad; y no les daréis posesión en Israel: Yo soy su posesión.
29 Comerán la ofrenda y la expiación y el sacrificio por el pecado; y toda cosa consagrada en Israel, será de ellos.
30 Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se ofreciere de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; daréis asimismo las primicias de todas vuestras masas al sacerdote, para que haga reposar la bendición en vuestras casas.
31 Ninguna cosa mortecina, ni desgarrada, así de aves como de animales, comerán los sacerdotes.
Testimonio: 27-09-2019
Amados, 27 de septiembre del 2019. Se me dejó saber que el enemigo de Dios trabajó muchísimo desde el cielo y desde el Edén para bajar la norma de salvación, pues sabía que esto sería la ruina del mortal. La duda y la vacilación serán la causa principal de perder la herencia eterna. Se me dejó saber que, si somos adventistas nominales y no profesos, de nada nos valdrá lo sabido, pues estaremos condenados por nuestras obras. Nadie debe juzgar a nadie, más hay Uno que juzga, y éste tiene sus ojos por toda la tierra buscando a la gente pensante. El testimonio de la verdad traerá por sí mismo la persecución y la división, y esto es inevitable, porque el testimonio directo de la verdad alza la norma —y la gran mayoría está cómoda en su estado de éxtasis y letargo—. {Daisy Escalante: 27-09-2019 , es.p1}
“¡Adúlteros, adúlteros dirigen las congregaciones, y la lascivia se sienta en los bancos a escuchar! Cada séptimo día, fielmente el prevaricador, sale de su aposento a socializar con la iniquidad, y El que mide los corazones está al tanto de esto. Recordad la rebelión de Coré, recordad a Datán y Abiram, ¿cuál fue su suerte al bajar la norma? Recordad”, se me siguió diciendo, “a Elí, que no levantó la norma y no reprendió a sus hijos, y éstos, en sus prevaricaciones, consiguieron su muerte y la de su padre. Recordad a David, cómo, un desvío, trajo la maldición a su reino. Recordad a Moisés, cuando caminó a Egipto y no había cumplido con la circuncisión de su hijo y el ángel de la muerte salió a su encuentro. Recordad a Samuel. Samuel, que fue fiel a Dios en todo, y sus hijos diestros en toda maldad por decisión propia, más él se mantuvo alejado de ellos y fielmente siguió a Dios hasta el fin. Recordad a Daniel, que dentro de un imperio pagano mantuvo [la] lealtad a Dios. Recordad a Jeremías que, aunque sus ojos fueron océanos llenos de agua, sus lágrimas no pudieron impedir el castigo a la ciudad rebelde. Recordad a Amán, que su propia maldad lo sepultó a él y a toda su familia. Recordad a Jonatán que, aunque su padre Saúl era atormentado y poseído por demonios, él permaneció a su lado sin razonar la causa y el efecto y encontró la muerte. Recordad a Enoc que, cuando tuvo a su hijo, pudo experimentar vívidamente cuánto lo amaba su Señor Cristo Jesús, y eso lo acercó más a él, más el amor por su hijo no le impidió el progreso hacia la santidad sin la cual ninguno verá al Señor. Recordad a Sansón, ¿acaso sus padres faltaron a su cometido en su crianza, lo cual lo llevaría a él a la lujuria y a la disipación? ¡de ninguna manera! Él fue criado en el tierno y amante amor del Señor, con celo cristiano y gran reverencia según la piedad de sus padres. Sus propias decisiones lo llevaron a la muerte prematura, y por las oraciones y crianza de sus padres su alma, en los últimos momentos, fue alcanzada. Recordad a Noé”, se me dejó saber también, “junto a sus tres hijos, y otros más, construyeron por ciento veinte años el arca, en la cual ellos y su familia se salvaron, y tras grande maravilla y evidencia uno de ellos envileció su corazón. Recordad a Lot que, por complacer a su familia, fue a Sodoma y Gomorra y permaneció allí, orando, pero condescediendo con el deseo familiar, y esto lo llevó a perder todas sus posesiones, [su] esposa y, además, cosechó la depravación de sus dos hijas. Recordad a Jacob, que el engaño a su hermano le acarreó la más grande miseria en su familia, porque el engañador será engañado, y el abusivo será abusado. Miseria, sufrimiento y amargo dolor acompañaron toda la vida de Jacob. Su escapatoria fue, sólo, un genuino arrepentimiento y un caminar detrás de Cristo Jesús, sólo así la paz llegaba a su corazón. Entre las contiendas entre sus doce hijos, dos mujeres celosas, y una hija deshonrada, Jacob vivió las más cruentas amarguras, más su salvaguarda fue aferrarse a Dios”. {Daisy Escalante: 27-09-2019 , es.p2}
“¿Para qué os he dejado estas palabras y aún más, y rogáis a mí por respuestas cuando éstas están, ya, dichas? Que todo aquel que desee gobernarse bien y gobernar su casa lea el Pentateuco antes que sea demasiado tarde”. {Daisy Escalante: 27-09-2019 , es.p3}
No se me dijo más, amados. Tenemos [una] gran tarea, sacar lápiz y papel y a la luz de la Palabra de Dios aprendamos del Maestro. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 27-09-2019 , es.p4}
Testimonio: 28-09-2019
Amados, septiembre, 28, del 2019. Se me dejó saber que sólo la verdad es lo que debe salir de nuestros labios. “Que vuestras prédicas o discursos o vuestras enseñanzas sean todas en la expresión máxima de la luz y la verdad, así, el poder del Espíritu Santo y la comisión de excelsos ángeles —y la presencia del Hijo y del Padre—, asistirán en nuestras reuniones. Así, la verdadera semilla quedará implantada en los corazones”. Se me dejó saber que no debemos malgastar nuestro tiempo en críticas ni ninguna cosa que interfiera en nuestro deber. El camino es más angosto ahora y se continuará encogiendo y veremos a muchos queridos y conocidos quedar atrás. Si amamos nuestra salvación no debemos vacilar, estamos ahora en la prueba de Adán. Cuando Eva cayó él, por amor a ella, con toda conciencia consintió correr su misma suerte y esta ha sido la historia más horrenda y cruel que ha experimentado el universo. Si Adán se hubiera mantenido fiel, la historia hubiera sido muy diferente. Pedid discernimiento de lo alto y buscad al Señor, vuestro Dios, de corazón, y vuestro entendimiento será abierto, ¡y así podréis ser librados de la gran aflicción! Procurad todo lo noble, todo lo puro, todo lo verdadero, y en esto pensad”. Se me dejó saber que, “mientras más nos acercamos a la norma divina, más ataques tendréis y más solos quedaréis. Acusados por familiares y amigos, de fanáticos desquiciados, y despreciados aun por los hijos, su norte debe ser siempre mirar al Rey de reyes y Señor de señores. Se me dejó saber que, cada familia fue un préstamo el uno para el otro, para, así, evitar el egoísmo humano, más la salvación es individual. Procurad dar el toque certero en ella, con voz y ejemplo, y encaminad su camino en la senda antigua. Nadie podrá ver al Señor sin santidad. Sufrimiento extremo vendrá en esta hora, se me dejó saber, porque decisiones de gran altura se están tomando: unos preparan sus vidas para el lado de la rebeldía y la tiranía, y otros, recorren el camino del sufrimiento y las penurias. Si tu ojo te es ocasión de caer, sácatelo; y si tu mano, córtala. Así mi pueblo que busca mi rostro debe hacer”. {Daisy Escalante: 28-09-2019 , es.p1}
“Dios no puede ser burlado. Yo no he venido a traer paz sino espada, porque el que mamó del pecho materno buscará su destrucción, y el que comió de la mano paterna le aborrecerá. Buscad fortaleza en Mí. No quitéis vuestros ojos ni a derecha ni a izquierda, porque gran aflicción os anuncio hoy. Lo ilegítimo se volverá legítimo, y en lo interno del hogar la contienda será extrema porque cada lado tendrá su lugar. El esposo aborrecerá a la esposa y la esposa al esposo, porque de la abundancia del corazón habla la boca. La traición y el quebranto se cuajará en el corazón de muchos, más la lealtad y la vida en el de otros. Y, ¿cómo pueden andar dos juntos si no estuvieran de común acuerdo? Aunque el amor vuestro sea grande y aumente aún más, aumentará en ellos el recelo y el desprecio. Así conocerán quién entrona sus corazones. No hay verdadero amor sin obediencia, porque ‘por sus frutos los conoceréis’. Porque, cualquiera que me imite, será aborrecido. Y cualquiera que exponga mis palabras, será vendida por precio su vida. Más, si con el árbol verde hicieron todas estas cosas, ¿qué será con las ramas secas? El amor de los hijos a los padres, ¿los salvará?” Y contestó: “no”. El amor de los padres por los hijos, ¿los llevará a la salvación? No, de ninguna manera”, dijo. “¿Podrán los esposos, entre sí, salvarse y podrá el hombre salvar sus congregaciones? ¡Jamás!”, contestó. {Daisy Escalante: 28-09-2019 , es.p2}
“¡Ay del hombre que confía en el hombre! Que cada uno levante su cabeza y vea que su redención está cerca. Sólo la lealtad a la ley y a los testimonios será vuestra salvaguarda. Buscad mis dichos, mis leyes y mis estatutos, buscadme en tanto [que,] aún, estoy cercano. Porque vendrán días en que me buscarán, y no me encontrarán; me llamarán, y no iré, porque el tiempo es terminado. Al que le buscares el bien, te despreciará. Resguarda tu corazón en Mí, guárdalo en Mí y, así, hallaréis descanso para vuestra alma. No quitéis de vosotros la piedra angular, porque pereceréis. La lucha del seno familiar es la más triste, es la misma que se vivió en el cielo con Lucifer, más la norma no se rebajó, porque no se puede bajar [la norma] y experimentar la paz”. {Daisy Escalante: 28-09-2019 , es.p3}
“Y luchó Miguel con sus ángeles contra Lucifer y sus ángeles, y éstos no prevalecieron y fueron arrojados del cielo. Recordad a Caín y Abel. Éste, Caín, mató a Abel, y éste, Caín, fue desterrado de su familia para que la armonía prevaleciera en ella. El amor echa fuera el temor, y el mal no es feliz al lado del amor, ni el amor al lado del mal, ¿cómo, pues, lucháis por manteneros juntos? Estos, son amadores de sí mismos más que de Dios, y no tendrán parte en el reino venidero. Poned vuestras fuerzas en lo que aprovecha. ¡Cobrad ánimo!, porque de cierto os digo que no habrá nadie sin familia en la tierra renovada. Porque edificarán, y plantarán viñas y comerán de ellas, y la paz, la justicia, el amor y la verdad será para siempre jamás. El enemigo saquea y destruye, más Yo he venido a traer vida y paz. Mientras estéis en este mundo, tendréis aflicción, más confiad porque Yo he vencido al mundo. Reconfortad vuestro corazón en esto, porque, [he] aquí, Yo vengo pronto. Retén lo que tienes para que nadie tome tu corona”. {Daisy Escalante: 28-09-2019 , es.p4}
Palabras fieles y verdaderas del Señor que comparto con cada uno de ustedes. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante: 28-09-2019 , es.p5}
Testimonio: 28-03-2020 #03
Amados, 28 de marzo del 2020. Pasaremos unas citas del espíritu de profecía que el Señor seleccionó para este momento conmemorativo de la Pascua, que debéis leer antes de dicho momento, esto os hará saber muchas cosas en beneficio de este momento. Sean todos bendecidos en la Palabra del Señor. Que el Señor nos bendiga. {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p1}
“Esos tipos se cumplieron no sólo en cuanto al evento sino también en cuanto al tiempo. El día 14 del primer mes judío, el mismo día y mes en que por quince largos siglos el cordero pascual había sido inmolado, Cristo, después de haber comido la Pascua con sus discípulos, instituyó esa fiesta que debía conmemorar su propia muerte como “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. En esa misma noche fue aprehendido por manos impías para ser crucificado e inmolado. Y como antitipo de la gavilla mecida, nuestro Señor fue resucitado de entre los muertos al tercer día, las “primicias de los que murieron”, un ejemplo de todos los justos que resucitarán, cuyo “cuerpo miserable” será transformado y hecho “como su cuerpo glorioso”. 1 Corintios 15:20; Filipenses 3:21”. NVI. CES 81.6 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p2}
“Había llegado el momento en que Jesús tenía que celebrar aquella misma fiesta con sus discípulos, y mandó a Pedro y a Juan para que encontrasen un lugar donde aderezar la cena de la pascua. Mucha gente venía a Jerusalén para la ocasión, y los que vivían en la ciudad estaban siempre dispuestos a ceder un cuarto de sus casas para que los forasteros pudiesen observar la fiesta. El Salvador había dicho a Pedro y a Juan que cuando saliesen a la calle encontrarían a un hombre cargado con un cántaro de agua. Debían seguirle y entrar en la casa en que él entrase, y decirle al dueño de casa: “El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento en que he de comer la pascua con mis discípulos?” El hombre les enseñaría entonces en el piso alto un gran aposento aderezado como lo necesitaban. Allí tenían que preparar la cena de la pascua. Todo sucedió como el Salvador se lo había dicho. En la cena de la Pascua, los discípulos estaban solos con Jesús. Los días que habían pasado con él en tales fiestas habían sido siempre de mucho gozo para ellos, pero esta vez el ánimo del Salvador estaba muy turbado. Al fin, con voz de conmovedora tristeza, les dijo: “Con deseo he deseado comer con vosotros esta pascua, antes que padezca.” Había vino dulce en la mesa, y habiendo tomado una copa y dado gracias, dijo: “Tomad esto, y repartidlo entre vosotros, porque os digo, que yo no beberé en adelante del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.” Lucas 22:11, 15, 17, 18. Devocional CNS 84.1-CNS 84.9 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p3}
“Cristo se hallaba en el punto de transición entre dos sistemas y sus dos grandes fiestas respectivas. El, el Cordero inmaculado de Dios, estaba por presentarse como ofrenda por el pecado, y así acabaría con el sistema de figuras y ceremonias que durante cuatro mil años había anunciado su muerte. Mientras comía la pascua con sus discípulos, instituyó en su lugar el rito que había de conmemorar su gran sacrificio. La fiesta nacional de los judíos iba a desaparecer para siempre. El servicio que Cristo establecía había de ser observado por sus discípulos en todos los países y a través de todos los siglos. La Pascua fue ordenada como conmemoración del libramiento de Israel de la servidumbre egipcia. Dios había indicado que, año tras año, cuando los hijos preguntasen el significado de este rito, se les repitiese la historia. Así había de mantenerse fresca en la memoria de todos aquella maravillosa liberación. El rito de la cena del Señor fue dado para conmemorar la gran liberación obrada como resultado de la muerte de Cristo. Este rito ha de celebrarse hasta que él venga por segunda vez con poder y gloria. Es el medio por el cual ha de mantenerse fresco en nuestra mente el recuerdo de su gran obra en favor nuestro. El ejemplo de Cristo prohíbe la exclusividad en la cena del Señor. Es verdad que el pecado abierto excluye a los culpables. Esto lo enseña claramente el Espíritu Santo, (ver 1 Corintios 5:5). Pero fuera de esto, nadie ha de pronunciar juicio. Dios no ha dejado a los hombres el decidir quiénes se han de presentar en estas ocasiones, porque, ¿quién puede leer el corazón? ¿Quién puede distinguir la cizaña del trigo? “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa”. Porque “cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor”. “El que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para él”. 1 Corintios 11:28, 27, 29. Nadie debe excluirse de la comunión porque esté presente alguna persona indigna. Cada discípulo está llamado a participar públicamente de ella y dar así testimonio de que acepta a Cristo como Salvador personal”. CPI 541.2-CPI 542.2 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p4}
“En Compañía de sus discípulos, el Salvador se encaminó lentamente hacia el huerto de Getsemaní. La luna de Pascua, ancha y llena, resplandecía desde un cielo sin nubes. La ciudad de cabañas para los peregrinos estaba sumida en el silencio”. DTG 636.1 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p5}
“Jesús había estado conversando fervientemente con sus discípulos e instruyéndolos; pero al acercarse a Getsemaní se fue sumiendo en un extraño silencio. Con frecuencia, había visitado este lugar para meditar y orar; pero nunca con un corazón tan lleno de tristeza como esta noche de su última agonía. Toda su vida en la tierra, había andado en la presencia de Dios. Mientras se hallaba en conflicto con hombres animados por el mismo espíritu de Satanás, pudo decir: “El que me envió, conmigo está; no me ha dejado sólo el Padre; porque yo, lo que a él agrada, hago siempre.” Juan 8:29. Pero ahora le parecía estar excluido de la luz de la presencia sostenedora de Dios. Ahora se contaba con los transgresores. Debía llevar la culpabilidad de la humanidad caída. Sobre el que no conoció pecado, debía ponerse la iniquidad de todos nosotros. Tan terrible le parece el pecado, tan grande el peso de la culpabilidad que debe llevar, que está tentado a temer que quedará privado para siempre del amor de su Padre. Sintiendo cuán terrible es la ira de Dios contra la transgresión, exclama: “Mi alma está muy triste hasta la muerte.” DTG 636.2 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p6}
“Al acercarse al huerto, los discípulos notaron el cambio de ánimo en su Maestro. Nunca antes le habían visto tan completamente triste y callado. Mientras avanzaba, esta extraña tristeza se iba ahondando; pero no se atrevían a interrogarle acerca de la causa. Su cuerpo se tambaleaba como si estuviese por caer. Al llegar al huerto, los discípulos buscaron ansiosamente el lugar donde solía retraerse, para que su Maestro pudiese descansar. Cada paso le costaba un penoso esfuerzo. Dejaba oír gemidos como si le agobiase una terrible carga. Dos veces le sostuvieron sus compañeros, pues sin ellos habría caído al suelo”. DTG 636.3 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p7}
“Cerca de la entrada del huerto, Jesús dejó a todos sus discípulos, menos tres, rogándoles que orasen por sí mismos y por él. Acompañado de Pedro, Santiago y Juan, entró en los lugares más retirados. Estos tres discípulos eran los compañeros más íntimos de Cristo. Habían contemplado su gloria en el monte de la transfiguración; habían visto a Moisés y Elías conversar con él; habían oído la voz del cielo; y ahora en su grande lucha Cristo deseaba su presencia inmediata. Con frecuencia habían pasado la noche con él en este retiro. En esas ocasiones, después de unos momentos de vigilia y oración, se dormían apaciblemente a corta distancia de su Maestro, hasta que los despertaba por la mañana para salir de nuevo a trabajar. Pero ahora deseaba que ellos pasasen la noche con él en oración. Sin embargo, no podía sufrir que aun ellos presenciasen la agonía que iba a soportar”. DTG 637.2 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p8}
“Quedaos aquí —dijo—, y velad conmigo.” DTG 636.1-DTG 637.2
“Para los entristecidos discípulos ése fue un sábado que nunca olvidarían, y también lo fue para los sacerdotes, los príncipes, los escribas y el pueblo. A la puesta del sol, en la tarde del día de preparación, sonaban las trompetas para indicar que el sábado había empezado. La Pascua fue observada como lo había sido durante siglos, mientras que, Aquel a quien señalaba, ultimado por manos perversas, yacía en la tumba de José. El sábado, los atrios del templo estuvieron llenos de adoradores. El sumo sacerdote que había estado en el Gólgota estaba allí, magníficamente ataviado en sus vestiduras sacerdotales. Sacerdotes de turbante blanco, llenos de actividad, cumplían sus deberes. Pero algunos de los presentes no estaban tranquilos mientras se ofrecía por el pecado la sangre de becerros y machos cabríos. No tenían conciencia de que las figuras hubiesen encontrado la realidad que prefiguraban, de que un sacrificio infinito había sido hecho por los pecados del mundo. No sabían que no tenía ya más valor el cumplimiento de los ritos ceremoniales. Pero nunca antes había sido presenciado este ceremonial con sentimientos tan contradictorios. Las trompetas y los instrumentos de música y las voces de los cantores resonaban tan fuerte y claramente como de costumbre. Pero un sentimiento de extrañeza lo compenetraba todo. Uno tras otro preguntaba acerca del extraño suceso que había acontecido. Hasta entonces, el lugar santísimo había sido guardado en forma sagrada de todo intruso. Pero ahora estaba abierto a todos los ojos. El pesado velo de tapicería, hecho de lino puro y hermosamente adornado de oro, escarlata y púrpura, estaba rasgado de arriba abajo. El lugar donde Jehová se encontraba con el sumo sacerdote, para comunicar su gloria, el lugar que había sido la cámara de audiencia sagrada de Dios, estaba abierto a todo ojo; ya no era reconocido por el Señor. Con lóbregos presentimientos, los sacerdotes ministraban ante el altar. La exposición del misterio sagrado del lugar santísimo les hacía temer que sobreviniera alguna calamidad”. DTG 719.3 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p9}
“En aquella última triste noche de la cena de Pascua, cuando estaba por salir a hacer frente a la traición y la muerte, se elevó su voz en este salmo: “Sea el nombre de Jehová bendito. Desde ahora y para siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de Jehová”. “Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días”. “Me rodearon ligaduras de muerte, Me encontraron las angustias del Seol; Angustia y dolor había yo hallado. Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma. Clemente es Jehová, y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios”. “Jehová guarda a los sencillos; Estaba yo postrado, y me salvó. Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, Porque Jehová te ha hecho bien. Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de resbalar”. Salmos 113:2, 3; 116:18”. ED 150.6 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p10}
“En medio de las sombras densas de la última gran crisis de la tierra, la luz de Dios alumbrará con más brillo, y se oirá en los acordes más diáfanos y sublimes el canto de esperanza y confianza”. ED 150.7 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p11}
“En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro. Abrid las puertas y entrará la gente justa, guardadora de verdades. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová, el Señor está la fortaleza de los siglos” Isaías 26:1-4. “Y los redimidos por Jehová volverán a Sión con alegría; y habrá gozo perpetuo sobre sus cabezas. Tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido” Isaías 35:10. “Vendrán con gritos de gozo a lo alto de Sión y correrán a los bienes de Jehová […]. Su vida será como un huerto de riego y nunca más tendrán dolor alguno”. Jeremías 31:12. ED 151.1 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p12}
“La historia de los cantos de la Biblia está llena de insinuaciones en cuanto a los usos y beneficios de la música y el canto. A menudo se pervierte la música haciéndola servir a malos propósitos, y de ese modo llega a ser uno de los instrumentos más seductores de la tentación. Pero, debidamente empleada es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos hacia temas más nobles, y a inspirar y engrandecer el alma. Así como los israelitas cuando andaban por el desierto alegraron su camino con la música del canto sagrado, Dios invita a sus hijos a alegrar por el mismo medio su vida de peregrinaje. Hay pocos medios más eficaces para grabar sus palabras en la memoria que el de repetirlas mediante el canto. Y esa clase de canto tiene un poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas, para avivar el pensamiento y despertar simpatía, para promover la armonía en la acción, y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo”. La Música. Mu 8.2 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p13}
“Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuán a menudo recuerda la memoria alguna Palabra de Dios al alma oprimida y a punto de desesperar, mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia. Entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas”. Mu 8.3 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p14}
“Nunca se debe perder de vista el valor del canto como medio educativo. Entonen en el hogar cantos dulces y puros, y habrá menos palabras de censura y más de alegría, esperanza y gozo. Cántese en la escuela, y los alumnos serán atraídos más a Dios, a sus maestros, y los unos a los otros”. Mu 9.1 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p15}
“Cada miembro de la familia dedicado a Dios. —Las instrucciones que Moisés dió acerca de la Pascua rebosan de significado, y se aplican a los padres y a los hijos en esta época del mundo…” HC 292.6 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p16}
“El padre debía actuar como sacerdote de la familia, y si él había fallecido, el hijo mayor entre los que vivían debía cumplir el acto solemne de rociar con sangre el dintel de la puerta. Es un símbolo de la obra que debe hacerse en cada familia. Los padres han de reunir a sus hijos en el hogar y presentarles a Cristo como su Pascua. El padre debe dedicar cada miembro de la familia a Dios y hacer una obra representada por la cena pascual. Es peligroso dejar este solemne deber en manos ajenas”. The Review and Herald, 21 de mayo de 1895. HC 292.6-HC 293.1 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p17}
“Resuelvan los padres cristianos que serán leales a Dios, y reúnan a sus hijos en derredor suyo en el hogar, para rociar el dintel con sangre que representa a Cristo como el Único que puede proteger y salvar, para que el ángel destructor pase por alto el amado círculo de la familia. Vea el mundo que obra en el hogar una influencia más que humana. Mantengan los padres una relación vital con Dios, declárense de parte de Cristo y demuestren por la gracia de él cuánto bien puede lograr la actuación paterna”. The Review and Herald, 19 de febrero de 1895. HC 293.2 {Daisy Escalante: 28-03-2020 #03, es.p18}
1 Corintios 15:20
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
Filipenses 3:21
21 el cual transformará nuestro cuerpo vil, para que sea semejante a su cuerpo glorioso, según el poder con el cual puede también sujetar a sí todas las cosas.
Lucas 22:11
11 y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?
Lucas 22:15
15 Y les dijo: ¡Con cuánto anhelo he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!
Lucas 22:17-18
17 Y tomando la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;
18 porque os digo que no beberé del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.
1 Corintios 5:5
5 el tal sea entregado a Satanás para la destrucción de la carne, para que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
1 Corintios 11:27-29
27 De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere la copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
29 Porque el que come y bebe indignamente, come y bebe juicio para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.
Juan 8:29
29 Y el que me envió, está conmigo; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.
Salmos 113:2-3
2 Sea el nombre de Jehová bendito, desde ahora y para siempre.
3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.
Salmos 116:18
18 A Jehová pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo;
Isaías 26:1-4
1 En aquel día cantarán este cántico en la tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso [Dios por] muros y antemuro.
2 Abrid las puertas, y entrará la nación justa que guarda la verdad.
3 Tú guardarás en completa paz, [a aquel] cuyo pensamiento [en ti] persevera; porque en ti ha confiado.
4 Confiad en Jehová perpetuamente; porque en el Señor Jehová [está] la fortaleza eterna.
Isaías 35:10
10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión cantando; y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y la tristeza y el gemido huirán.
Jeremías 31:12
12 Y vendrán, y cantarán en lo alto de Sión, y correrán al bien de Jehová, y al pan, y al vino, y al aceite, y a las crías de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor.
